Como gran apasionada del arte, tenía que profundizar sí o sí en la historia de Lavinia Fontana y de las mujeres pintoras en la historia del arte. De este tema no se habla casi nunca. De hecho, cuando pensamos en los grandes artistas nos vienen enseguida a la cabeza Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Rafael, Bernini y muchísimos otros artistas varones.
¿Y cuántas pintoras conoces tú?
Entre las pintoras de la historia del arte solo se nos ocurre casi siempre Artemisia Gentileschi. Pero antes que ella, otra mujer había hecho carrera en este mundo casi exclusivamente masculino, y con unos resultados verdaderamente extraordinarios.
Lavinia Fontana tiene una historia muy particular. Quizá no lo sepas, pero esta artista fue la pintora más importante del siglo XVI y una de las retratistas más famosas de su época.
¡Y eso no es todo!
Tuvo además una vida increíble en la que consiguió incluso compaginar su carrera de artista con su papel de mujer y de madre.
Mientras lees este post, intenta imaginar cuántos hijos tuvo Lavinia Fontana. Encontrarás la respuesta un poco más abajo, pero estoy más que segura de que no vas a acertar.
¡Y hay también una curiosidad!
¿Te suena el cuento de La Bella y la Bestia?
Pues resulta que Lavinia Fontana está de algún modo relacionada con un caso muy particular que pudo inspirar esa historia. Pero no quiero adelantarte nada, porque encontrarás toda esta información y muchas otras curiosidades en los capítulos de aquí abajo.
¿Te apetece profundizar?
¡Empezamos!

¿Quién fue Lavinia Fontana? Un poco de historia
Como te adelantaba, la vida de Lavinia Fontana fue distinta y mucho más movida que la de las demás mujeres de su época. Nació en Bolonia en 1552 y heredó la pasión por el arte y la pintura de su padre, Prospero Fontana, también pintor y con un taller propio.
Crecer en un taller de artistas tenía sin duda sus ventajas. La joven se formó en el arte de la pintura directamente sobre el terreno y tuvo la suerte de entrar en contacto con otros artistas importantes de su tiempo.
Pero ser una artista mujer en el siglo XVI no debía de ser nada fácil. Por eso su carrera fue el fruto de decisiones muy meditadas, casi calculadas al milímetro.
¿En qué sentido?
Lavinia Fontana se casó en 1577 con el mediocre pintor Paolo Zappi y, en el contrato matrimonial que firmaron su padre y su suegro, se incluyó una cláusula que permitía a la hija seguir con su carrera de pintora.
Su padre había visto claramente su talento y, por suerte, hizo todo lo posible para que no se desperdiciara.
Lavinia Fontana estaba especialmente dotada para la pintura y era muy apreciada por sus preciosos retratos, llenos de detalles.
¿Dónde trabajó sobre todo?
Trabajó en encargos muy importantes, entre ellos algunos retablos magníficos, y en 1604 fue el papa Clemente VIII quien la llamó a Roma (su familia estaba ya vinculada a los poderosos Boncompagni de Bolonia, la casa del papa Gregorio XIII). En Roma se convirtió en una auténtica estrella: hasta el papa Pablo V posó para ella.
Fíjate que en Roma la gente se peleaba por ser retratada por la «pintora pontificia». Lavinia Fontana era solicitadísima sobre todo por las damas de la nobleza, que se la disputaban para inmortalizarse ellas o para hacer retratar a sus hijos. Los cuadros de Lavinia Fontana se los pedían comitentes de altísimo rango, nobles, cardenales y obispos importantes, y su fama llegó hasta las cortes europeas.
¿Recuerdas cuando te he dicho que adivinaras cuántos hijos había tenido?
Pues no dejó de traer al mundo nada menos que 11 criaturas y, entre embarazo y embarazo, consiguió incluso abrir un taller que llevaba junto a su marido (que en el fondo le hacía de mánager).
¿Dónde murió?
Lavinia Fontana murió en Roma en 1614 y fue enterrada en la basílica de Santa Maria sopra Minerva.
Si te ha enganchado la historia de Lavinia Fontana, sigue leyendo aquí abajo, porque ahora voy a hablarte de su arte.

