La Campania es una de las regiones más bonitas que he tenido la oportunidad de visitar en los últimos años. Me enamoré de Nápoles, de uno de sus barrios más bellos y de todos los tesoros que guarda el Museo Arqueológico. He estado en Pompeya, en el Palacio Real de Caserta y he pasado un verano entero en el Cilento. Pero hay un sitio donde dejé de verdad el corazón… la Costa Amalfitana.

Si te estás preguntando qué ver en la Costa Amalfitana, pero todavía no tienes claras las etapas de tu viaje, en este post he seleccionado los 5 lugares más bonitos que descubrir, según mi criterio.

A pesar del gran número de turistas que llegan a la Costa cada año, este territorio es realmente maravilloso porque conserva aún un aspecto salvaje y auténtico. Las callejuelas estrechas y los acantilados a plomo sobre el mar te enamorarán enseguida.

Pero ¿qué ver en la Costa Amalfitana?

Además del espléndido paisaje, en este territorio hay siglos de arte e historia. Uno de los ejemplos más bellos es sin duda la preciosa ciudad de Amalfi, que representa el «centro histórico» de toda la Costa Amalfitana. Aquí se conserva además una catedral maravillosa de la que te hablaré dentro de nada.

Desde Amalfi podrás llegar a algunos de los núcleos más bonitos de la costa, entre ellos Maiori, Minori, Ravello y la bellísima Positano, donde te aconsejo vivir una experiencia inolvidable. Se trata de un paseo en barco a lo largo de la costa, con visita a la Gruta Esmeralda, un lugar realmente encantado.

Si crees que la cosa acaba aquí, te equivocas de medio a medio.

En la Costa Amalfitana hay muchísimas otras cosas que hacer para descubrir su pasado y sus tradiciones, entre limones, piratas, arte y mar.

¿Te apetece descubrirlas conmigo?

¡Empezamos!

La catedral de Amalfi

Es imposible visitar la Costa Amalfitana sin dar un paseo entre las callejuelas de Amalfi y conocer sus orígenes mitológicos.

La leyenda cuenta que Amalfi era el nombre de una bellísima muchacha de ojos color del mar. Hércules se enamoró de ella hasta tal punto que, en el momento de su muerte prematura, decidió enterrarla en un lugar cercano al mar donde fundó también una ciudad.

Aunque siempre me han fascinado los orígenes mitológicos de las ciudades, en realidad el origen de Amalfi hay que relacionarlo con las luchas romanas contra los bárbaros. La ciudad era un lugar importante desde el punto de vista estratégico, porque resultaba difícilmente accesible por tierra y tenía unas florecientes actividades marítimas que hicieron su fortuna.

Pero ¿qué ver hoy en Amalfi?

Tras perder el estatus de poderosa república marinera, desde 1700 Amalfi se convirtió en una de las principales atracciones de la Costa Amalfitana para los viajeros de toda Europa. Además del espléndido paisaje sobre el mar y de las callejuelas típicas, en Amalfi encontrarás una catedral estupenda que te dejará sin aliento.

¡Ahora te explico por qué!

Lo primero que te impactará de esta imponente construcción es la escalinata monumental por la que se accede. Por desgracia la fachada es fruto de una reconstrucción del siglo XIX: la original se derrumbó la víspera de Navidad de 1861 y fue rehecha por el arquitecto Errico Alvino en un estilo neomorisco con influencias góticas. El efecto es en cualquier caso peculiar, una mezcla de gótico, románico y arte bizantino.

La parte interesante está evidentemente dentro, y te aseguro que no sabrás dónde mirar.

En el interior de la catedral de Amalfi hay un arcoíris de mármoles policromos, finamente tallados, que a mí me recordaron mucho a los de la cercana Cartuja de Padula.

¡Pero hay más!

Sobre el altar podrás ver también un lienzo que representa al santo patrón Andrés, obra de Mattia Preti, realmente muy bello.

No te olvides de visitar la cripta, donde se encuentran las estatuas de San Andrés de Michelangelo Naccherino, San Lorenzo de Pietro Bernini (padre de Gianlorenzo) y de San Esteban. Fueron todo un descubrimiento durante mi viaje por la Costa Amalfitana.

