Giotto di Bondone fue uno de los mayores innovadores de la historia del arte. Gozó de enorme consideración ya en su propia época y fue el primero en revolucionar por completo el estilo pictórico, devolviendo a las figuras volumen, profundidad y sentido del espacio.

Considerado por algunos el precursor del Renacimiento, las obras de Giotto todavía hoy no dejan de emocionar.

Cuando se piensa en Giotto resulta casi inevitable acordarse de las estupendas obras maestras que realizó en la ciudad de Florencia. Además del famoso campanile de Giotto, aquí se conservan el bellísimo Crucifijo de Santa Maria Novella y los frescos de Santa Croce.

Pero la fama de Giotto fue tal que trabajó en casi toda Italia. Si todavía no lo has hecho, te recomiendo sin dudarlo ver al menos una vez los fabulosos frescos de la basílica de Asís o los de la Capilla de los Scrovegni de Padua.

¿Sabías que Giotto trabajó incluso en Nápoles?

Aunque hoy solo quedan algunos fragmentos de su trabajo, sabemos que, llamado por el rey Roberto de Anjou, participó en las obras del Maschio Angioino y del convento de Santa Chiara. Y su fama era tal que hasta Dante Alighieri lo cita en el canto XI del Purgatorio, como el pintor que le había «quitado el grito» a Cimabue.

Vale, pero ¿por qué es tan importante Giotto?

Giotto fue un artista extraordinario y un gran innovador de la pintura italiana. Igual que Arnolfo di Cambio había sido capaz de revolucionar el arte de la escultura, con sus intuiciones Giotto innovó el campo de la pintura devolviendo a las escenas profundidad y tridimensionalidad (una espacialidad «intuitiva», empírica: la perspectiva geométrica llegaría solo un siglo después, con Brunelleschi).

¿Te apetece saber un poco más y descubrir todas las curiosidades y la información más importante sobre este artista?

¡Empezamos!

El arte antes de Giotto

Antes de Giotto la producción artística estaba influida sobre todo por el arte bizantino, con figuras hieráticas (es decir, estáticas, inmóviles) sobre un fondo dorado. Era una manera tan sencilla como eficaz de representar el desapego total de los santos respecto a la realidad humana.

¿Has observado alguna vez, por ejemplo, los mosaicos de Rávena?

Si has tenido la ocasión de visitar la basílica de San Vitale, habrás notado que los mosaicos carecen por completo de profundidad: las figuras se encuentran todas exactamente en el mismo plano.

Durante la Edad Media, de hecho, el lenguaje artístico había cambiado respecto al arte romano. Lo más importante para los artistas medievales era transmitir un mensaje de la manera más sencilla posible, para que todo el mundo pudiera comprenderlo. Las composiciones se simplificaron al máximo abandonando el retrato e introduciendo figuras con atributos muy concretos.

¿Y qué tiene que ver Giotto con todo esto?

Pues bien, con Giotto empieza una auténtica revolución pictórica.

Giotto, aun cometiendo errores, intentó hacer que las figuras fueran verdaderas, tridimensionales, vivas. Prestó muchísima atención a los detalles, sobre todo a los de las expresiones. Estudió minuciosamente los movimientos, cómo los personajes están colocados y presentes en el espacio.

En definitiva, los personajes de las obras de Giotto tienen emociones, aparecen sorprendidos en posturas y situaciones distintas, tanto en las escenas cotidianas como en las de milagros y hechos extraordinarios.

Pero su revolución no estuvo solo en este aspecto.

el políptico Stefaneschi de Giotto

fresco de Giotto

El estudio de la anatomía

La anatomía en la Edad Media no se estudió de forma muy profunda. El rechazo de la fisicidad que se aprecia en el arte medieval es también señal de una concepción del cuerpo distinta de la que tenemos hoy.

El mundo medieval y su espiritualidad están bien representados por un arte que tiende a la abstracción y a subrayar las diferencias entre el mundo material y el espiritual.

Con Giotto se pone de manifiesto, en cambio, una búsqueda diferente, que justo entonces estaba empezando.

¡Aquí tienes un ejemplo de esta revolución!

