¿Estás pensando en visitar la Galería Borghese de Roma y descubrir sus preciosas obras? ¿Te gustaría saber si merece de verdad la pena entrar en este museo de la capital y conocer de antemano las piezas más bonitas?
Estás en el sitio adecuado… pero vamos por orden.
Si solo buscas información para comprar las entradas de la Galería Borghese y conocer los horarios del museo, puedes ir directamente a esta sección. Si no, te aconsejo que leas el post entero, porque descubrirás algunas curiosidades que no todo el mundo conoce.
¿Sabes, por ejemplo, en qué se inspiró Bernini para la famosa expresión de su David?
Eso y muchísimas otras curiosidades de la Galería Borghese las vas a descubrir aquí abajo.
El Museo Borghese no solo es uno de los museos más bonitos de Roma: es también uno de los más interesantes y prestigiosos del mundo entero. Las obras de la Galería Borghese están entre las más bellas del Barroco italiano: dentro encontrarás algunas de las obras maestras de Bernini, pero también pinturas de Rafael y numerosas obras de Caravaggio.
Por desgracia, visitar el museo no te va a resultar fácil.
Para visitar la Galería Borghese debes saber que tendrás que organizarte con antelación y que solo dispondrás de dos horas. Los accesos a la colección son limitados, pero no te preocupes: el tiempo es más que suficiente para descubrir todos sus tesoros. Te aconsejo reservar la entrada online, porque comprarla directamente en la galería es casi imposible, dada la gran afluencia diaria y los turnos siempre llenos.
¿Quieres saber más?
En este post descubrirás todo lo que hay que saber sobre la Galería Borghese de Roma y las 10 obras que no te puedes perder, cómo llegar a la Galería Borghese y cómo organizarte para visitar este precioso museo romano.
¿Todo listo?
¡Empezamos!
Galería Borghese: las obras
La Galería Borghese de Roma no solo custodia una colección de arte de extraordinaria belleza: el edificio en sí mismo es toda una atracción para cualquier amante del arte.
Cuando entres, te aseguro que te quedarás con la nariz hacia arriba admirando los techos, la decoración de las paredes y de las puertas y los mármoles de los suelos.
Pero ¿qué se guarda dentro?
Entre las cosas que ver en la Galería Borghese descubrirás obras maestras de los siglos XVI y XVII únicas y valiosísimas.
Aquí se conservan nada menos que 4 grupos escultóricos de Bernini (los más famosos, además), 6 lienzos de Caravaggio, 2 pinturas de Rafael y 2 de Tiziano, además de muchas otras obras no menos preciosas.
Domenichino, Dosso Dossi, Veronés, Correggio, Algardi… son solo algunos de los artistas que encontrarás en las salas de la Galería Borghese de Roma.
Pero basta ya de preámbulos: veamos juntos las 10 obras de la Galería Borghese que no te puedes perder, empezando por el magnífico salón.

1 – El Salón de Mariano Rossi
En cuanto cruces la puerta de entrada de la Galería Borghese, te darás cuenta de la inmensa belleza de este museo y del refinamiento de sus decoraciones.
La decoración del gran salón de entrada de la Galería Borghese es la más impresionante. En el techo está representada la «Gloria de Roma» del pintor Mariano Rossi. Hoy no es muy conocido, pero en su época era bastante famoso y solicitado. Esta obra se la encargó en 1774 Marcantonio IV Borghese y es realmente impactante.
¿Qué hay representado?
En el centro de la bóveda podrás reconocer a Rómulo, fundador de Roma, llevado al cielo por Júpiter, rey de los dioses.
A un lado verás a Furio Camilo derrotando a los galos en batalla, al otro la alegoría de Roma con Rómulo y Remo niños y la Loba, y por último los gansos del Capitolio. Hay también una representación del Tíber en forma de divinidad con un largo remo y varias personificaciones de las virtudes ciudadanas: prosperidad, abundancia y demás.
La figura desnuda que está a la izquierda de la entrada, en cambio, te dejará con alguna duda.
Se trata de una mujer que sostiene el sol en la mano y es la representación de la Verdad desvelada por el Tiempo, que vence a la calumnia y la envidia. En esta sala de la Galería Borghese estuvo colocada en su día también la estatua homónima de Bernini, a modo de pareja.
Qué más decir: este techo es magnífico y te va a tener un buen rato con los ojos hacia arriba.
¡Una última curiosidad sobre el Salón Mariano Rossi de la Galería Borghese!
La sala se reformó varias veces a lo largo de los siglos.
En el siglo XVIII, por ejemplo, se añadieron los bustos de los «Doce Césares» de Giovan Battista della Porta dentro de los nichos en lo alto de las paredes. En el XIX, en cambio, se trajeron aquí otras 2 esculturas: un Baco del siglo II y el colosal Sátiro al ataque que inspiró a Bernini para su David.
¿Y el suelo?
Si consigues apartar la mirada del precioso techo, verás que hasta el suelo es maravilloso. Se trata de un mosaico hallado en una antigua villa romana del siglo IV y trasladado a la Galería Borghese en el siglo XIX. Representa los juegos de gladiadores y recoge incluso los nombres de los valientes combatientes. Aquellos que llevan al lado la letra griega theta (Θ) habían muerto luchando cuando se realizó el mosaico.
A mí me pareció una maravilla.