¿Sabes cuál es la parte que más me gustó?

El célebre Claustro del Paraíso, levantado a partir de 1266 y conservado prácticamente intacto. Como en el camposanto de Pisa, también aquí se acogían numerosas tumbas de nobles, de donde viene el nombre de buen augurio de «paraíso».

Fíjate mucho en los detalles.

Los preciosos arcos apuntados se entrelazan con finura en un estilo único, que une el arte gótico del norte de Europa con el arte normando y árabe del sur de Italia. En las capillas laterales, en cambio, encontrarás antiguos frescos, y en las salas del tesoro de la catedral, valiosos objetos litúrgicos y relicarios.

Como historiadora del arte he apreciado de verdad este lugar de la Costa Amalfitana, tan denso de arte y cultura. Sin embargo, la verdadera belleza de la catedral de Amalfi reside toda en el profundo sentido de recogimiento que se respira entre sus muros. Casi parece que estés en otra dimensión, en la que el ruido y el bullicio del mundo exterior no pueden entrar.

La catedral de Amalfi con su escalinata monumental

Villa Rufolo en Ravello

Entre las cosas que ver en la Costa Amalfitana, no puedes perderte de ninguna manera una visita al espléndido marco de Villa Rufolo, en Ravello.

La historia de esta ciudad está estrechamente ligada a la de Amalfi. Bajo su guía de ciudad marinera, Ravello se transformó en un puerto comercial florentísimo, que entró en decadencia solo a causa de las guerras.

El paisaje de Ravello es uno de los más bonitos de toda la Costa Amalfitana, pero hay también muchas cosas que visitar, entre ellas el Duomo, Villa Cimbrone y la asombrosa Villa Rufolo.

¿Por qué es tan importante Villa Rufolo?

Se trata de un antiguo palacio nobiliario del siglo XIII, comprado y restaurado a mediados del siglo XIX por el escocés Francis Neville Reid, que rehízo los jardines en el estilo romántico que ves hoy, con evidentes influencias árabes. Las zonas más interesantes del edificio son el precioso comedor y la capilla, mientras que en el exterior se levanta una poderosa torre mayor de nada menos que 30 metros.

Pero lo que de verdad te dejará de piedra es el magnífico jardín que rodea toda la villa.

Las formas medievales siguen siendo visibles en el patio, con maravillosas influencias árabes y bizantinas. Sobre todo, no te olvides de acercarte al claustro morisco, desde el que se abre uno de los paisajes más bonitos de la Costa Amalfitana.

¡Aquí van algunas curiosidades sobre Villa Rufolo!

La familia Rufolo, que construyó este palacio, aparece citada también por Boccaccio en el Decamerón, en el cuento de Landolfo Rufolo, cuarto de la segunda jornada. Es posible, de hecho, que Boccaccio conociera directamente a esta familia y que incluso se alojara en la villa.

Desde luego se alojó allí Richard Wagner en 1880: quedó tan fulminado por el jardín que reconoció en él el mágico jardín de Klingsor de su Parsifal, y en el libro de visitas escribió la célebre frase «¡el jardín encantado de Klingsor está encontrado!». No es casualidad que todavía hoy el Ravello Festival dedique a Wagner sus conciertos en la terraza colgada sobre el mar.

Hoy Villa Rufolo, en la Costa Amalfitana, acoge muchos eventos, entre ellos bodas, el Ravello Festival y exposiciones temporales.

La entrada cuesta 8 euros (6 la reducida), pero te aseguro que la belleza de los jardines y el panorama no tienen precio.

Pero en Ravello hay también otra cosa importantísima que ver.

¡Ahora te hablo de ella!

El panorama sobre la Costa Amalfitana desde los jardines de Villa Rufolo en Ravello

El Duomo de Ravello

A pocos metros de Villa Rufolo se levanta el magnífico Duomo de Ravello.

El edificio fue fundado en 1086 y en su interior encontrarás algunos tesoros que dan testimonio de la historia de la ciudad, pero también de la importancia de Amalfi y de toda la Costa Amalfitana.

