Un financiero que recaudaba para el rey el impuesto de la sal se hizo construir en la rue de Thorigny el palacio que los parisinos bautizaron enseguida como hôtel Salé, el salado. Tres siglos después, en esas salas han acabado los «Picasso de Picasso»: las obras que Pablo Picasso se había quedado para sí y que el Estado francés recibió mediante dos daciones, en 1979 de los herederos del artista y en 1990 de los de Jacqueline Picasso, a cuenta del impuesto de sucesiones. El museo abrió en 1985.

la fachada al jardin del hotel sale de paris, un palacio del siglo xvii de piedra clara con tejado de pizarra, buhardillas y un gran fronton esculpido en el centro

Te llevo por diez obras, elegidas entre las que el propio museo pone a la cabeza de su colección, del primer autorretrato de 1901 al Masacre en Corea de 1951. El museo cierra los lunes y va rotando el montaje de la colección, así que te lo digo de entrada: la obra que buscas puede estar en depósito, y su ficha en la web te lo dice antes de que salgas de casa.

¿Qué hace un palacio lleno de estucos barrocos en un museo dedicado al pintor que desmontó la figura humana?

¡Empezamos!

El hôtel Salé, que los acreedores se disputaron sesenta años

El historiador del arte Bruno Foucart lo llamó «el más grande, el más extraordinario, por no decir extravagante de los grandes palacios parisinos del siglo XVII», y el museo pone esa frase al principio de la página que cuenta su historia. Pierre Aubert de Fontenay compró el terreno el 16 de mayo de 1656 por 40.000 libras a las religiosas de Saint-Anastase, y eligió a un arquitecto joven y desconocido, Jean Boullier de Bourges. Las obras terminaron en los últimos días de 1659. Aubert recaudaba para el rey la gabela, el impuesto de la sal, y de ese cargo viene el apodo que el palacio todavía lleva.

el patio de honor del hotel sale visto desde abajo, con las ventanas altas, el fronton esculpido y el tejado de pizarra contra el cielo

Mira el patio antes de entrar: la fachada no es plana sino curva, y el cuerpo central sube tres niveles hasta un frontón enorme, cargado de acantos, frutas y flores. El museo lo describe como arquitectura mazarina, el momento en que el barroco italiano que trajo el cardenal Mazarino se encuentra con la lección de François Mansart.

Aubert disfrutó poquísimo de su palacio: era protegido de Nicolas Fouquet y cayó con él en 1663. Los acreedores se disputaron el edificio durante sesenta años, y mientras tanto se alquiló a la República de Venecia, que instaló aquí su embajada.

La escalera, que es una cita de Miguel Ángel

Sube despacio. La decoración esculpida es de los hermanos Gaspard y Balthazar Marsy y de Martin Desjardins, y el museo declara el modelo de la escalera: es el sistema que inventó Miguel Ángel para la Biblioteca Laurenciana de Florencia, que puedes ver en San Lorenzo y la Biblioteca Laurenciana. Nada de caja cerrada, sino dos tramos imperiales, un balcón que sobresale y luego una galería.

estuco de la escalera del hotel sale, con dos putti que sostienen una guirnalda alrededor del busto de una mujer, entre capiteles corintios y ramas de roble

Levanta la vista y cuenta las figuras: águilas que agarran el rayo, genios con guirnaldas, divinidades tumbadas en las cornisas, pilastras corintias. El historiador de la arquitectura Jean-Pierre Babelon describió este estuco como «una especie de traducción plástica de las pinturas de Aníbal Carracci en la Galería Farnesio».

estuco de la escalera del hotel sale, un hombre barbudo tumbado en la cornisa con un aguila al lado y el brazo levantado

Atención: en esta guía no encontrarás fotografías de los cuadros. Las obras de Picasso están protegidas por derechos de autor y no existen imágenes libres que las reproduzcan, así que las fotografías son las del edificio. Es también el motivo por el que, al buscar este museo en internet, lo que aparece sobre todo son escaleras y frontones.

La época azul: el autorretrato de 1901 y la Celestina

Busca dos obras que cuentan el principio y el final del mismo momento. El Autorretrato de 1901, óleo sobre lienzo de 81 × 61 centímetros, es el primer gran cuadro azul, y detrás hay una muerte: el 17 de febrero de 1901, al final de una noche en el café L’Hippodrome, en el bulevar de Clichy, su amigo Carles Casagemas se mató de un tiro. En la misma colección está también La muerte de Casagemas, pintada ese año. Junto al cuadro el museo pone una frase de Picasso: «Fue pensando en Casagemas cuando me puse a pintar en azul».

La Celestina, de 1904, cierra esa etapa. Fíjate en el segundo título con el que el museo la registra, La Femme à la taie, que nombra la nube que le cubre un ojo. Es el retrato de Carlotta Valdivia, que llevaba una casa de citas en Barcelona, y el museo explica de dónde viene el nombre: la Celestina es la alcahueta de la tragicomedia de Fernando de Rojas, la que cobra por favorecer el amor de Calisto por Melibea. Picasso lo pintó poco antes de dejar Barcelona por París.

Gósol y el cubismo: los dos hermanos y la silla de rejilla

Entre mayo y agosto de 1906 Picasso pasó el verano en Gósol, un pueblo del alto Pirineo catalán al que entonces solo se llegaba a lomos de mula. Los dos hermanos, gouache sobre cartón de 80 × 59 centímetros, viene de allí. Busca abajo el tambor, cortado por la mitad por el borde: es lo que queda de la época de los saltimbanquis, mientras que la figura ya tiene la solidez del estilo nuevo.

¿Qué hace una cuerda de verdad dentro de un cuadro?