2 – La estatua de Paulina Borghese de Canova
Visitar el Museo Borghese sin conocer a una de sus protagonistas sería una pena, ¿verdad?
En la sala número 1 se encuentra el símbolo de la Galería Borghese. Se trata nada menos que de Paulina Borghese, hermana de Napoleón Bonaparte y esposa de Camillo Borghese.
¿Por qué es importante?
Paulina Borghese fue una figura clave en la historia del museo y de su colección. Napoleón obligó a su cuñado a vender a Francia 344 de las obras más importantes de la colección arqueológica de la familia. Todavía hoy en el Louvre se encuentran muchísimas estatuas romanas que en origen pertenecían a los Borghese, como el Hermafrodita Borghese o el Sátiro Borghese.
La estatua de Paulina Borghese es obra de Canova y se encargó precisamente para «compensar» las pérdidas sufridas con aquel expolio masivo.
Pero la estatua es importantísima también por otro motivo.
Paulina causó escándalo en su momento porque aparecía representada semidesnuda, con el aspecto de la diosa Venus vencedora. En la mano, de hecho, sostiene la manzana de oro que Paris había concedido a la diosa más bella, la diosa del amor.
La obra encarna a la perfección el ideal neoclásico de Canova, hecho de armonía y contención: el colchón parece de verdad, la piel de la mujer parece viva de lo blanca y pulida que está.
Dan ganas de tocar las telas para comprobar que sean realmente de mármol.

3 – El David de Bernini en la Galería Borghese
El David de la Galería Borghese es una obra de juventud de Gian Lorenzo Bernini, que la ejecutó en 1623, con solo unos 25 años. Es la única estatua de tema bíblico comprada por el cardenal Scipione, que descubrió enseguida el talento del joven escultor.
El David que derrota al gigante Goliat ya había sido retratado por Donatello y por Miguel Ángel, los dos escultores más grandes del Renacimiento. No es casualidad que el ambicioso genio de Bernini eligiera este tema para demostrar su habilidad, midiéndose con los dos grandes del pasado.
¿Qué tiene de particular esta escultura?
El David de Bernini en la Galería Borghese es profundamente distinto de las obras anteriores: aparece retratado en plena acción y no con la acción ya concluida, como en los otros casos. Normalmente David se representa ya vencedor, con la cabeza de Goliat entre las manos.
Aquí, en cambio, la torsión del cuerpo, los músculos tensos y el rostro concentrado transmiten toda la tensión de la hazaña que está a punto de cumplirse. Se dice que, para el rostro, Bernini se inspiró en su propia expresión mientras esculpía, mirándose en un espejo.
¡Aquí van algunas curiosidades!
Es interesante notar que la parte trasera del David de Bernini no está acabada. La estatua debía colocarse contra un muro y no verse en todo su contorno.
Si te fijas, notarás que el talón del David es de yeso y no de mármol.
Quizá Bernini, siendo aún muy joven, se equivocó al tomar las medidas, o quizá, al tener que quedar contra la pared, no le pareció importante, porque la pieza que faltaba no se vería.
Probablemente no lo sabremos nunca, pero este pequeño error de Bernini hace que esta obra de la Galería Borghese resulte todavía más interesante.
¿Tú qué opinas?

