En la rue des Archives hay un patio con dos cabezas de ciervo de bronce colgadas en los muros. Es la entrada del Musée de la Chasse et de la Nature, que ocupa dos palacios contiguos y que es, a la vez, un museo de colección, una casa de coleccionistas y uno de los sitios por donde el arte contemporáneo entra en París sin avisar.

Es un museo privado, con el sello «Musée de France», y tiene dos pegas prácticas que los demás museos del Marais no tienen: cierra los lunes y los días festivos, y en las taquillas no se paga en efectivo. A cambio, los miércoles sigue abierto hasta las 21:30.
¿Por qué un museo dedicado a la caza expone a artistas vivos?
¡Empezamos!
1. El hôtel de Guénégaud, que es de François Mansart
El palacio es un monumento histórico del siglo XVII construido por François Mansart, el arquitecto que da nombre al tejado a la mansarda. El museo lo inauguró André Malraux el 21 de febrero de 1967, y había nacido de la colección de François y Jacqueline Sommer.
En 2007 el museo se amplió al palacio de al lado, el hôtel de Mongelas, del siglo XVIII, y hoy las salas atraviesan los dos edificios. Antes de entrar, párate en el patio: la fachada es simétrica, severa, sin esculturas, y lo único que sobresale son esas cabezas de ciervo. Ya te dicen qué clase de museo es este.
2. El salón de los cuadros, con el ciervo en medio
La primera sorpresa es que no parece un museo. Las salas tienen las paredes de madera clara, los suelos de parqué y muebles: un mueble con taracea sobre patas torneadas, un sofá, las lámparas. Los cuadros de caza están colgados como en una casa, y un ciervo naturalizado está de pie junto a la ventana, detrás del sofá.

¿Por qué un museo tendría que parecerse a una casa?
Es el principio que sostiene toda la casa, y el museo lo dice: esta es la vivienda de un coleccionista con gusto, no una sucesión de vitrinas. Siéntate en el sofá y mira la sala desde ahí: no son muchos los museos en los que eso sale natural.
3. Los gabinetes, donde las vitrinas son las paredes
En las salas pequeñas la madera oscura cubre las paredes del suelo al techo, y dentro de la madera están las vitrinas: pájaros naturalizados, dioramas bajo cristal, cerámicas, grabados, objetos de arte, cráneos.
Las colecciones suman más de cinco mil obras y el museo las ordena por categorías: animales naturalizados, armas, artes gráficas, cerámicas, instalaciones, mobiliario, objetos de arte, pinturas, fotografías, esculturas, tapices, vídeos. Dicho así parece una lista de la compra; en sala es una acumulación pensada, en la que cada objeto ocupa el sitio que alguien le eligió.
4. Las caperuzas de cetrería
Esta es la etapa más pequeña, y la más bonita para quien mira los detalles. En una vitrina baja, sobre una tabla de madera oscura, están las caperuzas que se ponen en la cabeza a las aves rapaces para tenerlas tranquilas: cuero cosido, bordados de oro y, arriba, un penacho de plumas de colores.

¿Por qué cada caperuza tiene una forma distinta?
Lee las cartelas: una dice «chaperon sans tirette, forme de pèlerin», es decir, una caperuza sin cordón de cierre, en la forma que se usaba para el halcón peregrino, y es una reconstrucción moderna sobre un modelo de hacia 1800. Al lado hay una caperuza «de entrenamiento» copiada de un modelo inglés medieval. Son objetos de uso, no adornos: cada forma sirve para un ave distinta.
5. La planta nueva, seis salas bajo el tejado
El museo cerró por obras el 1 de julio de 2019 y reabrió con una planta más: seis salas nuevas, 250 metros cuadrados de más, ganados bajo la cubierta y repartidos entre los dos palacios.
La planta nueva no repite la fórmula de las salas históricas. Aquí el museo aborda la relación entre el hombre y lo vivo juntando las colecciones históricas y el arte contemporáneo, y declara haberlo hecho con un enfoque artístico y emocional, no didáctico. En las mismas obras la planta baja ganó una recepción más amplia y una librería de acceso libre: puedes entrar en ella sin entrada.
6. El arte contemporáneo, que es el motivo para volver
Desde que el museo se renovó, las exposiciones temporales han sido ocasiones para hacer trabajar a artistas contemporáneos dentro de las salas de la colección, y no en un espacio aparte. Es el motivo por el que este museo tiene una fama que va mucho más allá de su tema.
El resultado práctico, para ti que vas, es que la entrada cambia de precio según el momento: 13 euros durante una exposición temporal y 11 euros entre una exposición y otra. Cuando prepares la visita, mira en la web qué hay: hasta el 8 de octubre de 2026 está Les Inséparables, saison 2, hecha con la escuela Duperré para la Paris Design Week, y del 15 de octubre de 2026 al 21 de febrero de 2027 llega Ce qui reste, de Lionel Sabatté.
Información práctica
Datos verificados el 23 de septiembre de 2026 en la web oficial chassenature.org y en su taquilla. Los precios y los horarios cambian: vuelve a comprobarlos antes de salir.
Entradas. La general cuesta 13 euros en periodo de exposición temporal y 11 euros entre una exposición y otra; la reducida cuesta 11 y 9 euros. No se paga en efectivo: el museo solo acepta tarjeta. Horarios. De martes a domingo de 11:00 a 18:00, con nocturno los miércoles de 18:00 a 21:30, salvo en julio y agosto. El 24 y el 31 de diciembre cierra a las 17:00. Cierres. Los lunes y todos los días festivos: es la diferencia con los demás museos del barrio, y conviene mirar el calendario francés antes de salir. Con niños. Los carritos no entran en las salas y se quedan en recepción. El museo es accesible para personas con movilidad reducida. Cómo llegar. La entrada está en el 62 de la rue des Archives. Las paradas son Rambuteau en la línea 11, Hôtel de Ville en la línea 1, Arts et Métiers en las líneas 3 y 11 y Étienne Marcel en la línea 4. Cuánto tiempo calcular. Las seis etapas piden una hora y media. El miércoles por la tarde, con el nocturno, es cuando hay menos gente.
Las exposiciones en curso en el museo, con sus fechas, están en la tabla de exposiciones en París.
A partir de aquí
Estás a doscientos metros del mahJ y a pocos minutos del Musée Picasso, del Musée Cognacq-Jay y del Musée Carnavalet; la Maison de Victor Hugo está al otro lado del barrio, en la place des Vosges. Si te interesa cómo exponen los museos parisinos lo que no son cuadros, lo que sigue de forma natural es el Musée du quai Branly.
Créditos fotográficos: patio del hôtel de Guénégaud de Pline (CC BY-SA 3.0); sala con el ciervo y caperuzas de cetrería de Heidi Meudt (CC BY 4.0), de Wikimedia Commons.