Seis años después, en 1912, llega lo que el museo llama el giro: Naturaleza muerta con silla de rejilla, apenas 29 × 37 centímetros. Dentro del marco ovalado hay dos cosas que no son pintura: una cuerda que rodea el cuadro y un hule estampado con el motivo del asiento de rejilla. Busca las tres letras JOU, que están por journal, el periódico, y también por jouer, jugar. Picasso lo llamaba un «trompe-l’esprit», un engaño para la mente.

La vuelta al orden: Olga, la flauta de Pan y Paul de Arlequín

En 1917 Picasso viaja a Italia para trabajar con los Ballets Rusos y conoce a la bailarina Olga Khokhlova. El Retrato de Olga en un sillón, de 1918, es un lienzo de 130 × 88 centímetros de aire neoclásico: si has venido esperando solo formas rotas, es aquí donde el museo te descoloca.

¿Por qué el cuadro más grande de este recorrido es una escena de pastores a la orilla del mar?

La flauta de Pan, de 1923, es el cuadro más grande de este recorrido: 205 × 175 centímetros, pintado en verano en el Cap d’Antibes. Dos figuras masculinas a la orilla del mar, entre elementos de arquitectura sencillos y geométricos, son a la vez pescadores contemporáneos de Ulises, pastores salidos de las Bucólicas de Virgilio y jóvenes en bañador blanco.

Paul de Arlequín es de 1924 y retrata a su hijo Paulo, nacido el 21 de febrero de 1921. La frase que el museo coloca junto al cuadro explica el disfraz mejor que cualquier cartela: «La juventud es una época en la que uno se disfraza, en la que esconde su personalidad. Es una época de mentiras sinceras».

La guerra: el hombre con el cordero, la cabra, la masacre

Sigue las fechas una detrás de otra, porque ellas solas dicen lo que estaba pasando. El hombre con el cordero es de febrero de 1943, es decir, del París ocupado: un bronce de 202 centímetros, una de las poquísimas esculturas de cuerpo entero de Picasso, modelada en yeso en el taller de los Grands-Augustins con la ayuda de Paul Éluard. Después de la guerra Picasso regaló un ejemplar a la ciudad de Vallauris, y Tristan Tzara lo comparó con el Moscóforo antiguo, el portador del ternero. Picasso negó que hubiera ahí ningún símbolo.

La cabra, de 1950, mide 120 centímetros y está hecha con una hoja de palma, metal y yeso, en técnica mixta. Las palabras de Picasso, recogidas por Françoise Gilot, explican cómo funciona: «Yo parto del cesto y llego a la caja torácica. Paso de la metáfora a la realidad».

Masacre en Corea lleva una fecha exacta, 18 de enero de 1951. Mira cómo está construido: dos grupos se enfrentan, de un lado mujeres y niños desnudos, de un gris ya cadavérico; del otro soldados cuyos fusiles parecen arcabuces y cuyos cascos recuerdan a los de los caballeros medievales, y uno empuña una espada. El museo declara la ascendencia: la composición cita el Tres de Mayo de Goya, en el Prado, y La ejecución de Maximiliano de Manet.

Información práctica

Datos verificados el 23 de septiembre de 2026 en la web oficial museepicassoparis.fr. Los precios y los horarios cambian: vuelve a comprobarlos antes de salir.

Entradas. La entrada general cuesta 16 euros. La tarifa familiar cuesta 12 euros por adulto y vale para uno o dos adultos que acompañen a un niño. La audioguía de la colección cuesta 5 euros, 4 la reducida, y es gratuita para los socios. Gratuidades. El museo es gratuito para todos el primer domingo de mes, sin reserva. Entran gratis los menores de 18 años y los menores de 26 que residan en la Unión Europea o sean ciudadanos de ella, presentando el documento. Horarios. De martes a domingo abre a las 9:30 y cierra a las 18:00, con último acceso a las 17:15. Las salas empiezan a cerrar a las 17:40. Cierra los lunes, el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre. Cuándo hay menos gente. El museo publica una tabla de afluencia hora por hora: la franja 9:30-10:30 es la más tranquila casi todos los días, mientras que de 10:30 a 11:30 la afluencia se declara fuerte los martes y los domingos. Obras expuestas. El montaje de la colección rota. Si vas por una obra concreta, abre su ficha en la web antes de salir. Paris Museum Pass. El museo es uno de los incluidos: con el pase no pagas los 16 euros de la entrada general. Cómo llegar. La entrada está en el 5 de la rue de Thorigny. El museo indica tres paradas: Saint-Paul en la línea 1, Saint-Sébastien - Froissart y Chemin Vert en la línea 8. Cuánto tiempo calcular. Las diez obras, con el tiempo de mirar la escalera, piden dos horas. En la azotea hay una cafetería, abierta de 10:30 a 17:30 de martes a viernes y de 10:00 a 17:30 los fines de semana.

Las exposiciones en curso en el museo, con sus fechas, están en la tabla de exposiciones en París.

A partir de aquí

El Marais se hace a pie, y los otros cinco museos de este recorrido están todos a menos de un cuarto de hora: el Musée Carnavalet está a cinco minutos y cuenta la historia de París, el Musée Cognacq-Jay es el siglo XVIII de un coleccionista, la Maison de Victor Hugo está en la place des Vosges, el mahJ ocupa otro palacio del XVII y el Musée de la Chasse et de la Nature es el más raro de todos. Para entender de dónde viene el París de Picasso está Montmartre, y su Guernica no está aquí sino en Madrid, en el Museo Reina Sofía.

Créditos fotográficos: fachada al jardín de LPLT (CC BY-SA 3.0); estucos de la escalera de François de Dijon (CC BY-SA 4.0); patio de honor de DiscoA340 (CC BY-SA 4.0), todas de Wikimedia Commons.