El Hôtel de la Marine es el palacio con columnata que cierra el lado norte de la place de la Concorde, el de la derecha mirando hacia la rue Royale. Durante más de dos siglos casi nadie pudo entrar: primero fue el almacén de los muebles y las joyas del rey, y luego, de 1789 a 2015, el ministerio de Marina. Abrió al público en junio de 2021.

Antes de comprar la entrada tienes que decidir cuál, porque aquí los recorridos son tres y cuestan 9, 13 y 17 euros. Y hay un detalle que ningún agregador te cuenta y que puede hacerte venir en balde: el martes por la tarde, el jueves por la mañana y la primera noche del mes están reservados a los grupos.
¿Por qué un palacio construido para guardar los muebles del rey acabó siendo el ministerio de Marina?
¡Empezamos!
1. El Garde-Meuble, es decir, el almacén de los muebles del rey
Desde la plaza ves la fachada de la fotografía de arriba: un pórtico de arcadas en la planta baja y, encima, una columnata corintia a lo largo de todo el edificio, cerrada en los dos extremos por frontones esculpidos, con la balaustrada arriba y la bandera. La dibujó Ange-Jacques Gabriel, y el edificio se construyó entre 1758 y 1774, cuando la plaza se llamaba place Louis XV.
No era un palacio de representación: era la sede del Garde-Meuble de la Couronne, la institución que conservaba, restauraba y mostraba los muebles, los tapices, las armas de gala y las joyas de la Corona. Un almacén, en la práctica, con dentro lo mejor de lo que poseía la monarquía, y con el apartamento del funcionario que lo dirigía.
Luego llegó la Revolución: en 1789 el ministerio de Marina tomó posesión del edificio, y del Garde-Meuble no quedó nada. El ministerio se quedó hasta 2015, lo que explica el nombre que el sitio sigue llevando y también por qué, si buscas «museo» en el mapa, este lugar no aparece.
2. Septiembre de 1792, el robo de las joyas de la Corona
¿Cuánto se puede robar antes de que alguien se dé cuenta?
En la noche del 16 al 17 de septiembre de 1792 una patrulla oyó cantar dentro del Garde-Meuble y descubrió que los ladrones llevaban días trabajando. El botín fue enorme: más de nueve mil piedras preciosas, entre ellas los diamantes más famosos de la Corona, el Régent, el Sancy y el gran diamante azul de Francia.
Dos tercios de las joyas se recuperaron en los dos años siguientes, el Régent y el Sancy incluidos, y el Régent está hoy en el Louvre. El diamante azul no: reapareció veinte años después en Londres, retallado en una piedra más pequeña, y es la gema que hoy se llama Hope. Si has leído la historia de la «maldición» de ese diamante, empieza en este edificio.
3. Los apartamentos del intendente, devueltos a 1789
El recorrido principal es el de los apartamentos del intendente, es decir, del funcionario que dirigía el Garde-Meuble: el último fue Marc-Antoine Thierry de Ville-d’Avray, asesinado el 2 de septiembre de 1792 en las matanzas de las cárceles, dos semanas antes de que robaran las joyas que custodiaba. Las salas se han devuelto a su estado de finales del siglo XVIII, con las boiseries, las telas y los muebles rehechos a partir de documentos de archivo, y se visitan con le Confident, un casco que te reconstruye los sonidos de la casa en vez de recitarte fechas. Si esperas las cartelas de un museo, aquí no las hay: caminas dentro de una casa.
La obra que hizo posible todo esto duró cuatro años y costó 132 millones de euros. Es el motivo por el que un edificio que era un ministerio con los pasillos llenos de despachos hoy se deja atravesar.
4. Los salones de honor y la logia sobre la Concorde

Los salones de recepción son la parte que hace levantar la cabeza a todo el mundo. En la fotografía se ve la galería del fondo: una fila de lámparas de cristal con velas, encendidas una detrás de otra bajo un techo de estucos dorados con medallones. Por las paredes corren las boiseries blancas y doradas y los espejos, y bajo los pies un parqué de compartimentos refleja las llamas.
Desde aquí se sale a la logia, el balcón bajo la columnata que mira a la place de la Concorde. Ponte en la cola para asomarte, si la hay, porque desde ahí arriba la plaza se lee entera: el obelisco y las fuentes en el centro, y más allá del río el Palais Bourbon, la cúpula de los Inválidos y la torre Eiffel. Desde aquí entiendes que la fachada no era una decoración, sino un escenario.
5. El escritorio en el que se escribió la abolición de la esclavitud

