Entras y estás en una estación. La bóveda de hierro y cristal es la de la estación construida para la Exposición Universal de 1900, al fondo de la nave hay un gran reloj dorado, y donde antes estaban las vías hoy corre una avenida de esculturas. El museo abrió aquí en diciembre de 1986, y cada año pasan por él casi cuatro millones de personas.

Dentro está el siglo XIX francés, del realismo de Courbet a Van Gogh y Gauguin. He elegido doce obras, aquellas en las que se ve nacer la pintura moderna, y te las presento en el orden en que se pintaron.

En 2026, eso sí, la visita ha cambiado: del 10 de marzo de 2026 al verano de 2028 el museo está en obras. Sigue abierto en su horario habitual y todas las colecciones siguen accesibles, pero la entrada se ha trasladado al lado del Sena, en el quai Valéry Giscard d’Estaing, y el museo recomienda encarecidamente reservar. Cierra los lunes.

¿Cuál de estos doce cuadros llegó al Estado con una donación que un pintor de la Academia llamó «porquerías»?

¡Empezamos!

Cómo leer esta guía

Durante las obras, la propia taquilla avisa de que algunas obras no se pueden ver, y de que el plano con las salas cerradas está en la web del museo. Por eso aquí no encontrarás números de sala: antes de salir, descarga de la web el plan-guide actualizado y comprueba que las obras que te interesan están.

El recorrido empieza en la planta baja, con los grandes formatos de los años cincuenta y sesenta del siglo XIX, y sube hacia el impresionismo.

1. Un entierro en Ornans de Courbet

El primer cuadro es una larga fila de personas de negro ante una fosa, bajo los acantilados de Ornans, el pueblo de Gustave Courbet, en el Franco Condado. Courbet lo pintó entre 1849 y 1850, a los treinta años.

un entierro en ornans de courbet, una larga fila de personas vestidas de negro alrededor de una fosa abierta, con un crucifijo alzado a la izquierda, un perro blanco en primer plano y los acantilados al fondo

¿Por qué un entierro de pueblo escandalizó a París?

Por el formato. Un lienzo de esas dimensiones estaba reservado a la historia, a los santos y a los reyes, y Courbet lo usó para un entierro cualquiera, con las caras reales de los vecinos de Ornans. En el Salón de diciembre de 1850 los críticos lo acusaron de pintar «lo feo» y «lo trivial», y ese cuadro se convirtió en el manifiesto del realismo.

2. El taller del pintor de Courbet

En la planta baja, en la sala de los grandes formatos de Courbet, está su otro cuadro gigante: El taller del pintor, de 1855, cuyo título completo es Alegoría real que determina una fase de siete años de mi vida artística y moral. En el centro está Courbet ante el caballete, con una modelo desnuda detrás; a la derecha los amigos y los que lo apoyaban, a la izquierda la sociedad que él llamaba de «los que viven de la muerte».

La historia del cuadro es la mejor parte. La Exposición Universal de 1855 aceptó once obras de Courbet y rechazó esta, y él se construyó a su costa un pabellón provisional, el Pavillon du Réalisme, para mostrarla. Después el lienzo acabó en un palacete privado, donde sirvió de telón de fondo para un teatro de aficionados, y el Louvre lo compró solo en 1920. La restauración, que empezó en noviembre de 2014, se hizo en una sala del museo, delante de los visitantes, y más de mil trescientos particulares ayudaron a pagarla.

3. Las espigadoras de Millet

Tres campesinas inclinadas, en primer plano, recogen las espigas que han quedado en el campo después de la cosecha. Detrás, a lo lejos, los carros cargados de trigo y los jornaleros del amo. Es Las espigadoras de Jean-François Millet, de 1857.

Mira el cielo: una bandada de pájaros busca también los granos olvidados. Millet pone a las mujeres al mismo nivel que los pájaros, mientras al fondo los carros del amo se llenan de trigo.

El lienzo se vendió la primera vez por 2.000 francos. En 1890 lo compró por 300.000 francos la señora Pommery, la del champán, para regalárselo al Louvre: había intentado comprar el Ángelus del mismo pintor, y no lo había conseguido.

4. Olympia de Manet

Édouard Manet pintó Olympia en 1863 y la expuso dos años después, en el Salón de 1865. Fue uno de los escándalos más famosos de la historia de la pintura.

olympia de manet, una mujer desnuda tumbada sobre sabanas blancas que mira al espectador, una criada negra detras de ella con un ramo envuelto en papel y un gato negro con la cola levantada a los pies de la cama

¿Por qué un desnudo escandalizó a una ciudad llena de desnudos?

Porque no era una diosa. La postura viene de la Venus de Urbino de Tiziano, que Manet había copiado en Italia en 1853, pero la mujer es una parisina de su tiempo, con una cinta al cuello y una babucha todavía en el pie, y mira de frente a quien la mira. A sus pies, Manet sustituyó el perrito de Tiziano, símbolo de fidelidad, por un gato negro con la cola levantada. La criada le trae un ramo de flores, con toda probabilidad el regalo de un admirador. El público entendió perfectamente lo que estaba mirando.

