Viví seis meses en Normandía, en la preciosa ciudad de Caen. Durante ese tiempo recorrí la zona, pero preferí esperar al final de la experiencia para contarte qué ver en Caen, precisamente porque fue un descubrimiento continuo.
Esta pequeña ciudad de Normandía se convirtió en una especie de segunda casa para mí, y me enamoré de ella por dos razones.
La primera tiene que ver con las personas: en Caen encontré amigos fantásticos y compañeros que me hicieron querer a esta región del norte de Francia.
La otra razón es la ciudad en sí. A pesar de haber sido gravemente dañada durante la Segunda Guerra Mundial, Caen conserva todavía todo su encanto medieval.
Un castillo, abadías magníficas, museos, monumentos y una gran calidad de vida hacen de Caen una ciudad realmente bonita y a escala humana. Quizá no sea de las más conocidas de Francia, pero ha tenido un papel central en la historia francesa más de una vez. Ahora te lo cuento.
¿Quieres saber más sobre qué ver en Caen?
Entonces solo te queda seguir leyendo.
¡Empezamos!
Caen y Guillermo el Conquistador
Que Caen es una ciudad medieval lo entenderás enseguida por sus iglesias y, sobre todo, por su magnífico castillo.
El núcleo fue fundado por el duque de Normandía Guillermo en el siglo XI, como capital del ducado junto con Rouen. El papel de Caen fue fundamental en la conquista de Inglaterra: tras la batalla de Hastings de 1066 la ciudad aumentó muchísimo su peso político y religioso.
La historia de Guillermo el Conquistador está por tanto estrechamente ligada a la de Caen, porque fue él quien quiso las dos grandes abadías que todavía hoy puedes visitar.
Pero ¿quién era este personaje?
Guillermo el Conquistador era el hijo ilegítimo del duque de Normandía, nombrado heredero por su padre con unos ocho años. Dada su corta edad, su posición se mantuvo inestable durante mucho tiempo. Para reforzar su poder se casó con Matilde de Flandes, emparentada con el rey de Francia. El papa prohibió la unión por motivos de consanguinidad, pero la boda se celebró igualmente y resultó ser larga y sólida: al final el pontífice concedió el perdón y su bendición, con la condición de que ambos construyeran dos abadías.
Fue así como Guillermo y Matilde fundaron en Caen la Abbaye aux Hommes y la Abbaye aux Dames, la abadía de los Hombres y la abadía de las Damas.
¡Ahora te las cuento!

1 – La Abbaye aux Hommes, joya medieval
La Abbaye aux Hommes (Saint-Étienne) fue consagrada en 1077 y todavía hoy alberga la tumba de Guillermo el Conquistador. Aunque fue destruida, saqueada y restaurada varias veces, conserva sus formas medievales originales.
La belleza de esta iglesia de piedra clara, la célebre piedra de Caen, está en las formas sencillas y solemnes, pero también en su historia, que ha seguido la de la ciudad.
Nacida como abadía benedictina, cayó en ruina con las guerras de religión, cuando incluso se llegó a discutir su derribo (por suerte no ocurrió). En aquellos años difíciles la tumba de Guillermo fue profanada varias veces: de sus restos, hoy, no queda prácticamente nada, pero la memoria del gran conquistador ha seguido viva en la ciudad.
Y las andanzas de la Abbaye aux Hommes no acaban aquí. Durante la Revolución francesa la iglesia se transformó en un templo del culto a la Razón; después las dependencias de la abadía fueron primero un instituto y finalmente el ayuntamiento de Caen, que lo sigue siendo hoy.
La Segunda Guerra Mundial fue una de las páginas más negras de Normandía. Caen estuvo en el centro de la famosa batalla, porque el desembarco tuvo lugar a pocos kilómetros y la ciudad quedó destruida en unas tres cuartas partes. Durante los bombardeos muchísimos ciudadanos se refugiaron precisamente en esta iglesia. Fuera por las plegarias o por el respeto de los Aliados hacia su valor histórico, la Abbaye aux Hommes no fue alcanzada y quedó milagrosamente intacta. La población le tiene tanto cariño que es imposible visitar Caen sin entrar.
Y créeme, ¡merece muchísimo la pena!