4 – Eneas, Anquises y Ascanio de Bernini
Esta es la primera estatua que Bernini realizó para el cardenal, cuando tenía unos veinte años.
Entre los grupos presentes en el Museo Borghese es el menos famoso, porque resulta estático y en general falto de patetismo comparado con las otras obras maestras. Aun así, este grupo escultórico no es menos importante que los demás, y ahora te explico por qué.
¿Recuerdas la historia de Eneas?
Esta estatua representa justamente el momento en el que el héroe huye de Troya mientras la ciudad es tomada por los griegos gracias a la treta del caballo. Los personajes representados son, por tanto, Eneas cargando a su padre Anquises sobre los hombros y el pequeño Ascanio que los sigue.
Esta obra es interesante por dos razones.
La primera es que fue un homenaje a la familia Borghese, que presumía de descender del propio Eneas. La segunda es que no representa solo la escena de la huida de Troya, sino que esconde también simbolismos mucho más profundos.
En esta obra de la Galería Borghese pueden verse, de hecho, varios significados, entre ellos las tres edades del hombre.
El niño es evidentemente Ascanio, que sostiene entre las manos la llama, símbolo de vitalidad y luz del futuro. Eneas es el adulto, que lleva sobre los hombros el peso de la familia y de la responsabilidad y posee la fuerza física y moral para guiar a las generaciones futuras. El anciano está representado, con toda lógica, por Anquises, memoria histórica de la familia, que estrecha entre las manos las estatuas de los Penates, es decir, de los antepasados.
Lo bonito de la Galería Borghese es que podrás observar las obras de Bernini desde todos los ángulos y, en este caso, la potencia de las tres figuras resulta especialmente evidente vista por detrás.
Las espaldas de los tres personajes, el modo en que está esculpida la piel arrugada del viejo, lisa la del héroe y mofletuda la del niño, transmiten a la perfección la diferencia entre los tres.
Personalmente, es una de las estatuas que más me ha emocionado.
¿Tú qué opinas?

5 – Apolo y Dafne de Bernini
Te aconsejo visitar la Galería Borghese aunque sea solo para emocionarte delante de esta obra maestra.
¿Recuerdas el mito de Apolo y Dafne?
Este grupo representa el momento en el que el dios Apolo alcanza a la ninfa Dafne que, al no corresponder su amor, ruega ser transformada en árbol antes que ceder a los deseos del dios.
La potencia expresiva de Bernini en esta obra no tiene igual.
Igual que en el David se representa al héroe en el acto de cumplir su hazaña, también aquí el joven Apolo queda como fotografiado en el instante exacto en el que alcanza a su amada Dafne, que se está transformando en laurel.
Todo ocurre ante los ojos atónitos del dios: los pies se vuelven raíces, las manos hojas, la melena ramas y el cuerpo un tronco rugoso.
En las «Metamorfosis» de Ovidio, que inspiraron la obra, se lee:
Aún está rezando cuando un torpor profundo invade sus miembros, su pecho suave se ciñe de fibras delgadas, el cabello se alarga en frondas, los brazos en ramas; los pies, antes tan veloces, se clavan en raíces perezosas, el rostro se desvanece en una copa: solo conserva su esplendor. Aun así Febo la ama y, apoyada la mano en el tronco, siente todavía temblar el pecho bajo aquella corteza nueva y, estrechando entre los brazos sus ramas como un cuerpo, besa la madera (…)
El modo en que Bernini representa la acción es increíble. Cuando visites la Galería Borghese, fíjate en los detalles, en la finura de las hojas, en el pie levantado de Apolo y su sandalia, en la boca entreabierta de la ninfa, que parece estar gritando.
La transformación de Dafne está resuelta a la perfección por Bernini. La ninfa parece convertirse en laurel delante de nuestros ojos, y es precisamente con el laurel con el que el dios se ceñirá para siempre la cabeza en recuerdo de su amada.