La modelo era Victorine Meurent. Según la sobrina del pintor, en la muñeca de Olympia está la pulsera de la madre de Manet.

5. Almuerzo sobre la hierba de Manet

Dos hombres vestidos de punta en blanco, en un bosque, sentados junto a una mujer desnuda que te mira. En primer plano, los restos de un pícnic, una cesta de fruta volcada sobre la ropa de ella. Es Almuerzo sobre la hierba, terminado en 1863.

El cuadro se expuso el 15 de mayo de 1863 en el Salon des refusés, la exposición que Napoleón III concedió a los artistas rechazados por el Salón oficial. El escándalo anticipó el que dos años después golpearía a Olympia: una mujer desnuda cualquiera junto a dos hombres vestidos con la ropa de su tiempo. Entró en las colecciones públicas en 1906, con la donación del coleccionista Étienne Moreau-Nélaton.

6. Las amapolas de Monet

Un campo en ligera pendiente, lleno de amapolas rojas, y dos parejas de una mujer y un niño: una arriba, en la loma, la otra en primer plano, con una sombrilla azul. Claude Monet lo firmó abajo a la izquierda, «Claude Monet 73».

las amapolas de monet, un campo en pendiente cubierto de amapolas rojas bajo un cielo de nubes blancas, con una mujer y un nino en lo alto de la colina y otra mujer con sombrilla azul y un nino en primer plano

Acércate a las flores. De lejos parecen amapolas, de cerca son manchas de rojo puestas de una sola pincelada, sin contorno. Vuelve a alejarte, y vuelven a ser flores: es el impresionismo en un solo cuadro.

7. Los acuchilladores de parqué de Caillebotte

Y aquí está el cuadro de la pregunta inicial. Los acuchilladores de parqué de Gustave Caillebotte, de 1875, muestran a tres obreros con el torso desnudo, de rodillas, que raspan el suelo de un piso burgués. Es una de las primeras imágenes del proletariado urbano en la pintura francesa.

los acuchilladores de parque de caillebotte, tres hombres con el torso desnudo de rodillas que raspan las tablas del suelo, con las virutas rizadas sobre el parque y una ventana con barandilla de hierro forjado al fondo

El Salón lo rechazó, y al año siguiente el cuadro tuvo un gran éxito en la segunda exposición de los impresionistas. Cuando Caillebotte murió, en 1894, su colección pasó al Estado, y Jean-Léon Gérôme, pintor de la Academia, dijo que para aceptar «semejantes porquerías» el Estado tenía que haber caído muy bajo moralmente. Mira las virutas de madera sobre el suelo y la luz que entra por la ventana y resbala por las espaldas: están pintadas con el cuidado que la Academia reservaba a sus héroes.

8. Baile en el Moulin de la Galette de Renoir

Pierre-Auguste Renoir pintó en 1876 una tarde de domingo en un baile de Montmartre: la luz que se filtra entre los árboles y cae a manchas sobre la ropa, las caras y el suelo. Sobre las obras de Renoir, y sobre esta en particular, escribí en mi artículo sobre Pierre-Auguste Renoir. Aquí solo te digo que busques las manchas de sol sobre la ropa y el suelo: son el verdadero tema del cuadro, más que las parejas que bailan.

9. La pequeña bailarina de catorce años de Degas

¿Qué tiene de verdadero la bailarina de Degas?

La falda y la cinta. Edgar Degas modeló la Pequeña bailarina de catorce años en cera entre 1875 y 1880, y cuando la expuso, en 1881, le puso ropa de verdad: un corpiño de seda, un tutú de tul, medias, zapatillas e incluso una peluca de pelo. Al público le sorprendió un realismo que nunca se había visto en una escultura.

la pequena bailarina de catorce anos de degas, una estatua de bronce oscuro de una chica de pie con las manos detras de la espalda, la barbilla levantada y un tutu de tul de verdad en la cintura

La que ves en el Orsay es un bronce fundido a partir de la cera original después de la muerte del artista, y de la ropa de verdad solo conserva el tutú de tul y la cinta de raso en el pelo. La modelo se llamaba Marie van Goethem y tenía de verdad catorce años. Mira la postura: las manos detrás de la espalda, la barbilla levantada, el peso sobre la pierna de atrás. No es una bailarina en escena: es una chica que se estira entre un ensayo y otro.

