¿Quieres saber qué ver en Villa Adriana, en Tivoli, y entender si merece la pena llegar hasta aquí? En este post te cuento mi experiencia de visita a este precioso palacio romano, que descubrí que es mucho más que una simple residencia de verano.

¿Por qué es tan importante?

Villa Adriana, en Tivoli, era la casa de «vacaciones» de un emperador extraordinario. Fue él quien la concibió como una auténtica obra maestra del arte romano antiguo: un espléndido relato en piedra de los viajes que había hecho y de las culturas que había amado.

Pero visitar Villa Adriana es mucho más que eso.

En este lugar te parecerá que viajas a otra época, y te quedarás asombrado del enorme avance tecnológico que la civilización romana había alcanzado ya hace casi 2000 años.

¿Te apetece saber más?

¡Empezamos!

¿Por qué se construyó Villa Adriana en Tivoli?

Villa Adriana se llama así porque la quiso el emperador Adriano, que empezó a construirla hacia el 118 d. C., justo después de subir al trono. Las obras duraron más de veinte años y el emperador las siguió en persona.

Adriano eligió este lugar porque estaba a poca distancia de Roma y era fácil de alcanzar. Tivoli ya estaba conectada con la ciudad por la vía Tiburtina pero, sobre todo, era una zona riquísima en agua: precisamente por aquí los acueductos captaban las aguas del Aniene para llevarlas hasta Roma.

¿Cuál era el proyecto del emperador?

El agua es uno de los elementos principales de Villa Adriana, porque servía para alimentar fuentes, estanques y termas. Al contrario que el emperador Tiberio, que construyó su villa sobre el mar en Sperlonga, el palacio de Villa Adriana estaba pensado para las «vacaciones» y para huir de los sofocantes veranos romanos, evidentemente dotado de toda comodidad.

No es casualidad que la gran abundancia de agua en Tivoli haya llevado también a la construcción de sus famosas termas.

¿Qué queda hoy de Villa Adriana?

Por desgracia solo nos quedan las ruinas de Villa Adriana. Y sin embargo, mientras paseaba por sus caminos, no podía dejar de sentirme orgullosa y partícipe de nuestro glorioso pasado. Si te interesa recorrer la historia de Roma, estoy segura de que también te parecerá muy interesante el recorrido por la Via Appia Antica: a mí me gustó muchísimo.

Pero volvamos ahora a Villa Adriana. ¡Estas son algunas cosas que seguro que te interesará saber!

Vista general de las ruinas de Villa Adriana en Tivoli

Villa Adriana en Tivoli: ¿palacio o ciudad?

Visitar Villa Adriana en Tivoli te dará la impresión de estar en una ciudad en miniatura, dotada de todo lo necesario para acoger al emperador. Llamarlo palacio se queda corto: dentro encontrarás termas, graneros, plazas con columnas, templos, ninfeos, teatros y mucho más, en una superficie de más de 120 hectáreas.

Aunque hoy la veamos despojada de la mayor parte del mobiliario y de las decoraciones, la villa sigue impresionando por sus arquitecturas descomunales, que han resistido al desgaste del tiempo.

¿Quieres saber cuáles son las más asombrosas?

Las altísimas bóvedas, las columnas, los edificios de varias plantas como las Cento Camerelle, un conjunto de habitaciones repartidas en cuatro niveles, excavadas en la sustrucción que sostiene la terraza del Pecile, donde probablemente se alojaba la servidumbre.

¿Quién frecuentaba todos estos edificios?

No debes imaginar que a esta «ciudad en miniatura» viniera solo el emperador con su familia. Aquí se trasladaba la corte entera: la servidumbre, la guardia pretoriana, los consejeros y muchos nobles y amigos del soberano.

Un poco como ocurrió en los siglos siguientes también en el Palacio Real de Caserta o en Versalles.

Pero en Villa Adriana también se encuentra el recuerdo de la civilización griega y de la egipcia.

¿Quieres saber por qué?

Las Cento Camerelle de Villa Adriana, repartidas en varios niveles

El Pecile, un trozo de Atenas en Tivoli

Una de las estructuras que más me intrigó fue el Pecile de Villa Adriana.

¿Qué es?

Se trata de un larguísimo estanque (más de 200 metros) rodeado de un pórtico con columnas. La idea de este espacio venía de la Estoa Pecile de Atenas, el pórtico pintado que Adriano había admirado durante sus viajes.

Hoy, al no quedar ya las columnas, se han plantado setos que siguen su perímetro imitando la estructura antigua: una solución que me pareció muy acertada e inteligente. Te bastará un poco de imaginación y tendrás la impresión de estar dentro del pórtico original.

¿Por qué es tan importante el Pecile de Villa Adriana?