2 – Las iglesias de Caen
Siento decepcionarte, pero en Caen no hay ninguna catedral. A pesar de la importancia de la ciudad, las vecinas Bayeux y Lisieux ya tenían las suyas; y en época de Guillermo su hermano Odón era obispo de Bayeux, así que no había razón para debilitar su posición nombrando a un nuevo obispo.
Aun así, Caen es riquísima en iglesias bonitas, tanto que se la apodó «la ciudad de los cien campanarios».
¿Y cuáles son?
Como te decía, está la iglesia de la Abbaye aux Dames (La Trinité), donde fue enterrada Matilde de Flandes. Está menos intacta que la de los Hombres, porque fue más remodelada y más dañada por los bombardeos, pero su exterior sigue siendo exquisitamente medieval.
La iglesia de Saint-Pierre, justo delante del castillo, es en cambio pintoresca. Antiguamente la ciudad estaba llena de canales y el ábside se reflejaba en el agua: por eso la retrataron cientos de pintores, entre ellos el gran William Turner. Hasta hace unos años estaba ennegrecida por la contaminación, pero las restauraciones le han devuelto su blancura (¡quizá incluso demasiada!).
Otra iglesia peculiar es Saint-Jean, que te recordará un poco a nuestra torre de Pisa: la fachada y el campanario están inclinados por culpa del terreno arcilloso, ¡y te harán dar vueltas la cabeza!
Por último te señalo Notre-Dame de Froide-Rue (Saint-Sauveur), única en su género porque nació de la fusión de dos iglesias antes separadas: en su interior conviven dos estilos distintos y es una de las pocas iglesias del mundo con dos naves.

3 – La triste historia de Saint-Étienne-le-Vieux
Como quizá sepas, tengo una especie de obsesión por las iglesias en ruinas.
Me importan tanto que estoy intentando que se reconstruya la antigua iglesia de mi pueblo y he visitado muchas durante mis viajes, como en Lisboa, en Soissons y en San Galgano.
La historia de la iglesia de Saint-Étienne-le-Vieux es una de las más tristes que he oído. El edificio, de origen medieval, fue remodelado después de la guerra de los Cien Años, en el siglo XV. Cayó en ruina por abandono ya en el siglo XIX, pero se decidió no demolerlo por su valor artístico. La guerra no fue clemente: alcanzada de lleno por una bomba en 1944, la iglesia quedó en ruinas. Desde entonces nadie la ha restaurado y hoy es una advertencia de lo que la guerra puede hacer con nuestro patrimonio: borrar páginas milenarias de arte y belleza.

Los museos de Caen
¿Quieres saber qué ver en Caen además de las iglesias?
Hay al menos tres museos que no puedes perderte: el Museo de Bellas Artes, el Museo de Normandía y el Mémorial.
Los dos primeros están dentro del recinto del castillo: el Museo de Normandía ocupa la antigua vivienda del gobernador, mientras que el Museo de Bellas Artes está enfrente, en un edificio moderno. Una buena noticia: la entrada a las colecciones permanentes de los dos museos es gratuita (solo se paga por las exposiciones temporales), así que puedes visitarlos los dos sin gastar nada.

4 – El Museo de Normandía
El Museo de Normandía encierra la historia de la región desde la prehistoria hasta hoy: se pasa de los hallazgos de la Edad del Bronce a los celtas y romanos, hasta la Edad Media y el Renacimiento, cuando la zona empezó a ser famosa por la ganadería, los encajes preciosos y el comercio con Inglaterra.
Te sorprenderán las manufacturas locales: vasijas, utensilios de la vida rural, canciones populares y los elaborados tocados que las normandas llevaron hasta el siglo pasado. Las exposiciones temporales, a menudo dedicadas a la historia local, merecen la visita aunque solo sea por la sala en la que se montan, adosada a las murallas del castillo.
5 – El Museo de Bellas Artes de Caen
Después de haber trabajado allí seis meses, confirmo la primera impresión: el Museo de Bellas Artes de Caen es una auténtica joya.
Conserva obras maestras de la pintura francesa, italiana y flamenca, entre las que destacan los Desposorios de la Virgen del Perugino (hacia 1503-04): precisamente de esta tabla se inspiró su discípulo Rafael para la célebre versión del mismo tema, hoy en la Pinacoteca de Brera. Están además Abraham y Melquisedec de Rubens, la Virgen con el Niño de Van der Weyden y obras de Cosmè Tura, Veronés, Philippe de Champaigne, Simon Vouet, Bruegel el Joven, Monet y Bonnard.
Te recomiendo encarecidamente que lo incluyas entre las cosas que ver en Caen: no te arrepentirás.