10. El dormitorio de Van Gogh en Arlés

Vincent van Gogh pintó tres veces su dormitorio de la casa amarilla de Arlés. La versión del Orsay es la última, de 1889, y la más pequeña: 56,5 por 74 centímetros. Las otras dos están en Ámsterdam y en Chicago.

el dormitorio de van gogh en arles en la version del orsay, con la cama amarilla y la manta roja, dos sillas de enea, una mesita con la jarra, la ventana verde y dos retratos en las paredes azules

En una carta a su hermano Theo, Van Gogh explicaba que en ese cuadro el color tenía que hacer todo el trabajo y sugerir el descanso, el sueño. Mira el suelo: parece inclinado hacia ti. No es un error de perspectiva: la habitación real no era rectangular sino trapezoidal, y él la pintó como era. Las tres versiones se distinguen por los retratos colgados a la derecha, que cambian cada vez.

11. El circo de Seurat

Georges Seurat dejó El circo en 1891, el año en que murió. Está construido con puntos de color puro yuxtapuestos, que el ojo mezcla por sí solo a distancia, y es el último cuadro en que Seurat usó ese método. Sobre la técnica, y sobre cómo se mira un cuadro puntillista, escribí en mi artículo sobre Georges Seurat.

12. Arearea de Gauguin

Paul Gauguin pintó Arearea en Tahití en 1892. El título quiere decir más o menos «alegría»: dos mujeres sentadas al pie de un árbol, una de las cuales toca la flauta, y delante de ellas un perro rojo cruza el cuadro. Al fondo, tres figuras rinden homenaje a la estatua de una divinidad inventada por el pintor.

Cuando Gauguin volvió a París y lo expuso, en noviembre de 1893, el público se rio. Él lo consideraba uno de sus mejores cuadros, y en 1895, antes de dejar Europa para siempre, lo volvió a comprar.

El reloj de la quinta planta

Antes de salir, sube a la última planta y busca el gran reloj que da al Sena. Desde detrás de la esfera se ve París a través de los números romanos y las agujas. Es la foto que hace todo el mundo, y tiene sentido: desde aquí entiendes que estás dentro de una estación.

visitantes a contraluz detras del gran reloj de la quinta planta del musee d orsay, que miran paris a traves de la esfera transparente con los numeros romanos

Información práctica

Datos verificados el 22 de septiembre de 2026 en la taquilla oficial del museo, en su web para familias petitsmo.fr y en su sala de prensa. Los precios y los horarios cambian, y durante las obras cambian más a menudo: vuelve a comprobarlos en musee-orsay.fr antes de salir.

Entradas. La entrada general cuesta 16 euros por internet y 14 euros en taquilla, e incluye las colecciones y las exposiciones de ese día. Los jueves a partir de las 18:00 hay una tarifa única de 12 euros. Existe también una entrada conjunta con el Musée Rodin, a 25 euros, válida tres meses. Gratuidades. Entran gratis los menores de 18 años y los jóvenes de 18 a 25 años ciudadanos de un país del Espacio Económico Europeo o residentes de larga duración. El primer domingo de mes el museo es gratuito para todos, pero solo con reserva obligatoria, y las plazas se acaban deprisa. Horarios. De martes a domingo el museo abre a las 9:30 y cierra a las 18:00; los jueves sigue abierto hasta las 21:45. Los lunes cierra, y también el 1 de mayo y el 25 de diciembre. Entrada durante las obras. Hasta el verano de 2028 se entra por el lado del Sena, en el quai Valéry Giscard d’Estaing, y la cola se forma en la acera. Quien va en silla de ruedas o lleva equipaje entra por la entrada 2, en la explanada. Reserva. El museo la recomienda encarecidamente. Quien tiene el Paris Museum Pass, que incluye el Orsay, tiene que reservar de todas formas una franja horaria en la taquilla oficial. Cómo llegar. La parada más cercana es Musée d’Orsay, en la línea C del RER. Desde el Louvre se llega a pie en diez minutos, cruzando el Sena por la pasarela Léopold-Sédar-Senghor. Cuánto tiempo calcular. Las doce obras piden dos horas y media. El jueves por la tarde, con la entrada a 12 euros, es el momento más económico.

Las exposiciones en curso en el Orsay, entre ellas la dedicada a Bartholdi y la Estatua de la Libertad, están en la tabla de exposiciones en París.

A partir de aquí

Los Nenúfares de Monet no están aquí sino en la Orangerie, al otro lado del Sena, que forma parte de la misma institución: los encuentras en mi artículo sobre el Museo de la Orangerie. La pintura que Courbet y Manet hicieron saltar por los aires, la de los grandes cuadros de historia, está en el Louvre, en la sala de la Balsa de la Medusa. Y si quieres ver dónde termina el siglo XIX en la escultura, el Musée Rodin está a diez minutos a pie, con una entrada conjunta.

Créditos fotográficos: nave del museo de Daniel Lu (CC BY-SA 4.0); pequeña bailarina de Degas de Ibex73 (CC BY-SA 4.0); reloj de la quinta planta de Oliver H (CC BY-SA 3.0), todas de Wikimedia Commons. Los cuadros de Courbet, Manet, Caillebotte, Monet y Van Gogh son de dominio público.