En lo alto de la escalera Daru hay una mujer sin cabeza que avanza contra el viento. Tiene las alas abiertas, la túnica mojada pegada a las piernas, y se apoya en una proa de barco. La ves desde el pie de la escalera, y cuanto más subes, más grande se hace.
En el Louvre, a todo el mundo le doy una sola regla: a la Gioconda se la saluda y se sigue adelante. He elegido doce obras que merecen la visita aunque la Gioconda no estuviera, y para cada una te doy la sala, tomada del catálogo del museo el 22 de septiembre de 2026.
El Louvre cierra los martes, y los demás días cierra por turnos sectores enteros: los jueves, por ejemplo, cierran las antigüedades egipcias de la primera planta y la pintura holandesa, y con ellas dos de las obras de esta lista. Te lo señalo obra por obra, y al final te explico cómo comprobarlo antes de salir.
¿Qué obra maestra del Louvre mide veinticuatro centímetros por veintiuno?
¡Empezamos!
Antes de empezar: la Gioconda y las tres alas
La Gioconda está en la sala 711, la Salle des États, en la primera planta del ala Denon, y seguirá allí hasta que el museo le haya construido una sala propia, prevista para 2031. En la misma sala, en la pared de enfrente, cuelga el cuadro más grande del museo: las Bodas de Caná del Veronés. Te cuento cómo mirarlas, y cómo sobrevivir a la multitud, en mi artículo sobre las 9 obras de arte que ver en París.
El museo está dividido en tres alas, Denon, Sully y Richelieu, cuyos nombres encuentras en cada cartel. Las doce obras siguen ese orden: primero Denon, donde las salas de la primera planta abren todos los días, luego Sully con la Antigüedad y por último Richelieu. Ten en cuenta que cada salida es definitiva: si sales a tomar un café, no vuelves a entrar con la misma entrada.
1. La Victoria de Samotracia
Empieza aquí, en el rellano de la sala 703. La Victoria de Samotracia es una Nike, la diosa de la victoria, esculpida en mármol de Paros entre el 200 y el 175 antes de Cristo y colocada sobre un barco tallado en otro mármol, el de Lartos. Con la base mide 5,64 metros.

Mírala desde el primer peldaño y luego sube despacio. Le faltan la cabeza, el cuello, los brazos y el ala derecha: el ala derecha que ves está rehecha en yeso. Y sin embargo la estatua no parece rota: parece en movimiento, porque todo lo que queda, los pliegues y el torso adelantado, empuja hacia delante.
No llegó al Louvre de una sola vez, sino en tres tandas, en 1864, en 1879 y en 1891, y un bloque de la base se quedó en el museo de Samotracia. Cuando la miras de lado, en la base todavía encuentras las letras griegas grabadas para volver a poner en orden las losas.
2. Los Esclavos de Miguel Ángel
Baja a la planta baja del ala Denon, a la galería Miguel Ángel, sala 403. Aquí te esperan dos mármoles de Miguel Ángel, el Esclavo moribundo y el Esclavo rebelde, esculpidos en Roma entre 1513 y 1515. Miden algo más de dos metros.

Estaban destinados a la tumba de Julio II en San Pedro, que el papa había encargado en 1505. El proyecto se redujo en cada revisión, y en la versión final, montada en 1545, ya no había sitio para ellos. Miguel Ángel se los regaló al año siguiente a su amigo Roberto Strozzi, que poco después se los ofreció al rey de Francia. Por eso están aquí y no en Roma.
Ponte delante del Esclavo moribundo. Tiene el brazo levantado detrás de la cabeza y la otra mano sobre el pecho, y el cuerpo está abandonado como en el sueño; el rebelde, a su lado, se retuerce hacia atrás contra algo que lo sujeta. Detrás de ellos, en la misma galería, está Amor y Psique de Canova, que tiene un artículo propio: Amor y Psique de Canova.
3. La Virgen de las rocas de Leonardo
Vuelve a subir a la primera planta y entra en la Grande Galerie, sala 710. La Gioconda está a pocos metros, y casi todo el mundo pasa delante de este cuadro sin pararse: es la Virgen de las rocas de Leonardo, pintada entre 1483 y 1494, de casi dos metros de alto.
La Virgen está sentada en una gruta, entre rocas y plantas, con el pequeño Juan Bautista a un lado y Jesús con un ángel al otro. Al principio estaba pintada sobre tabla, luego se trasladó a lienzo, y en otro tiempo tenía la parte alta redondeada.
El catálogo del museo admite algo que las guías se saltan: nadie sabe con certeza cómo llegó el cuadro a Francia. La primera mención segura es de 1625, en el castillo de Fontainebleau, y hay dos hipótesis sobre su llegada, ninguna demostrable. Leonardo pintó una segunda versión, que hoy está en la National Gallery de Londres.
4. La balsa de la Medusa de Géricault
En la Salle Mollien, sala 700, hay un lienzo de 4,91 por 7,16 metros. Es La balsa de la Medusa de Théodore Géricault, pintada en 1818-1819, y cuenta un suceso real.

