¿Acabas de descubrir que en Italia existe una auténtica espada en la roca? ¿O te ha impresionado la triste historia de la abadía de San Galgano y has decidido saber más?
En cualquier caso, ¡estás en el sitio adecuado!
Una excursión a pocos kilómetros de Siena es justo lo que necesitas para alejarte del ajetreo de la ciudad y descubrir una historia de siglos. Aquí te explicaré no solo por qué San Galgano no tiene techo, sino también una de las leyendas sobre la famosa espada en la roca.
Si te apasionan las historias de estas antiguas iglesias en ruinas, en San Galgano encontrarás un lugar que desprende un encanto atemporal. Las piedras de la abadía de San Galgano te contarán la leyenda del caballero Galgano, que clavó milagrosamente su espada en la roca y se hizo ermitaño.
Como en la leyenda del rey Arturo, muchos intentaron sacar la espada de Galgano de la tierra, pero todavía hoy la encontrarás en su sitio, protegida por una urna para evitar que alguien la dañe intentando extraerla.
Entre las muchas iglesias en ruinas que he visto, esta abadía es una de las más bellas. Por desgracia, no es la única que se encuentra en un estado tan triste.
Desde la iglesia que estoy intentando reconstruir en Umbría hasta tantos otros edificios sagrados, en toda Europa hay iglesias abandonadas, por un motivo o por otro. En Basilicata, por ejemplo, se encuentra la antigua abadía de Venosa, mientras que en Francia podrás descubrir la abadía de Soissons, además de numerosos edificios religiosos dañados por la Segunda Guerra Mundial y dejados así para recordarnos aquellas atrocidades.
Pero aquí la historia es completamente distinta y, quizá, todavía más triste.
¿Te apetece descubrirla conmigo?
¡Empezamos!
San Galgano y la rotonda de Montesiepi
Antes de la construcción de la abadía de San Galgano, en lo alto de la colina de Montesiepi se levantaba una pequeña iglesia parroquial. Es el lugar en el que vivió san Galgano hasta su muerte, en 1181, y donde pocos años después se construyó una iglesia para honrar su tumba.
La planta de la iglesia es bastante sencilla: la bicromía (el uso de dos colores) presente en el muro es típica del románico sienés, mientras que la cúpula te recordará a las antiguas tumbas etruscas.
¡Pero este lugar no siempre ha sido así!
El edificio original se modificó varias veces a lo largo de los siglos. Una de las intervenciones más valiosas se remonta al siglo XIV: entre 1334 y 1345 la capilla lateral fue decorada al fresco por Ambrogio Lorenzetti, el máximo exponente de la pintura sienesa, con historias de la vida de Galgano, una espléndida Maestà y una Anunciación.
Pero el aspecto más fascinante de este lugar es probablemente su historia.

Quién fue san Galgano y por qué hay una espada en la roca
Justo donde ahora se alza la rotonda de Montesiepi, Galgano Guidotti clavó su espada en señal de renuncia a los bienes terrenales. Este santo, originario de Chiusdino y nacido hacia 1148, tomó una decisión muy parecida a la de san Francisco: abandonó su vida disoluta de caballero y se hizo ermitaño, hasta su muerte en 1181. La rotonda que custodia la espada se edificó poco después, entre 1182 y 1185.
La espada todavía hoy se encuentra dentro de la rotonda y seguro que te hará pensar en la antigua leyenda del rey Arturo y de la espada en la roca. Varios estudiosos se han preguntado por esta coincidencia, entre otras cosas porque Chrétien de Troyes, el gran autor de las novelas artúricas, era contemporáneo de san Galgano.
Aunque las leyendas de los caballeros de la mesa redonda probablemente ya se transmitían oralmente desde hacía décadas, sería sugerente saber si la espada de Galgano pudo inspirar al escritor.
¿Te parece una idea tan extraña?
Pues los contactos entre esta parte de Italia y Francia eran frecuentes gracias a la vía Francigena, y resulta fascinante pensar que el Galgano de la Toscana pueda haber inspirado a uno de los caballeros del rey Arturo, el famoso Galván.
¿Quieres saber si alguien ha intentado sacar la espada?
¡Por supuesto que sí!
Durante muchos siglos la espada de san Galgano fue víctima del abandono, y numerosos turistas intentaron extraerla de la roca, dañándola. Hoy se encuentra bajo una urna protectora y no se puede tocar de ninguna manera.
Los análisis realizados sobre el metal han confirmado que se trata efectivamente de un arma compatible con el siglo XII y, por tanto, con la época del santo. Tampoco es la única espada de aquel periodo clavada en la roca: hay otras en distintas regiones de Europa.
Que san Galgano haya influido o no en una de las historias más famosas del mundo no creo que pueda demostrarse, pero me gusta pensar que el eco de este caballero y de su espada llegó lejos. De caballeros convertidos en santos legendarios, por lo demás, la Edad Media está llena: ¡piensa en san Martín, a quien está dedicada una catedral muy peculiar en Lucca!
Pero en este lugar hay mucho más que ver.