Hay una mesa plana de madera clara, de patas curvas y aplicaciones de bronce dorado, en medio de un salón con sofás y sillones de seda roja, boiseries doradas, lámparas de cristal y una cómoda con marquetería al fondo. Es el escritorio de Victor Schœlcher, y no es un mueble cualquiera.
En 1848 Schœlcher era subsecretario de Estado de las Colonias, nombrado por el ministro de Marina François Arago, y en este edificio tenía su despacho. Aquí preparó el texto del decreto de abolición de la esclavitud, que el gobierno provisional de la Segunda República adoptó el 27 de abril de 1848: nueve artículos, y unas 248.500 personas liberadas en las colonias francesas.
Cruza los salones dorados con esto en la cabeza: en el mismo palacio, con cincuenta y seis años de diferencia, se consumó el robo más espectacular de la historia de Francia y se escribió uno de sus mejores textos.
6. El patio cubierto, lo más visiblemente nuevo

En el patio de honor, la pieza abiertamente contemporánea de la visita te pasa por encima de la cabeza: una cubierta de vidrio y acero proyectada para la restauración, hecha de radios finos que convergen hacia un punto central, con los triángulos de vidrio entre uno y otro. Desde abajo parece una telaraña tendida entre los cuatro lados del palacio.
Bajo esa cubierta están la cafetería y el restaurante, y es la parte del edificio en la que se entra sin entrada: si pasas por la Concorde y quieres ver algo del Hôtel de la Marine sin pagar, el patio es la respuesta.
7. Cuál de las tres entradas coger
Entonces, ¿9, 13 o 17 euros?
Depende de lo que quieras ver, y los tres recorridos no se contienen el uno al otro. La entrada de 17 euros comprende los apartamentos del intendente y los salones: es la que busca la gente, y es la que cubre el Paris Museum Pass. La de 13 euros es para la colección Al Thani, la colección en depósito instalada en las galerías de la planta baja, cuyo montaje cambia. La de 9 euros es el recorrido exprés, es decir, solo los salones.
El consejo práctico, si es la primera vez: coge el recorrido de los apartamentos, que es el que cuenta la casa, y deja la colección Al Thani, que es una visita aparte y que dentro de un año mostrará otras piezas.
Información práctica
Datos verificados el 25 de septiembre de 2026 en la web oficial hotel-de-la-marine.paris. Los precios y los horarios cambian: vuelve a comprobarlos antes de salir.
Entradas. El recorrido de los apartamentos del intendente y los salones cuesta 17 euros, 14 la reducida. La colección Al Thani cuesta 13 euros, 11,50 la reducida. El recorrido exprés por los salones cuesta 9 euros, 7,50 la reducida. Gratuidades. Entran gratis los menores de 18 años en familia, los jóvenes de 18 a 25 años ciudadanos o residentes regulares de la Unión Europea, las personas con discapacidad y su acompañante, quienes solicitan asilo y el profesorado. El primer domingo del mes, de noviembre a marzo, se entra gratis sin reserva y hasta completar aforo. Horarios. El monumento abre todos los días de 10:30 a 19:00, y el viernes hasta las 21:30. El último acceso es 45 minutos antes del cierre. Cierres. Cierra el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre. Atención a los grupos. El martes por la tarde, el jueves por la mañana y la primera noche del mes están reservados a las visitas de grupo. Reserva. No es obligatoria para quien va por su cuenta, pero comprar en línea te ahorra la cola de la taquilla. Paris Museum Pass. Se acepta en el recorrido de los apartamentos del intendente. Cómo llegar. La entrada está en el 2 de la place de la Concorde. La parada es Concorde, en las líneas 1, 8 y 12. Cuánto tiempo calcular. Los apartamentos con los salones piden hora y media; el recorrido exprés se resuelve en cuarenta minutos.
Las exposiciones en curso, con sus fechas, están en la tabla de exposiciones en París.
A partir de aquí
Cruzando la plaza y el jardín de las Tullerías llegas al Louvre, donde acabó el Régent, y al museo de Artes Decorativas, que cuenta los mismos muebles desde otro lado. En la otra orilla del Sena, enfrente, está la Orangerie, y para el siglo XVIII de las casas privadas, al norte, el museo Jacquemart-André y el museo Cernuschi. Si estás organizando la semana parisina, la lista completa está en las obras de arte que ver en París.
Créditos fotográficos: fachada de Jorge Láscar (CC BY 2.0); galería dorada de Chatsam (CC BY-SA 4.0); escritorio de Victor Schœlcher de Christian Pinatel de Salvator (CC BY-SA 4.0); cubierta del patio de DiscoA340 (CC BY-SA 4.0), de Wikimedia Commons.