Colonia es una de las ciudades más visitadas de Alemania gracias a su magnífica catedral. Cuando llegues a la estación central de trenes, la catedral de Colonia será sin duda lo primero que veas, tanto por la belleza del edificio como, sobre todo, por sus dimensiones enormes.
Pero en este artículo no te voy a hablar de la catedral, porque las cosas que ver en Colonia son muchísimas, empezando por sus museos más bonitos.
¿Estás en Colonia o piensas visitar esta preciosa ciudad de Alemania?
¿Te apetece hacer un pequeño recorrido por sus museos más importantes?
¡Entonces estás en el sitio adecuado!
Ya lo sé, mucha gente piensa que los museos son lugares aburridos y llenos de polvo. En realidad, los museos de Colonia te permiten hacer un recorrido por el mundo del arte, pero también por la historia y las tradiciones de esta ciudad. Colonia es mucho más que una ciudad de compras con una catedral bonita: aquí puedes pasar del arte antiguo al arte contemporáneo, pasando incluso por el delicioso museo del chocolate.
Fíjate que hay incluso un maravilloso museo romano, a pocos metros de la catedral. Dentro encontrarás uno de los mosaicos más bellos que nos han llegado y muchísimos otros hallazgos que te harán viajar en el tiempo. Pero no quiero adelantarte nada, porque toda esta información la tienes en los párrafos de abajo.
Entonces, ¿te apetece conocer los 5 museos de Colonia que no te puedes perder?
¡Empezamos!
1 – El Museo Ludwig de Colonia
El Museo Ludwig de Colonia está justo detrás de la famosa catedral y es uno de los museos de arte moderno y contemporáneo más importantes de Europa. Las obras que encuentras dentro van del siglo XX a hoy, y destacan nombres como Picabia, Duchamp, Braque, Klee, Modigliani, Dalí y muchos otros, además de una de las colecciones de Picasso más ricas del mundo.
Una curiosidad: el museo nació gracias a la donación del matrimonio Peter e Irene Ludwig, empresarios del chocolate y coleccionistas apasionados. Hoy custodia la tercera colección de Picasso más grande del planeta, después de las de París y Barcelona, y la colección de Pop Art más importante fuera de Estados Unidos.
Pero eso no es todo.
Muy bonita es también la sección de Pop Art, donde encuentras algunos trabajos de Andy Warhol y Roy Lichtenstein. La estatua hiperrealista de Duane Hanson, en cambio, ¡a mí me impresionó de verdad!
¿Cuáles son las obras más bonitas?
Entre las obras de este museo de Colonia me llamaron mucho la atención algunos trabajos de Kupka, pero la razón principal de mi visita era mirar de cerca un cuadro muy concreto.
Se trata de las Cinco mujeres en la calle de Ernst Ludwig Kirchner, ¿has oído hablar de él alguna vez?
Ahora te lo cuento.
En este cuadro de Kirchner se representa una ciudad moderna, con su sufrimiento y al mismo tiempo su distancia. Las cinco mujeres retratadas, quizá prostitutas, están resueltas con colores ácidos y chirriantes y pinceladas violentas. El ambiente apenas está esbozado: puedes distinguir la rueda de un automóvil y el perfil de otra figura a la derecha, quizá un edificio.
Te aconsejo mirarlo con atención, porque en este cuadro vas a encontrar muchísimos elementos típicos del expresionismo alemán. Esta corriente artística se inspira, de hecho, en situaciones muy dolorosas, y las reproduce con elementos especialmente tristes y desesperados.
En este cuadro del Museo Ludwig de Colonia, por ejemplo, las cinco mujeres no tienen nada de femenino. Sus cuerpos están dibujados con formas angulosas y cortantes, y no te transmiten ninguna sensación de calor humano.
¿Por qué esta elección?
La idea que hay detrás de estas obras es que la verdad no es fácil de encontrar: está siempre más allá de las apariencias. No se puede captar con los ojos, sino solo a través de un conocimiento más profundo del alma humana.
Poco importa, por tanto, que las cinco figuras representadas sean prostitutas o mujeres acomodadas. Aquí la crítica va toda dirigida a la sociedad burguesa de la época, que no era nada apreciada por los expresionistas alemanes.
