¿Habrías pensado alguna vez que una romana, apasionada de la historia y del arte, podía descubrir a los romanos en Lyon?

Cuando Andrea me propuso ir a visitar el Museo Romano de Lyon yo estaba muy escéptica. Vivo en Roma, he visitado varias veces los museos Capitolinos, el parque arqueológico de Ostia Antica, Pompeya y también el de Paestum. Lo último que imaginaba era descubrir algo nuevo sobre los romanos en «la Galia».

Y sin embargo el Museo Romano de Lyon ha sido uno de los descubrimientos más bonitos que he hecho en esta deliciosa ciudad de Francia. Me sorprendió literalmente de una manera que jamás habría podido imaginar.

Al fin y al cabo es uno de los grandes regalos de viajar: poner en duda aquello en lo que crees y empujarte más allá de tus convicciones.

Aquí abajo te llevo a descubrir Lyon y su fantástico museo galorromano, que hoy se llama oficialmente Lugdunum – Musée & Théâtres romains.

¿Tú también quieres saber un poco más?

¡Empezamos!

Qué ver en el Museo Romano de Lyon

Antes incluso de comprar las entradas, hay dos cosas del Museo Romano de Lyon que te llamarán la atención. La primera es el magnífico teatro romano, perfectamente conservado, que se abre en la ladera de la colina de Fourvière. La segunda tiene que ver con el edificio en el que está montado el museo, porque es realmente… feo.

Sí, ya sé que no es una buena presentación, ¡pero te aseguro que este museo es tan anodino por fuera como espléndidamente cuidado por dentro!

El edificio, de hormigón visto, es obra del arquitecto Bernard Zehrfuss, que en los años setenta lo proyectó excavado en la colina, para que no le robara el protagonismo a las ruinas romanas de al lado. Dentro se baja por una única gran rampa en espiral que te acompaña, piso a piso, a través de las piezas. Nunca he encontrado una exposición tan bien organizada en ningún museo italiano, y la verdad es que me dolió un poco.

Las explicaciones, la manera en que están expuestas las piezas y toda la organización del museo no hacen más que poner las obras en valor.

Pero son precisamente las piezas las que me dejaron completamente sin palabras.

¿Quieres saber por qué?

Las obras del Museo Romano de Lyon son de un valor incalculable porque son dificilísimas de encontrar: dentro verás estatuas de bronce y preciosos vasos de vidrio prácticamente intactos, mosaicos enormes y mucho más.

Como puedes imaginar, es muy raro conseguir recuperar piezas de vidrio perfectamente conservadas, porque son extremadamente frágiles y poco resistentes al paso de las épocas. Los bronces, en cambio, son especialmente resistentes, pero es difícil encontrarlos todavía porque a menudo se fundían para hacer nuevas obras de arte o incluso con fines militares.

Por esa razón los bronces de Riace son tan importantes.

En resumen, este museo es un auténtico tesoro.

¿Quieres saber cuáles son las 5 obras del Museo Romano de Lyon que más me gustaron?

¡Te lo cuento ahora mismo!

museo galorromano de lyon

1 – El teatro romano y el odeón de Lyon

Al llegar cerca del museo, notarás enseguida el majestuoso teatro romano de Lyon, que se levanta justo en la colina de Fourvière, al lado de la célebre basílica de Notre-Dame. Un poco más abajo lo acompaña un edificio más pequeño, el odeón, destinado a la música y a la poesía.

El teatro se construyó hacia el 15 a. C., bajo el emperador Augusto, y es uno de los más antiguos de toda la Galia romana; ampliado después, llegó a acoger a unos 10.000 espectadores. De estas dos estructuras viene precisamente el nombre oficial actual del museo, Lugdunum – Musée & Théâtres romains.

¿Quieres saber si se pueden visitar?

¡Claro que sí!