En todos los libros de historia del arte aparece la comparación entre el crucifijo de Giotto y el de su maestro Cimabue. Las dos obras se encuentran en Florencia y tienen unos 20 años de diferencia, pero los contrastes son evidentes. El crucifijo de Cimabue está en Santa Croce y data de hacia 1280. El otro, de su discípulo Giotto, se encuentra en Santa Maria Novella y se realizó entre 1296 y 1300.

Pero ¿de verdad son tan distintos?

Al mirarlos puedes notar cómo, en la obra de Cimabue, el Cristo aparece arqueado de un modo completamente antinatural. Además el abdomen, las costillas y los músculos de los brazos no son nada realistas. En Giotto, en cambio, el peso del cuerpo lo sostienen las piernas, la postura es natural y verdadera, y la anatomía se construye con sombreados.

¿Empiezas a entender el alcance revolucionario de las obras de Giotto?

comparación entre los crucifijos de Cimabue y de Giotto

Transmitir las emociones

Giotto di Bondone fue un gran observador de la realidad: sus personajes nos parecen muy vivos también porque son muy expresivos. Los gestos, los movimientos en los que están retratados, pero también sus rostros, nos hablan de una vivacidad muy realista y humana. Las figuras, lejanas y estáticas como las vemos en las obras de sus predecesores, vuelven por fin a estar vivas.

Se aprecia muy bien en el Llanto sobre Cristo muerto de la Capilla de los Scrovegni de Padua.

Mira cómo se desesperan los ángeles, observa las lágrimas de la Magdalena, la desolación de san Juan que abre los brazos, el rostro contraído de la Virgen.

¿Te has fijado en el grupo de mujeres de la derecha?

Cada una tiene una posición distinta de las manos, una expresión diferente en la cara. Cada una tiene una reacción emocional distinta ante la tragedia que está presenciando.

Todo el movimiento de la obra de Giotto converge hacia el cuerpo sin vida de Cristo. Ni siquiera el perfil de la roca está hecho al azar: acompaña la mirada hacia las dos figuras principales.

¡Aquí va una curiosidad!

Incluso los personajes retratados de espaldas y encapuchados son un rasgo típico de Giotto. Sirven para que la escena parezca estar sucediendo justo delante de nosotros y para que el observador se meta dentro de la composición.

Llanto sobre Cristo muerto en la Capilla de los Scrovegni de Padua

El dinamismo

Si miras aquí abajo la Ascensión de Cristo de Padua, seguro que notas el gran dinamismo de la escena.

El Salvador se eleva hacia el cielo, parece que las nubes lo estén transportando. La composición, en cambio, aparece dividida en dos partes: la parte terrenal, en la que todos están inmóviles rezando, y la parte celeste, donde el Salvador asciende hacia el cielo rodeado de ángeles.

¡Casi se diría que captas el movimiento!

Lo mismo ocurre en la escena de Asís en la que san Francisco renuncia a los bienes terrenales. Al padre, un rico mercader, lo sujeta un hombre porque parece estar a punto de darle una bofetada a su hijo, cuyo gesto no comprende.

Por otra parte, ¿qué haría tu padre si de repente te desnudaras en plena calle diciendo que ya no quieres poseer nada material?

La escena y los sentimientos de los personajes están resueltos estupendamente por Giotto: la incredulidad de los presentes, la espiritualidad de Francisco y la rabia de su padre.

Una auténtica revolución respecto al pasado, ¿verdad?

la Ascensión de Cristo de Giotto en la Capilla de los Scrovegni

la Renuncia a los bienes de san Francisco, fresco de Giotto en Asís

La arquitectura en Giotto

En Giotto la arquitectura todavía no está resuelta a la perfección, porque el estudio de la perspectiva aún no se había profundizado. Por esa razón las estructuras de sus obras resultan a menudo fantasiosas.

A pesar de ello, la observación de la realidad y los intentos de representación en perspectiva son evidentes.

Observa por ejemplo los escalones del trono del Papa, o las vigas del techo en esta escena en la que el Papa aprueba la regla franciscana, pintada en la basílica superior de Asís. ¡La profundidad de la obra de Giotto, aunque no sea perfecta, resulta muy evidente!

Ah, no olvides que Giotto fue también arquitecto: a él se debe el proyecto del increíble campanile de Santa Maria del Fiore, en Florencia. Nombrado maestro de obras del Duomo en 1334, solo llegó a ver la base: a su muerte los trabajos continuaron con Andrea Pisano y se concluyeron con Francesco Talenti en 1359. Aun así se aprecia la mano del maestro en la policromía de los mármoles blancos, rojos y verdes, y en la base del campanile corre un importante ciclo de bajorrelieves con las artes y los oficios.