Por qué la abadía de San Galgano no tiene techo
¡La historia de la bellísima abadía de San Galgano es realmente triste!
Los cistercienses la fundaron en 1201 y crearon una verdadera obra maestra del arte gótico cisterciense: está considerada la primera iglesia gótica de la Toscana, de dimensiones notables, y lo que queda de las decoraciones hace pensar que también fue muy importante.
El complejo creció deprisa, tanto que en el siglo XIII era uno de los más poderosos del centro de Italia. Un siglo después, sin embargo, empezó su decadencia a causa de la peste, de las hambrunas y de los repetidos saqueos. Los monjes acabaron abandonándola en el siglo XV y se trasladaron a Siena.
Pero ¿por qué San Galgano no tiene techo?
El deterioro lo causó sobre todo un desalmado abad comendatario al que se había confiado la abadía. Para saldar sus propias deudas, hacia mediados del siglo XVI mandó desmontar y vender el plomo del techo, dejando la iglesia sin cubierta.
A partir de ahí el declive fue lento e inexorable. El golpe de gracia llegó mucho más tarde: la noche del 6 de enero de 1786 un rayo alcanzó el campanario de 36 metros, que se derrumbó arrastrando consigo gran parte de las bóvedas. Un segundo rayo, en 1791, completó la obra de destrucción, y poco después la abadía fue definitivamente abandonada, reducida casi a una cantera de piedras.
A pesar de las restauraciones de los siglos siguientes, es evidente que la abadía de San Galgano no volverá jamás a su antiguo esplendor. Y sin embargo, precisamente de esa pérdida este lugar ha sacado un encanto muy particular, que lo convierte en destino de miles de viajeros, igual que tú.
Quizá esta antigua señora de piedra no haya perdido de verdad su techo: simplemente lo ha cambiado por otro aún más bello, el cielo.
La rotonda de Montesiepi y el Santo Grial
¿Creías que las sorpresas de este lugar terminaban aquí?
¡Pues no!
Además de la bellísima abadía y de la espada en la roca, en torno a San Galgano circula una segunda leyenda, que tendría que ver nada menos que con el Santo Grial: la copa que Cristo habría usado durante la última cena o, según otras versiones, aquella en la que la Magdalena habría recogido la sangre de Jesús en la cruz.
En torno al Santo Grial hay cientos de leyendas, y es probablemente uno de los objetos más buscados desde la época de las cruzadas.
Seguro que has oído hablar de él o has visto al menos una decena de películas sobre el tema, ¿verdad?
Pues bien, una de estas historias sobre el Santo Grial cuenta que la copa estaría enterrada en los sótanos de la rotonda de Montesiepi, custodiada por el propio san Galgano.
Pero ¿es realmente así?
Probablemente no lo sabremos nunca, pero también este episodio ha contribuido a dar a la rotonda de Montesiepi y a la abadía de San Galgano un encanto único en el mundo.

Otras abadías en ruinas
San Galgano no fue la única abadía abandonada a las ruinas.
Si pensamos, por ejemplo, en la abadía de Soissons en Francia, entendemos que este destino ha afectado a edificios religiosos magníficos en distintas partes del mundo. También en Alemania, Escocia y Gales hay espléndidas iglesias semidestruidas por el abandono y por el tiempo.
Aunque este lugar sea decididamente sugerente, ¡debemos alegrarnos de que San Galgano siga siendo en Italia un caso casi aislado! Un edificio muy parecido se encuentra en Venosa, pero allí la historia fue completamente distinta.
Para una historiadora del arte como yo es realmente triste ver un edificio tan majestuoso reducido a ruina y casi abandonado a su suerte.

Cómo llegar a San Galgano e información práctica
San Galgano se encuentra en la Val di Merse, a lo largo de la carretera que une Siena y Grosseto, a unos 50 minutos en coche de Siena. Si estás visitando una de estas ciudades, no tardarás mucho en llegar.
El municipio de referencia es Chiusdino: para llegar a la abadía tendrás que salir en San Lorenzo a Merse y después seguir las indicaciones hacia la Abbazia en dirección Monticiano. Te aconsejo el coche, porque en transporte público el sitio es realmente incómodo.
Alguna información útil, que conviene volver a comprobar siempre antes de salir:
- Horarios: la abadía abre todos los días desde las 9:00 y cierra a las 17:30 de noviembre a marzo, a las 18:00 en abril, mayo y octubre, a las 19:00 en junio y septiembre, y a las 20:00 en julio y agosto. La ermita de Montesiepi abre todos los días de 9:00 hasta el atardecer y la entrada es gratuita.
- Entradas: general 5 €, reducida 4 € (menores de 18, universitarios, mayores de 65 y grupos de al menos 20), familiar 15 €, gratis por debajo de 6 años y para los residentes en Chiusdino. Verificado en agosto de 2026 en la web de la Fondazione San Galgano. Una única entrada da acceso tanto a la abadía como al museo de San Galgano en Chiusdino. Gratis para los residentes del municipio y para los menores de 6 años.
- Como el sitio es remoto y la historia está llena de leyendas (la espada, el Grial, los frescos de Lorenzetti), una visita guiada de la abadía y de Montesiepi ayuda a captar todo su encanto, y a menudo se combina con Siena o con los pueblos cercanos.
¿Y a ti, te gustaría entrar en esta catedral a cielo abierto e imaginar la espada de Galgano inspirando las historias del rey Arturo, o ya has tenido la suerte de visitarla?