La construcción de este estanque y del columnado solo fue posible gracias a una potente sustrucción (la estructura de sostén) que servía para salvar el desnivel del terreno, de unos 15 metros de altura. Y justo aquí debajo surgieron las Cento Camerelle de las que te he hablado hace un momento.

En definitiva, otro ejemplo de la maestría de los arquitectos romanos.

El Pecile de Villa Adriana en Tivoli

El Canopo y el Serapeo: Egipto en Villa Adriana

La estructura más famosa y fotografiada de toda la villa es sin duda el Canopo, uno de los rincones mejor conservados y más evocadores.

¿Qué es el Canopo?

Es un largo estanque rodeado de un columnado, con arcos y estatuas. Toma su nombre de Canopo, una ciudad del antiguo Egipto cercana a Alejandría, célebre por sus santuarios y sus placeres, que estaba unida a la metrópoli por un canal. Adriano quiso recrear su ambiente aquí, en Tivoli.

En el lado largo es imposible no fijarse en las cuatro mujeres-columna: son las cariátides, copias de las del Erecteión de Atenas, flanqueadas por estatuas de sabor egipcio. En el estanque podrás admirar incluso la estatua de un cocodrilo: una referencia al Nilo y a Egipto que, como verás dentro de poco, tenía para Adriano un significado muy personal.

¿Para qué servía este espacio?

Al fondo del estanque se abre el Serapeo, un gran edificio semicircular cubierto por una cúpula gallonada. Aquí se celebraban los suntuosos banquetes imperiales, aún más espectaculares gracias a los juegos de agua que caían alrededor de los comensales. Los invitados se recostaban en el triclinio para comer y conversar mientras la servidumbre les servía manjares refinados.

¡Casi me pareció verlos cuando tuvimos que refugiarnos bajo la imponente estructura para no mojarnos con la lluvia! Las estatuas originales que decoraban el Canopo se conservan hoy en el museo del yacimiento, el Antiquarium: las que ves al aire libre son copias.

El Canopo de Villa Adriana con las cariátides y el largo estanque

El Teatro Marittimo de Villa Adriana

Si estabas pensando que ya habías descubierto las estructuras más bonitas de Villa Adriana, te equivocas de medio a medio. En este parque de Tivoli se encuentra un edificio realmente peculiar.

¿Cuál?

Se trata del Teatro Marittimo, un pórtico circular que encierra un canal de agua, con una pequeña isla en el centro sobre la que se levanta una domus en miniatura, también circular: tenía un pequeño atrio, unas termas e incluso un dormitorio.

En esta morada secreta solía retirarse el emperador Adriano para huir temporalmente del mundo. La isla estaba unida a tierra firme por dos puentecillos móviles que podían retirarse: cuando Adriano quería estar de verdad solo, se quedaba aislado en medio del agua.

¿No te gustaría tener tú también un lugar así para escapar del frenesí de la ciudad?

El Teatro Marittimo de Villa Adriana en Tivoli

El Antinoeion y la trágica historia de amor de Adriano

Ahora te cuento un pequeño cotilleo sobre Villa Adriana y el emperador Adriano.

Los arqueólogos creen que uno de los edificios cercanos a las Cento Camerelle era un lugar dedicado al culto de Antínoo, el joven amante del emperador, identificado en las excavaciones de los primeros años dos mil.

El muchacho, según las fuentes, murió prematuramente ahogado en el Nilo en el 130 d. C., pero su muerte sigue siendo un auténtico misterio.

De este joven sabemos muy poco: era de origen griego y fue el favorito del emperador. La relación entre Antínoo y Adriano fue tan intensa y profunda que continuó incluso después de su muerte.

¿En qué sentido?

El emperador, obsesionado con su imagen y con su recuerdo, fundó una ciudad a la que llamó Antinópolis, empezó a adorarlo y a venerarlo bajo la forma de Antínoo-Osiris, divinizándolo y difundiendo su culto por todo el imperio. Ahí tienes explicadas las evocaciones egipcias del Canopo que has visto hace un momento.

¡Adriano llegó incluso a convocar juegos en su honor en varias ciudades del imperio!

Sobre la muerte de Antínoo circularon muchos rumores: con certeza solo se sabe que se ahogó en el río, pero nadie sabrá nunca si se trató de un accidente, de un suicidio o de un asesinato.

Todavía hoy, y desde hace siglos, Antínoo y Adriano están considerados una de las parejas homosexuales más famosas de la historia.

Estatua de Antínoo, el joven amado por el emperador Adriano

La historia de Villa Adriana en Tivoli

Los edificios de Villa Adriana debían de estar llenos de mosaicos, mármoles, frescos y estucos.

El abandono progresivo del palacio, del siglo III en adelante, provocó sin embargo un deterioro que duró siglos. Los materiales más valiosos, sobre todo mármoles y mosaicos, fueron retirados para reutilizarlos en las villas de los habitantes ricos de Tivoli y alrededores.