El teatro y el odeón están al aire libre, con acceso libre, y puedes recorrerlos paseando entre las gradas. No es como entrar en el Coliseo de Roma, desde luego, pero conservan intacto todo su encanto antiguo, y las vistas de la ciudad desde lo alto de la colina son espléndidas.

Una curiosidad: que no te confunda. El anfiteatro de las Tres Galias, el dedicado al culto de Roma y de Augusto, no está aquí, sino en las laderas de la colina de la Croix-Rousse, al otro lado de la ciudad. Era allí, junto al santuario federal de las Tres Galias y su altar del 12 a. C., donde una vez al año se reunían los representantes de las sesenta naciones galas para debatir y tomar decisiones importantes.

teatro romano de lyon en la colina de fourvière

2 – Los mosaicos del Museo Romano de Lyon

Todos sabemos que una de las expresiones artísticas más bonitas de los romanos eran los mosaicos. Los antiguos romanos eran auténticos maestros en este arte, que por desgracia es bastante delicado y difícilmente sobrevive al paso del tiempo.

En Italia los tenemos preciosos, como el que puedes ver en el santuario de la Fortuna Primigenia de Palestrina, dentro de los museos Capitolinos o en el Museo Arqueológico de Nápoles, pero lo bonito de los mosaicos del Museo Romano de Lyon tiene que ver sobre todo con su exposición.

¿En qué sentido?

Descubrirás que los franceses han encontrado una solución genial para que puedas observar el dibujo en toda su complejidad.

Los mosaicos están colocados en el suelo, pero se pueden ver también desde la planta superior gracias a unos grandes balcones. Así puedes admirarlos tanto como se les aparecían a los romanos, a ras de suelo, como desde arriba, para apreciar mejor la decoración.

Una curiosidad: la pieza más célebre es el gran mosaico de los juegos del circo, del siglo II, que representa una carrera de cuadrigas alrededor de la espina de un circo romano. Es una de las rarísimas imágenes antiguas que nos muestran cómo se desarrollaban de verdad aquellas competiciones.

antiguos mosaicos romanos en el museo de lyon

mosaicos romanos vistos desde los balcones del museo de lyon

3 – Las artes menores

Si me sigues desde hace un tiempo ya habrás entendido que soy una gran amante de las llamadas artes menores. Me apasiona todo lo que tiene que ver con la orfebrería antigua, la vajilla, las armas y los objetos de uso cotidiano.

Muy a menudo estos objetos nos hablan de las personas del pasado, de lo que hacían, de cómo vivían y cómo pensaban, mucho más que un cuadro o una gran estatua.

Los grandes monumentos tenían, de hecho, comitentes ricos, que a menudo querían transmitir un mensaje político o una idea muy concreta. Los objetos privados, en cambio, pequeños y hasta poco valiosos, nos cuentan la verdadera cultura de un pueblo.

En el Museo Romano de Lyon podrás admirar muchísimos enseres y accesorios de la época, magníficamente conservados.

Los trabajos de orfebrería son realmente asombrosos, y también mucho más bonitos que los de nuestra época: si tenemos en cuenta las herramientas limitadas que tenían estos pueblos hace 2000 años, lo que supieron hacer es verdaderamente espectacular.

Una curiosidad: entre estos objetos pequeños se esconde uno de los tesoros más valiosos del museo, el calendario de Coligny. Es una gran tabla de bronce, encontrada en fragmentos, que recoge un calendario galo en lengua celta: uno de los documentos más importantes que nos quedan sobre la cultura de los galos antes de la romanización.

antiguo collar romano en el museo romano de lyon

objetos de uso cotidiano en el museo romano de lyon

4 – Los bronces de Lyon

Si conoces la historia que he contado sobre el monumento ecuestre de Marco Aurelio, seguro que sabes que muy pocas esculturas de bronce han llegado hasta nosotros.

El bronce era, de hecho, un material valioso para la época y, sobre todo durante la edad media, se fundió y se reutilizó para hacer nuevas obras de arte o para fabricar armas.