Ya antes de entrar podrás observar una magnífica puerta de bronce de 1179, obra de Barisano da Trani. En su superficie podrás fijarte en importantes retratos de santos y escenas bíblicas, pero también en la dedicatoria del comitente, el noble Sergio Muscettola. En conjunto el portal está decorado con nada menos que 54 placas que a mí me recordaron mucho al portal de bronce de la catedral de Trani, en Apulia.

Dentro, en cambio, encontrarás dos preciosos ambones medievales. El más bello de los dos está en el lado derecho (el ambón del Evangelio) y está decorado con columnillas salomónicas y decoraciones cosmatescas: data de 1272, es obra de Nicola di Bartolomeo da Foggia y fue encargado por el noble Nicola Rufolo, retratado junto a su mujer Sigilgaida. La obra es tan refinada que te hará pensar en las obras maestras de Arnolfo di Cambio.

En el lado izquierdo hay en cambio una segunda tribuna, menos llamativa, que se remonta al siglo XII. Los dos grandes «8» tumbados, símbolo del infinito, están compuestos por piedras y teselas de mosaico. Arriba, dos enormes monstruos marinos representan dos momentos distintos de la historia de Jonás, mientras que abajo encontrarás dos pavos reales, símbolo de la vida eterna (su carne se consideraba incorruptible).

Quizá no lo sabías, pero en el Duomo de Ravello hay también una reliquia muy importante. Se trata de la sangre solidificada de San Pantaleón que, como la de San Genaro en Nápoles, se licua cada año (aquí el 27 de julio, día del santo).

¡Aquí va una curiosidad!

El suelo del Duomo de Ravello tiene una fuerte inclinación hacia la plaza. Esto servía para dar a los fieles la impresión de que el edificio era mucho más profundo de lo que es en realidad. Nunca he encontrado algo así en ninguna otra iglesia.

Qué más decir: el Duomo de Ravello es uno de los lugares más visitados de toda la Costa Amalfitana y puedes entrar todos los días de 9 a 12 y de 17.30 a 19.

No lo dejes escapar.

El Duomo de Ravello con su fachada medieval

El Sendero de los Dioses en la Costa Amalfitana

Si te has cansado de pasear entre los abarrotados centros urbanos, en la Costa Amalfitana se encuentra uno de los itinerarios naturales más bonitos de Italia.

Se trata del famosísimo Sendero de los Dioses (Sentiero degli Dei), un recorrido natural de unos 7 km por los montes Lattari, apto para paseos y excursiones. Para hacerlo entero necesitarás unas 3 o 4 horas, pero el Sendero de los Dioses te regalará vistas que quitan el aliento.

Se sale de Agerola y se llega a Positano pasando por la aldea de Nocelle. Perderse es prácticamente imposible, porque a lo largo de todo el recorrido encontrarás señales que te irán indicando el camino que seguir.

Podrás elegir el sendero alto o el sendero bajo, según lo que más te guste.

¿En qué se diferencian?

El sendero alto tiene alguna subida más y es un poco más exigente, mientras que el sendero bajo lo pueden recorrer con facilidad también los menos expertos. Entre las maravillas que podrás observar están las costas recortadas de la Costa Amalfitana, los faraglioni de Capri y los montes Lattari. Pasarás junto a las playas de las sirenas, que bordeó Ulises en la Odisea, pero también junto a algunas de las cuevas en las que el asentamiento humano está documentado desde los albores de la civilización.

Admirar los paisajes del Sendero de los Dioses en la Costa Amalfitana es una emoción que difícilmente olvidarás, así que no pierdas la ocasión de dar este largo paseo entre la belleza y la naturaleza.

Una vista del Sendero de los Dioses a plomo sobre el mar de la Costa Amalfitana

San Salvatore de Birecto en Atrani

En la Costa Amalfitana hay muchísimas otras localidades que conocer y explorar, pero quería cerrar este post hablándote de Atrani, el municipio más pequeño de Italia por superficie (apenas 0,12 km²).

¿Por qué es especial?