6 – El Rapto de Proserpina en la Galería Borghese
Realizada entre 1621 y 1622 (con 23 o 24 años) por Gian Lorenzo Bernini, esta obra de la Galería Borghese está en el centro del salón de los emperadores.
El protagonista en este caso es Plutón, dios de los infiernos, mientras rapta a Proserpina. La joven se debate entre los brazos del dios y llora indefensa, mientras él sonríe satisfecho de su presa.
El dramatismo de la escena queda subrayado por el monstruoso perro Cerbero, que ladra y gruñe con sus tres cabezas a quien se acerque para arrebatar la muchacha a su dueño. Toda la escena está resuelta de manera perfecta: los músculos de Plutón tensos por el esfuerzo, el brazo levantado de Proserpina, el revoloteo de los ropajes y de su melena. Cada detalle está esculpido con extremo cuidado y maestría.
¡Aquí van algunas cosas en las que fijarse!
Cuando observes esta preciosa obra de la Galería Borghese, presta atención a los detalles. En la mejilla de Proserpina podrás ver una lágrima que le recorre el rostro, mientras que en la espalda del dios Plutón hay un lunar.
Pero lo más impresionante de esta escultura son las manos de Plutón hundiéndose en los muslos de su presa. La presión es tan realista que el mármol parece carne de verdad.

7 – Las obras de Caravaggio en la Galería Borghese
Si te he aburrido con tantas obras de Bernini, debes saber que en la Galería Borghese se custodia también la mayor colección de lienzos de Caravaggio del mundo.
En la sala 8 hay nada menos que seis pinturas de Caravaggio: la Virgen de los Palafreneros, David con la cabeza de Goliat, Muchacho con canasta de frutas, el llamado Baquito enfermo, San Jerónimo y San Juanito.
¿Cuál es la más bonita?
Elegir solo una no es nada fácil, pero la que quizá más me impresionó fue la preciosa Virgen de los Palafreneros.
¿Por qué es especial?
Como había ocurrido a menudo con las obras de Caravaggio, también esta pintura levantó duras críticas, tanto que fue retirada de su sede original, dentro de la iglesia de Sant’Anna dei Palafrenieri, para acabar comprada por el cardenal Borghese.
¿Qué tiene de tan «inconveniente»?
Hoy en día quizá ni nos fijaríamos, pero para la época hay que reconocer que el escote de la Virgen no debía de ser un elemento para poner tanto en evidencia. Como tampoco la desnudez de un niño divino que ya no estaba en pañales.
El tema representado es la Virgen que aplasta la serpiente del pecado, ayudada por el pie del Hijo, borrando el pecado original.
La tercera figura es Santa Ana, que representa la Gracia.
Como siempre, los claroscuros de Caravaggio son sorprendentes, y estoy segura de que esta obra maestra te dejará sin palabras.

8 – Las obras maestras de Rafael
La colección Borghese era la que más Rafaeles reunía después de la de los Médici, en una época en la que poseer un Rafael era señal de gran riqueza y distinción. Solo dos lienzos han sobrevivido a ventas y expolios: el Traslado de Cristo muerto y la Dama del unicornio.
¿Quieres conocer su historia?
La primera obra tiene una historia interesante. El cardenal Scipione se había enamorado tanto de esta obra maestra que, al no conseguir comprarla, decidió directamente robarla del monasterio de Perugia en el que se conservaba.
Al ser sobrino del papa, Scipione cometió varias tropelías para apropiarse de obras maestras y enriquecer su colección personal, seguro de quedar siempre impune.
La Dama del unicornio de la Galería Borghese, en cambio, corrió una suerte distinta: su verdadera identidad estuvo falseada durante siglos bajo el aspecto de Santa Catalina. Al cuadro se le habían añadido un manto y una rueda, símbolo del martirio de la santa.
Solo las restauraciones de principios del siglo XX devolvieron la obra a su forma primitiva, revelando el tema original.
La joven retratada debía de ser probablemente una novia, a juzgar por las vestiduras suntuosas y por la joya con rubí, símbolo de pasión. El animal que tiene al lado podría ser un unicornio (que representa la virginidad de la muchacha) o bien un perro (fidelidad), pero de las radiografías no se deduce con claridad cuál de las dos criaturas se pintó antes.
¿Habrías imaginado que la historia del arte pudiera ser tan apasionante?
Visitar la Galería Borghese significa también sumergirse en estas anécdotas.