Por eso la estatua de Marco Aurelio en Roma es tan importante, igual que lo son los famosísimos bronces de Riace.

¿Y en Lyon?

Imagina mi asombro cuando me encontré admirando estatuas y objetos de bronce de rara belleza y excelente conservación en el Museo Romano de Lyon, como el gran Neptuno o la delicada copa de plata decorada con divinidades galas.

Lástima que sigan siendo poco conocidos: merecerían la fama de sus primos italianos.

bronces romanos en el museo romano de lyon

5 – La cultura romana en Lyon

Una de las características principales de las conquistas y del imperio romano en general era que a los pueblos sometidos nunca se les obligaba a aceptar la cultura romana como propia.

Los romanos eran muy astutos desde este punto de vista y, en lugar de imponer su religión y sus costumbres, integraban por completo divinidades, usos y costumbres del pueblo sometido. El objetivo era hacerlos propios y facilitar la integración entre ellos y los conquistados.

¿Por qué lo hacían?

Imagina tener que mantener el control sobre un imperio inmenso, hecho de miles de etnias, tribus y jefes de facción que no solo hablaban lenguas distintas, sino que eran culturalmente opuestos. Si los romanos hubieran impuesto sus costumbres, seguramente habrían provocado muchos más descontentos, y mantener la paz habría sido solo una utopía.

Al garantizar en cambio a los pueblos vencidos la salvaguarda de su cultura, era muchísimo más fácil obtener su fidelidad y evitar que nacieran nuevas revueltas. También en este campo los romanos se revelaron extremadamente pragmáticos y muy poco dogmáticos.

Pues bien, en el Museo Romano de Lyon este elemento aparece con gran claridad. Encontrarás muchísimas estatuillas votivas del panteón galo, veneradas junto a los dioses grecorromanos.

Una curiosidad: la pieza que más me emocionó son las Tablas Claudianas, una gran plancha de bronce que recoge el discurso con el que el emperador Claudio, nacido precisamente en Lugdunum, convenció al Senado para admitir a los notables de la Galia entre los senadores de Roma. Es la prueba, grabada en el metal, de hasta qué punto los romanos sabían hacer sitio a los otros pueblos. A mí me pareció un bellísimo ejemplo de integración: todavía tenemos mucho que aprender de nuestros antepasados sobre la tolerancia.

estatuillas votivas en el museo romano de lyon

Información práctica

¿Todavía no te he convencido para visitar el Museo Romano de Lyon?

Entonces te digo que la entrada cuesta poquísimo: 4 euros solo por las colecciones (7 euros cuando hay además una exposición temporal), con tarifas reducidas de 2,50 o 4,50 euros. La entrada es gratuita para los menores de 18 años y para todo el mundo el primer domingo del mes.

El museo está en el 17 de rue Cléberg, en lo alto de la colina de Fourvière, justo al lado de la basílica. La forma más cómoda de llegar es coger el funicular desde Vieux-Lyon (metro D) y subir hasta la parada de los teatros romanos o hasta Fourvière: desde ahí el museo está a dos pasos.

Los horarios del museo son:

  • de martes a viernes, de 11 a 18;
  • sábado y domingo, de 10 a 18 (cerrado los lunes).

El teatro y el odeón, en cambio, tienen acceso libre todos los días, con horarios distintos según la temporada: de 7 a 21 del 15 de abril al 15 de septiembre, y de 7 a 19 del 16 de septiembre al 14 de abril.

Un consejo si te quedas unos días en Lyon: la Lyon City Card incluye la entrada a decenas de museos de la ciudad más el transporte público ilimitado: si tienes previstas varias visitas, se amortiza enseguida. Y si te gusta el arte, no te pierdas el otro gran museo de la ciudad, el Museo de Bellas Artes de Lyon.

teatro romano de lyon al atardecer