Las estatuas que la decoraban se dispersaron por varias colecciones, que todavía hoy podemos admirar por todo el mundo: muchas se encuentran en los Museos Vaticanos y en los Museos Capitolinos. Precisamente de Villa Adriana proceden dos obras maestras del Capitolio: los Centauros de mármol gris y el célebre Mosaico de las Palomas, hallados en las excavaciones de 1736-1737.

En el Renacimiento Villa Adriana ya era conocida y visitada. El arquitecto Pirro Ligorio hizo un levantamiento hacia 1560 trabajando para el cardenal Ippolito II d’Este, y de aquí se llevó materiales y estatuas para embellecer la cercana Villa d’Este. También Borromini, Piranesi y muchos otros artistas e intelectuales se interesaron por la villa a lo largo de los siglos, realizando grabados, dibujos y bocetos.

Los hallazgos continuaron durante siglos, pero solo después de la unificación de Italia, cuando desde 1870 el Estado italiano compró el núcleo central de la villa, comenzaron las excavaciones sistemáticas y una verdadera protección del yacimiento.

En 1999 Villa Adriana fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO y es hoy uno de los yacimientos arqueológicos más visitados de Italia y del mundo.

Detalle del palacio del emperador Adriano en Tivoli

Cómo visitar Villa Adriana en Tivoli

Si quieres visitar Villa Adriana en Tivoli cuenta con varias horas: el yacimiento es enorme y merece la pena recorrerlo con calma.

Dentro del parque todavía se reconocen bien bibliotecas, dormitorios, plazas y fuentes. Este palacio, inmerso en la naturaleza entre olivos, árboles y prados, te dejará sin aliento.

Te aconsejo visitar Villa Adriana con un guía o con una audioguía y disfrutar de la belleza del parque arqueológico y de las ruinas. Yo me encontré estupendamente moviéndome con calma y con un audio que me explicaba lo que estaba mirando: sin él, el riesgo es confundir con un montón de ladrillos lo que fue una obra maestra. Si quieres organizarte con antelación, aquí tienes la entrada con audioguía.

Párate a observar los detalles, los agujeros en los muros, las columnas, los capiteles: todo sirve para imaginar cómo debía de ser el palacio del emperador Adriano hace más de 1900 años.

Las ruinas de Villa Adriana rodeadas de vegetación

Información práctica

  • Dónde: Largo Marguerite Yourcenar 1, Tivoli, a unos 30 km de Roma.
  • Cómo llegar: en coche por la autopista A24 (salida Tivoli), unos 40 minutos desde Roma; en transporte público, el autobús Cotral desde Roma (metro B, Ponte Mammolo) o el tren regional hasta Tivoli y luego el bus local. Ten en cuenta que la entrada del parque queda un poco lejos del centro de Tivoli.
  • Entrada: general en torno a 12-15 € (las tarifas se actualizan a menudo), reducida 2 € para los ciudadanos de la UE de entre 18 y 25 años, gratis para los menores de 18 y el primer domingo de mes. Merece la pena valorar el Villae Pass, una entrada única válida tres días que incluye también Villa d’Este (el célebre jardín de las fuentes, muy cerca) y el Santuario de Hércules Vencedor.
  • Horarios: abierto todos los días desde las 8:15, con cierre variable según la temporada (hasta el final de la tarde en invierno, hasta la noche en verano); última entrada 90 minutos antes. Cerrado el 1 de enero y el 25 de diciembre. Comprueba siempre el precio y los horarios actualizados en la web oficial antes de salir.

Cómo era Villa Adriana en Tivoli

Paseando entre estos edificios antiguos no puedes evitar hacerte la pregunta: ¿cómo era Villa Adriana en la época de su construcción?

Existen varias reconstrucciones virtuales que intentan devolver los colores, los mármoles y las cúpulas de los edificios principales. Mirarlas, quizá antes o después de la visita, ayuda a imaginar lo fastuosa que debía de ser esta residencia, y a leer con otros ojos las ruinas que hoy vemos desnudas.

Mi experiencia en Villa Adriana

Visitar Villa Adriana en Tivoli fue para mí una experiencia inolvidable. Es uno de esos lugares en los que la historia no se lee en un cartel: la caminas, la atraviesas, te pierdes dentro de ella.

A veces está bien conseguir relajarse y dejar que sean las piedras las que cuenten. Si te gusta este tipo de viajes al pasado de Roma, después de Villa Adriana te recomiendo también Ostia Antica y, más al sur, el parque arqueológico de Paestum: tres maneras distintas de caminar dentro del mundo antiguo.

¿Y tú, por qué rincón de Villa Adriana empezarías la visita: el Canopo, el Teatro Marittimo o el Pecile?

El parque arqueológico de Villa Adriana en Tivoli

Las ruinas de Villa Adriana al atardecer