9 – La Dánae de Correggio en la Galería Borghese
Esta obra de Correggio es especialmente importante porque representa un tema que nunca antes se había abordado en la historia del arte.
¿Recuerdas la historia de Dánae?
Te la cuento brevemente.
La leyenda cuenta que Dánae fue encerrada en una torre por el rey su padre, porque le habían predicho que moriría a manos de su nieto.
Por desgracia para él, Júpiter, prendado de la joven, la fecundará en forma de lluvia dorada.
El muchacho que nacerá de esta unión es el famoso Perseo, el héroe que derrotó a Medusa gracias al reflejo de su escudo y que salvará a Andrómeda. Al final cumplirá también la profecía matando a su abuelo por error.
¿Cómo llegó esta obra a la Galería Borghese?
El lienzo lo compró Camillo, marido de Paulina Bonaparte. Data de 1532 y formaba parte, junto con otras tres telas, de una serie de Amores de Júpiter pintados para el duque de Mantua Federico II Gonzaga.
El tema no se había representado nunca y la interpretación de Correggio resulta, por tanto, muy innovadora.
Como puedes ver, la escena es especialmente íntima y queda realzada por la presencia de los dos amorcillos que están comprobando la pureza del oro sobre una piedra de toque.

10 – Las dos pinturas de Tiziano en la Galería Borghese
Son dos las obras de Tiziano conservadas en la Galería Borghese.
La más famosa es sin duda el Amor sacro y amor profano, de hacia 1515. Aquí aparecen representadas dos mujeres sentadas sobre una fuente, una desnuda y otra vestida, que representan respectivamente el amor sacro (desnudo porque es puro y sin mancha) y el amor profano (vestido con un traje nupcial).
El significado de esta obra solo puede entenderse contextualizándola: era un regalo de boda que acompañaba a muchos otros presentes.
La otra pintura, de hacia 1565, representa a Venus vendando los ojos a Cupido y en ella puede apreciarse todo el arte del Tiziano maduro.
Resulta muy interesante ver la evolución del gran maestro entre una obra de juventud y otra de edad avanzada.

Galería Borghese: entradas y horarios
Antes de nada, para visitar la Galería Borghese recuerda que la reserva es obligatoria. El museo no es de acceso libre como los Museos Vaticanos o los Museos Capitolinos, porque los espacios son muy estrechos y solo se permite la entrada a un número reducido de personas cada día.
La galería abre de martes a domingo de 9 a 19, con la taquilla abriendo a las 8.30. Los accesos son cada hora y la visita dura dos horas; la última entrada es a las 17.45 y cuesta menos que las demás. El aforo es de 180 personas por turno, y la reserva es obligatoria para todos los tipos de entrada, incluidas las gratuitas, con 2 euros de gastos de gestión.
Solo los jueves el museo abre hasta las 21:00.
¿Cómo reservar la Galería Borghese?
Mi consejo es comprar la entrada con al menos una semana de antelación y llegar media hora antes del inicio del turno, o corres el riesgo de no poder entrar.
La entrada puedes comprarla directamente online aquí, donde encontrarás distintas opciones según prefieras una visita guiada o solo el acceso a la galería.
La única manera de visitar la Galería Borghese sin reserva son las entradas de última hora, disponibles media hora después del inicio de cada turno. Yo te las desaconsejo por dos razones: solo tendrás una hora y media para ver la galería y no está garantizado que haya, porque el número cambia cada vez, así que te arriesgas a hacer el viaje en balde.
Otra cosa importante que tener en cuenta es que bolsos, paraguas y mochilas hay que dejarlos obligatoriamente en el guardarropa, porque los espacios son muy reducidos y se corre el riesgo de dañar las obras. Solo se admiten riñoneras pequeñas y bolsitos muy pequeños, sin tachuelas.
Pero tranquilo, porque el guardarropa de la Galería Borghese es gratuito, vigilado y muy seguro.
¿Se pueden hacer fotos en la Galería Borghese?
La respuesta es «sí», pero sin flash.
Si lo que quieres es comer en la Galería Borghese, tienes la cafetería en el semisótano, o bien puedes hacer un picnic en el jardín de Villa Borghese. En verano es una maravilla.
La galería tiene tres plantas: la planta -1, donde están la taquilla, la cafetería, el guardarropa y los baños. La planta 0 con las esculturas y Caravaggio, y la planta 1 con la pinacoteca. Hay además escaleras para moverse de una planta a otra.
Si visitas la galería en el último turno (17/19), te aviso de que taquilla, tienda y cafetería cierran a las 18.30.

Solo te queda organizar tu visita.
Si te gusta la escultura barroca de Bernini, te aconsejo seguir con Amor y Psique de Canova, otra obra maestra que podrás admirar en el Louvre, o con la vida y las obras de Gian Lorenzo Bernini. Y si estás en Roma, no te pierdas los Museos Vaticanos ni los Museos Capitolinos. ¡Buena visita a la Galería Borghese!