6 – El Mémorial de Caen
El Mémorial de Caen merece un capítulo aparte. Está fuera del centro histórico y es un gran museo dedicado a la Segunda Guerra Mundial y, en particular, al Desembarco de Normandía y a la batalla de Caen.
Para verlo entero hacen falta al menos tres horas, y probablemente no consigas recorrer todas las salas. Por muy triste y desoladora que sea esta página de la historia europea, este museo hay que verlo, sobre todo las nuevas generaciones, que ni siquiera imaginan lo que es una guerra.

7 – El castillo de Caen
Visitar Caen sin entrar en su precioso castillo es como ir a París y no ver la torre Eiffel.
Esta enorme fortaleza, una de las más grandes de Europa, está ligada de forma indisoluble a la historia de la ciudad, a su identidad e incluso a su trazado urbano. La fundó Guillermo el Conquistador y después se amplió varias veces. Lo que te sorprenderá es descubrir que al principio la ciudad cabía entera dentro de las murallas: las dos abadías quedaban por tanto bastante fuera del casco urbano.
¿La parte más bonita? Subir a las torres y dar la vuelta a los baluartes: las vistas son espléndidas y entenderás por fin por qué a Caen se la llama «la ciudad de los cien campanarios» (y hay también una bonita vista de la iglesia de Saint-Pierre). Mi consejo es caminar por las murallas al atardecer, cuando el cielo de Normandía se tiñe de un rojo fuego difícil de olvidar.

Cómo llegar a Caen desde Italia
Este es un punto un poco doloroso: llegar a Caen no es sencillísimo, sobre todo si sales de una ciudad no muy grande. Caen tiene un aeropuerto cerca, pero con pocas compañías y bastante caras.
En nuestros desplazamientos de Roma a Caen siempre hicimos así: vuelo de Ryanair (¡al amanecer!) de Ciampino a París-Beauvais, y desde allí o un BlaBlaCar directo, o tren o autobús hasta Caen pasando por París. ¡Ya te había dicho que no iba a ser fácil! Si ya estás en Francia todo será más cómodo, pero la vía más sencilla sigue siendo pasar por París.

Dónde comer en Caen
¿Después de tanta historia te ha entrado hambre?
Encontrar un sitio donde comer en Caen no es difícil: en el bonito barrio del Vaugueux, a los pies del castillo, hay muchos restaurantes y locales típicos que sirven unas galettes estupendas y otros platos locales. Es el barrio más antiguo de Caen y ha conservado muchas casas del siglo XV. También a lo largo del puerto deportivo encuentras locales, cervecerías y restaurantes para todos los bolsillos.
Para comida callejera, date una vuelta por la rue Écuyère; o come algo rápido en el mercado de la Place Saint-Sauveur el viernes por la mañana, o junto al puerto el domingo, donde un pequeño food truck vende una comida tailandesa excepcional.
Qué comer en Caen
Pero ¿cuáles son los platos típicos?
Hay que probar la andouille (un embutido de casquería) y los callos «a la moda de Caen», famosos en todo el norte de Francia (ya te había hablado de ellos a propósito de Troyes). El pescado es exquisito, porque el mar está cerquísima, y la región es célebre por las ostras. Muy buenas también las galettes (en realidad un plato bretón).
Entre las bebidas, el Calvados, el aguardiente de manzana que toma el nombre del departamento del que Caen es capital, y la sidra. Si quieres un aperitivo local, pide un Embuscade («emboscada»), un cóctel a base de cerveza, vino y calvados inventado en Caen: por experiencia, ¡no te tomes más de dos o te arriesgas a acabar cantando La Marsellesa!
Si tienes otro día en Normandía, desde Caen se llega fácilmente a Honfleur, el puerto que enamoró a los impresionistas.
Y a ti, ¿qué te conquistará antes de Caen, la historia de Guillermo o el atardecer sobre las murallas?