El 2 de julio de 1816 la fragata Méduse, rumbo a Senegal con unas cuatrocientas personas a bordo, encalló en un banco de arena frente a la costa africana. Con los restos se construyó una balsa para ciento cincuenta personas, que debía ser remolcada hasta la orilla por los botes. Las cuerdas se cortaron, los botes llegaron a la costa y la balsa quedó a la deriva: cuando el bergantín Argus la encontró, doce días después, los supervivientes eran quince.
Mira cómo está construido el cuadro. Abajo están los muertos, luego los vivos que se incorporan, y en lo alto un hombre que agita un trapo hacia un barco diminuto en el horizonte. Es una pirámide que sube de la desesperación a la esperanza. Géricault lo presentó en el Salón de 1819 con la esperanza de que lo comprara el Estado. No se llegó a nada, quizá por el precio, quizá porque el tema incomodaba al ministerio, y el cuadro entró en las colecciones reales solo en 1824, cuando el pintor ya había muerto.
5. La Libertad guiando al pueblo de Delacroix
En la misma sala 700 está el cuadro que casi todo el mundo ha visto al menos una vez en un libro de texto: La Libertad guiando al pueblo de Eugène Delacroix. Su título completo es El 28 de julio de 1830: es una barricada de la revolución de julio, pintada entre septiembre y diciembre de ese mismo año.
Delacroix la firmó en rojo, a la derecha, a media altura: «Eug. Delacroix 1830». El Estado la compró en 1831, después del Salón, pero el cuadro llegó al museo solo en 1874. Si quieres saber quién era el artista que pintó una revolución dos meses después de haberla visto, te cuento su vida en mi artículo sobre Eugène Delacroix.
6. La coronación de Napoleón de David
En la Salle Daru, sala 702, hay un cuadro de 6,21 por 9,79 metros con más de doscientas figuras a tamaño natural. Es La coronación de Napoleón de Jacques-Louis David, fechada en el lienzo «1806 & 1807».
¿Por qué en el cuadro Napoleón no se está coronando a sí mismo?
Porque David eligió otro momento. En la ceremonia del 2 de diciembre de 1804, en Notre-Dame, Napoleón se puso él mismo la corona en la cabeza, y justo después coronó a la emperatriz. David pintó el segundo gesto: Napoleón, de pie, levanta la corona sobre Josefina arrodillada, y el papa, sentado detrás de él, bendice.
El emperador encargó el cuadro tres meses antes de la ceremonia; costó 65.000 francos y exigió dos años de trabajo con dos ayudantes. Se mostró al público, en el Louvre, en febrero de 1808.
7. La Venus de Milo
Ahora cambia de ala. En el ala Sully, en la planta baja, sala 345, está la Venus de Milo, de 2,04 metros de alto, esculpida en mármol de Paros entre el 150 y el 125 antes de Cristo. Entró en el museo en 1821, gracias a una donación.
¿Qué le falta, exactamente, a la Venus de Milo?
Más de lo que se piensa. Le faltan el brazo izquierdo, gran parte del derecho y el pie izquierdo. El moño se despegó y se volvió a pegar, y la punta de la nariz está rehecha en yeso. La base ya se recortó en la Antigüedad. Rodéala: la espalda está llena de desconchones, y los pliegues que le resbalan por las caderas son el punto donde el escultor puso todo su talento.
8. La Gran Esfinge de Tanis
Baja a la cripta del Sully, sala 338. Aquí está la Gran Esfinge de Tanis, un león con cabeza de rey, de 4,80 metros de largo y tallado en un bloque de granito rosa.
Es un objeto que nadie consigue fechar con seguridad. El catálogo del museo da dos hipótesis, el reinado de Amenemhat II, hacia el 1900 antes de Cristo, o la IV dinastía, la de las pirámides de Guiza. Lo que sí sabemos es que al menos tres faraones posteriores hicieron grabar su propio nombre encima del de quien la había encargado. La esfinge lleva encima mil años de firmas.
9. El Escriba sentado
Sube a la primera planta del Sully, a las antigüedades egipcias, sala 635, vitrina 10. El Escriba sentado mide 53,7 centímetros: es una estatua de caliza pintada de la IV dinastía, entre el 2675 y el 2545 antes de Cristo. El museo la compró en 1854.

Está sentado con las piernas cruzadas, con el rollo de papiro abierto sobre las rodillas y la mano derecha en la posición de quien escribe. Acércate a los ojos. El blanco es de alabastro, el iris de cristal de roca, el contorno de cobre, y a la luz de la vitrina parecen mojados: es el detalle por el que todo el mundo, aquí, se detiene.
Atención: las antigüedades egipcias de la primera planta cierran los jueves. Si tu día es el jueves, el Escriba se queda fuera.
10. El Código de Hammurabi
En el ala Richelieu, en la planta baja, sala 227, hay una estela de basalto negro de 2,25 metros de alto. Es el Código de Hammurabi, rey de Babilonia entre el 1792 y el 1750 antes de Cristo, y es uno de los textos legales más antiguos que han llegado hasta nosotros.