A estas alturas habrás entendido que los paisajes de la Costa son preciosos, pero te enamorarás de la pequeña Atrani porque parece encajada entre la roca y el mar. Piensa que su casco antiguo llegó a inspirar a Escher: el artista neerlandés se alojó allí en los años treinta y sacó de ello la célebre litografía Atrani, Coast of Amalfi (1931), cuyas geometrías vuelven después en sus famosas Metamorfosis.

Se me quedó especialmente grabada porque creo que es el lugar más auténtico de toda la Costa Amalfitana. Todo el pueblo tiene un aspecto muy cuidado, pero en línea con el territorio de alrededor y con su historia.

En resumen, no tendrás para nada la impresión de estar en un centro turístico abarrotado.

¿Hay también algo que visitar?

¡Por supuesto que sí!

El centro lo forma una pequeña plaza, pero si crees que no hay nada que ver, te equivocas de medio a medio. Además del espléndido paisaje sobre el mar, aquí se encuentra también la iglesia de San Salvatore, construida poco antes del año 1000, y una famosa fuente de piedra.

La iglesia era especialmente importante en el pasado porque allí se celebraba la investidura del dux de la república de Amalfi, que recibía un tocado típico llamado «bireto».

Entre las cosas que ver, te aconsejo también el precioso portal de bronce del siglo XI y algunas bellísimas decoraciones medievales con pavos reales, como en el Duomo de Ravello. Si te fijas en los detalles, podrás descubrir también preciosas decoraciones medievales de estilo árabe-bizantino que son muy características de esta zona.

En definitiva, un pequeño tesoro por descubrir.

El pueblo de Atrani encajado entre la roca y el mar

Dónde dormir en la Costa Amalfitana

Esta zona de Campania es enormemente famosa entre los turistas de toda Europa, así que no tendrás dificultad para encontrar alojamiento para tus vacaciones. La verdadera dificultad, en realidad, no es encontrar una habitación o un apartamento libre, sino encontrarlos a un precio razonable.

Con este objetivo puedo darte 2 consejos para encontrar alojamiento en la Costa Amalfitana:

  • Intenta reservar con varios meses de antelación
  • Aprovecha los periodos de menor afluencia, como el mes de junio o septiembre y octubre

Si sigues estas dos recomendaciones no te costará encontrar alojamientos maravillosos por menos de 80 € la noche. Además, ten en cuenta que el clima es especialmente favorable hasta octubre.

El campanario del Duomo de Ravello

Cómo moverse por la Costa Amalfitana

En cuanto a los desplazamientos, en cambio, ¡la cosa se complica un poco!

Las carreteras principales que conectan las localidades de la Costa Amalfitana son realmente estrechas y están recorridas por muchísimos autocares, así que ten mucho cuidado. Por lo que ha sido mi experiencia, estuve varias veces a punto de tener un accidente por culpa de los autocares que aparecen de repente en curvas estrechísimas, o tuve que esperar mucho rato por el tráfico.

Probablemente la gente del lugar está acostumbrada a conducir por estas carreteras, porque conoce muy bien la zona, pero para nosotros la cosa es sin duda distinta.

Otra cosa que no todo el mundo sabe es que encontrar aparcamiento en la Costa Amalfitana puede ser toda una hazaña. Los aparcamientos son TODOS de pago y el coste es realmente desorbitado, hasta 5 € la hora en temporada alta.

Entonces ¿qué hacer?

Por esta razón me atrevo a aconsejarte que dejes el coche en el hotel y te muevas en transporte público (los autobuses SITA y los ferris que conectan los distintos pueblos). En el hotel sabrán darte la información más detallada sobre horarios y abonos.

Pero la forma más bonita de moverse sigue siendo el mar: un paseo en barco por la costa te permite ver Positano y Amalfi desde el agua, con paradas de baño en las calas más bonitas, sin el estrés del tráfico y de los aparcamientos. Es así como te aconsejo disfrutar de esta costa.

El Claustro del Paraíso en la catedral de Amalfi

Si el sur te ha conquistado, con un día por delante puedes descubrir también Catania, entre el barroco de la via dei Crociferi y el Etna de fondo.

Y si quieres quedarte en Campania cambiando de ritmo, Procida es la isla adecuada: pequeña, colorida y todavía poco turística.