Aunque no sea posible atribuir estas y otras esculturas a Giotto, sí podemos ver su genio detrás del proyecto de conjunto de este espléndido campanile.

Honorio III aprueba la Regla franciscana, fresco de Giotto en Asís

La vida de Giotto da Bondone

Al haber vivido en una época muy lejana, no sabemos prácticamente nada de la vida de Giotto, hasta el punto de que algunos aspectos están ya envueltos en la leyenda. Lo que sí sabemos es que sus contemporáneos lo consideraron el mejor pintor de su tiempo.

Nació probablemente hacia 1267 en Vespignano, en la Toscana.

Se formó entre Florencia y Roma y tuvo como maestro a Cimabue. Entre las anécdotas famosas, se cuenta que Cimabue vio al joven pastor Giotto haciendo un dibujo perfecto de una de sus ovejas y por eso lo acogió en su taller.

Otra versión presenta al joven Giotto capaz de trazar un círculo perfecto sin ayuda del compás, para demostrar su competencia artística. Una última historia muestra en cambio al joven discípulo pintando una mosca que el maestro intentaba en vano espantar.

Más allá de las leyendas, Giotto trabajó en Roma, Rímini, Florencia, Milán, Nápoles, Padua y Bolonia. Entre sus obras maestras están los ciclos de frescos de la basílica de San Francisco de Asís, la Capilla de los Scrovegni de Padua y las capillas Peruzzi y Bardi de Florencia. Conservamos además bellísimos crucifijos y polípticos, entre ellos el políptico Stefaneschi de los Museos Vaticanos.

Giotto se inspiró en los trabajos romanos de Jacopo Torriti, Filippo Rusuti y Pietro Cavallini, también ellos a la vanguardia para la época. Aun así siguió siendo el más ilustre innovador de la pintura medieval. Su genio y la revolución de la que fue partícipe solo son comparables con los de sus coetáneos Arnolfo di Cambio y Giovanni Pisano en la escultura.

Fue hasta tal punto original que la historia del arte del Renacimiento suele hacerse comenzar precisamente con él y con sus trabajos. Sus enseñanzas influyeron de tal manera en el arte de las generaciones siguientes que se le considera el primero de los grandes maestros de la historia del arte.

Murió en la cima de su fama, el 8 de enero de 1337, en Florencia.

El funeral solemne lo pagó el Ayuntamiento de Florencia.

la Adoración de los Magos de Giotto

Matanza de los inocentes, Capilla de los Scrovegni, Padua

Ipse dixit

Estos son algunos elogios al famoso artista por parte de sus contemporáneos (Dante) y de uno de los primeros historiadores del arte, que vivió unos cien años después:

  • … Creyó Cimabue en la pintura
    tener el campo, y ahora tiene Giotto el grito,
    de modo que la fama de aquel es oscura.
    (Dante)
  • Giotto cambió el arte de pintar de griego (bizantino) en latín y lo trajo a lo moderno; y tuvo el arte más completo que jamás tuvo nadie. (Cennino Cennini)

la predicación a los pájaros de san Francisco, fresco de Giotto

Dónde admirar las obras de Giotto

Giotto trabajó en media Italia, y todavía hoy puedes seguir su rastro de ciudad en ciudad:

  • En Padua, la Capilla de los Scrovegni: su obra maestra absoluta, un ciclo de frescos que quita el aliento. Se visita solo con reserva previa, con entradas limitadas de 15 minutos (precedidas por una salita climatizada que protege los frescos).
  • En Asís, las Historias de san Francisco en la basílica superior.
  • En Florencia, el Crucifijo de Santa Maria Novella, las capillas Bardi y Peruzzi en Santa Croce, la Madonna de Ognissanti de los Uffizi y el célebre campanile junto al Duomo.
  • En los Museos Vaticanos, el políptico Stefaneschi.

Si tienes previsto un viaje al Véneto, reserva con tiempo la entrada para la Capilla de los Scrovegni: los turnos vuelan con semanas de antelación, y verlos en directo es una experiencia que compensa el viaje.

¿Y tú, has tenido ya la suerte de encontrarte delante de un fresco de Giotto?