Mira la parte de arriba. El relieve muestra al rey de pie, con su gorro de borde alto, ante el dios del sol Shamash, sentado en un trono, que le tiende un anillo y un bastón: son los símbolos del poder, y la escena le dice a quien la lee que esas leyes vienen del dios. Debajo, por toda la superficie, corren las leyes en escritura cuneiforme. La estela se encontró en Susa, en Irán, en las excavaciones de 1901-1902.
En el mismo sector del Richelieu están también los toros alados con cabeza humana del palacio de Jorsabad, en Irak: pasa a verlos antes de subir, porque a su lado hasta la estela parece pequeña.
11. La encajera de Vermeer
Sube a la segunda planta del Richelieu, sala 837. Aquí está la respuesta a la pregunta del principio: La encajera de Johannes Vermeer mide 24 centímetros por 21. Se pintó hacia 1669-1670, y el museo la compró en 1870.

Una joven está inclinada sobre la almohadilla, con los bolillos entre los dedos. Mira abajo a la izquierda: del cojín de costura salen hilos rojos y blancos, pintados desenfocados, casi derramados, mientras que las manos están nítidas. Vermeer enfoca el segundo plano y deja borroso el primero, como haría un objetivo. La luz viene de la derecha, algo raro en sus cuadros, y el libro de la mesa es probablemente una pequeña Biblia.
Atención: la pintura nórdica de la segunda planta del Richelieu cierra los jueves y en parte los miércoles. La Encajera es la obra de esta lista que más fácilmente se pierde.
12. Los apartamentos de Napoleón III
Termina en la primera planta del Richelieu, en los apartamentos de Napoleón III. No es una obra sino una casa: los salones de gala del Segundo Imperio, con las lámparas de cristal, los terciopelos rojos y los dorados.

Después de tres horas de obras maestras, es la sala que te recuerda que el Louvre fue un palacio antes de ser un museo. El museo avisa de que estos espacios pueden cerrar por las condiciones meteorológicas, así que si los encuentras abiertos, no los dejes para el final.
Información práctica
Datos verificados el 22 de septiembre de 2026 en la web oficial louvre.fr y en el catálogo de las colecciones. Los precios y los horarios cambian: vuelve a comprobarlos antes de salir.
Entradas. La entrada cuesta 22 euros si eres residente o ciudadano de un país del Espacio Económico Europeo, y por tanto también de España, y 32 euros si vienes de fuera, por ejemplo del Reino Unido o de América Latina. Incluye las colecciones, las exposiciones y, el mismo día o el siguiente, el museo Delacroix. La audioguía cuesta 6 euros. Gratuidades. Entran gratis los menores de 18 años de cualquier nacionalidad y los jóvenes de 18 a 25 años residentes o ciudadanos del Espacio Económico Europeo. El museo es gratuito para todos el primer viernes de mes a partir de las 18:00, excepto en julio y agosto, y el 14 de julio. Horarios. Los lunes, jueves, sábados y domingos abre a las 9:00 y cierra a las 18:00; los miércoles y viernes sigue abierto hasta las 21:00. Los martes cierra. La última entrada es una hora antes del cierre. Salas cerradas. Cada mes el museo publica el plano de las salas abiertas día por día, en la página «Plan d’ouverture des salles» de su web. Ábrela la víspera: ahí descubres si tu día es el que cierran las antigüedades egipcias o la pintura holandesa. Reserva. El museo aconseja reservar una franja horaria incluso a quien entra gratis y a quien tiene el Paris Museum Pass, que incluye el Louvre. La web oficial advierte contra las webs que imitan su taquilla: comprueba la dirección antes de pagar. Cómo llegar. El metro para en Palais-Royal - Musée du Louvre, en las líneas 1 y 7. El patio de la pirámide abre de 7:30 a 21:00. Cuánto tiempo calcular. Las doce obras de esta guía, con los traslados de un ala a otra, piden tres horas y media. Si solo tienes dos horas, haz las seis primeras, todas en el ala Denon.
Las exposiciones en curso en el Louvre, con sus fechas, están en la tabla de exposiciones en París. Para las colas y las entradas alternativas tienes cómo evitar la cola en el Louvre.
A partir de aquí
El Louvre tiene un vecino que casi nadie abre: en el ala Rohan del mismo palacio, con entrada por la rue de Rivoli, está el Musée des Arts décoratifs, con su entrada y sus salas. Al otro lado del Sena, a diez minutos a pie por el jardín de las Tullerías, está el Musée d’Orsay, que retoma la historia de la pintura donde la deja la Balsa de la Medusa. Y si la coronación de David te ha dejado con ganas de ver dónde acabó Napoleón, su tumba está en los Inválidos, en el Musée de l’Armée.
Créditos fotográficos: escalera Daru con la Victoria de Samotracia y Escriba sentado de Shonagon (CC0); Código de Hammurabi de Fred Romero (CC BY 2.0); galería Miguel Ángel de Mossot (CC BY-SA 3.0); apartamentos de Napoleón III de איתן קרסנטי (CC BY-SA 4.0), todas de Wikimedia Commons. La balsa de la Medusa y La encajera son de dominio público.