Retratos y obras de Lavinia Fontana
Lavinia Fontana fue una pintora muy prolífica.
A lo largo de su vida pintó sobre todo escenas bíblicas y retratos, en especial femeninos. Inventó nuevas maneras de representar a los niños, contándonos páginas de su vida privada, de una infancia de juegos con perros y gatos que la pintura no suele tratar.
Pero hay también un detalle bastante escalofriante que seguro que no conoces: Lavinia Fontana pintó varios retratos de niños muertos.
No te lo esperabas, ¿verdad?
La cosa no debe sorprenderte, porque en aquella época era raro que se hicieran retratos de niños, ya que después iban a crecer y a cambiar. Sin embargo, cuando se moría prematuramente, se encargaba un retrato del pequeño difunto para conservar su recuerdo.
Es el caso, por ejemplo, de la pequeña Antonia Ghini, muerta de viruela.
Una de las obras más famosas de Lavinia Fontana es, en cambio, una representación de mujer. Este cuadro se encuentra en la Galería Borghese y representa a Minerva vistiéndose (1613): fue un encargo del cardenal Scipione Borghese y está considerado uno de los primeros desnudos femeninos pintados por una mujer.
¿Por qué es importante?
Minerva se representa desnuda muy pocas veces, pero la elección de este tema no es casual, porque probablemente se trataba de un homenaje a la inteligencia de la mujer retratada. Hoy representar la inteligencia con un desnudo puede hacer sonreír, pero en aquella época a la desnudez se le asociaba la idea de pureza y de sacralidad.
Un espléndido ejemplo de este concepto lo encuentras en el Amor sacro y amor profano de Tiziano. El cuadro está en la Galería Borghese de Roma y, al contrario de lo que podrías pensar, el amor sacro está representado precisamente con la figura de la mujer desnuda.

La Bella, la Bestia y Lavinia Fontana
Puede parecerte raro, pero Lavinia Fontana está indirectamente ligada al cuento de La Bella y la Bestia.
Lo sé, es extraño, pero la historia es esta.
A la corte del rey de Francia Enrique II habían llevado a un chico con el cuerpo y la cara completamente cubiertos de pelo. Hoy cualquier médico sabría reconocer un caso de hipertricosis, la enfermedad que provoca el crecimiento de vello por encima de lo normal en todo el cuerpo, pero en aquella época no se sabía explicar y aquello causó un gran revuelo.
Como es lógico, el chico se convirtió enseguida en una atracción y el rey mandó que lo estudiaran, aunque se le considerase un salvaje. Después le dieron una esposa, con la que tuvo muchos hijos, algunos con la misma enfermedad genética del padre y otros sin ella.
Hay quien sostiene que en la historia de Petrus Gonsalvus, el «salvaje» peludo, está el origen del cuento de La Bella y la Bestia, que se difundió en varias versiones entre finales del siglo XVI y principios del XVII.
Pero ¿qué tiene que ver esta historia con Lavinia Fontana?
Pues bien, si conocemos la cara de Antonietta, una de las hijas de Petrus Gonsalvus, se lo debemos precisamente al retrato que Lavinia Fontana hizo de la niña durante el periodo en que se encontraba en Bolonia.
Lo puedes ver aquí abajo.

Historias de pintoras olvidadas
Lo más impactante de la historia de Lavinia Fontana es que su arte se conoce muy poco, igual que el de otras mujeres pintoras. Algunas de las más importantes son Sofonisba Anguissola, Artemisia Gentileschi, Elisabetta Sirani, Judith Leyster, Angelica Kauffmann o Ivana Kobilca, pero probablemente son pocos los que conocen sus obras.
¿Por qué?
Al contrario de lo que se piensa, en la historia hay muchas pintoras, pero a menudo ni siquiera aparecen en los libros de historia del arte.
Últimamente la atención se ha desplazado hacia Artemisia Gentileschi, pero me temo que más por el terrible proceso y la agresión que sufrió que por un verdadero reconocimiento de su arte. La han llamado la primera mujer pintora, pero no fue en absoluto la primera: muchas otras habían tenido ya una carrera como pintoras.
Hoy es nuestro deber reconocer el valor y la pasión de mujeres que, como Lavinia Fontana, desafiaron a su tiempo y se dedicaron a lo que amaban y a lo que las hacía felices.

Dónde admirar las obras de Lavinia Fontana
Las obras de Lavinia Fontana están repartidas entre Italia y Europa. Aquí tienes dónde encontrar las más importantes:
- En Roma, la Minerva vistiéndose está en la Galería Borghese, junto a las obras maestras de Bernini y Caravaggio.
- En Bolonia, su ciudad natal, la Pinacoteca Nazionale y las iglesias conservan varios retablos y retratos suyos.
- Otras obras están en los Uffizi de Florencia, en el Prado de Madrid y en varios museos europeos; el célebre retrato de Antonietta Gonsalvus está en el castillo de Blois, en Francia.
Si estás en Roma y quieres ver en directo su Minerva, recuerda que a la Galería Borghese se entra solo con reserva y por franjas horarias: conviene coger con antelación la entrada para la Galería Borghese.
¿Y tú, ya conocías la historia de esta pintora extraordinaria?