Un detalle que quizá no sabes: el cuadro se pintó en Berlín en 1913 y en 1937 los nazis lo confiscaron como ejemplo de «arte degenerado». Solo en 1947 volvió a Colonia, gracias al coleccionista Josef Haubrich, y hoy es una de las joyas del museo.

2 – El Museo Romano-Germánico de Colonia
Como romana, igual que me había pasado con el museo romano de Lyon, me pregunté si merecía la pena visitar otro museo romano más.
Al fin y al cabo, ¿no tengo ya bastantes restos romanos en casa?
No hace falta decir que no supe resistirme: entré y descubrí algo fundamental. Los antiguos romanos no dejan nunca de sorprenderte, ni siquiera en las tierras lejanas de la Germania inferior.
¿Quieres saber por qué?
Antes que nada, el montaje.
El Museo Romano-Germánico de Colonia (el Römisch-Germanisches Museum) está construido sobre grandes columnas que parecen una clara alusión a un templo de la Roma antigua. Dentro se reúnen testimonios desde la prehistoria hasta la época merovingia y, entre las piezas más valiosas, puedes ver el bellísimo mosaico de Dioniso, de hacia 220-230 d. C. Esta obra es sencillamente fantástica: fíjate que mide unos 70 metros cuadrados y está compuesta por más de un millón de teselas de colores en piedra natural, vidrio y arcilla.
Ya me había pasado quedarme boquiabierta delante de un mosaico, y había sido frente a una de las obras maestras del Museo Arqueológico de Nápoles. Pero nunca había encontrado ninguno tan bonito en Alemania.
Otra sección muy bonita es la de una importante colección de vidrios antiguos: jarrones, vasos y botellas que adornaban las mesas de los nobles y que todavía hoy conservan sus decoraciones. Algunos son realmente valiosos, porque es rarísimo encontrarlos intactos, dada la fragilidad del vidrio.
Un detalle que quizá no sabes: el museo nació de los muros de una antigua villa romana, cuyo mosaico se descubrió por casualidad en 1941 durante la excavación de un refugio antiaéreo. El edificio se inauguró solo en 1974, más de treinta años después. A mí me vinieron enseguida a la cabeza nuestros Museos Capitolinos, dentro de los cuales todavía encontramos el templo de Júpiter.
Un aviso importante antes de ir: la sede histórica de Roncalliplatz, justo al lado de la catedral, está cerrada por una larga reforma. Una parte de la colección sí se puede ver provisionalmente en la Belgisches Haus, en Cäcilienstraße 46, no muy lejos de Neumarkt. El mosaico de Dioniso, en cambio, sigue en su sede original y por ahora no es accesible: consulta la web oficial antes de acercarte.

3 – El Tesoro de la catedral de Colonia
Entre las cosas que ver en Colonia no te puedes olvidar de entrar en la preciosa catedral y descubrir el Tesoro de la catedral de Colonia (la Domschatzkammer). Instalado en las antiguas bóvedas medievales bajo la iglesia, custodia obras maestras incalculables de orfebrería, relicarios, ornamentos litúrgicos y una parte importante de la historia de la ciudad.
¿Por qué es tan importante?
Tienes que saber que Colonia fue duramente bombardeada por los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, y es realmente un milagro que hoy todavía podamos visitar esta catedral.
Igual que Notre Dame de París, dañada por el incendio de hace unos años, la catedral de Colonia es el monumento más visitado de Alemania, con unos 6 millones de visitantes al año.
¿Qué ver?
La verdadera joya, sin embargo, no está en el Tesoro sino en el corazón de la catedral, detrás del altar mayor: es el Relicario de los Reyes Magos (el Dreikönigsschrein), uno de los sarcófagos más bellos que he visto nunca.
Esta obra de orfebrería te va a dejar sin palabras, tanto por su tamaño como por la precisión de los detalles. Mide unos 2,2 metros de largo y 1,5 de alto, con un alma de madera de roble revestida de láminas de oro y plata dorada, esmaltes y cerca de mil gemas, perlas y camafeos antiguos. Está considerado el relicario más grande de Occidente.
Un detalle que quizá no sabes: el relicario se realizó entre 1180 y 1225 aproximadamente por el gran orfebre Nicolás de Verdún y su taller, que trabajaron en él más de cuarenta años. Dentro se custodiarían las reliquias de los tres Reyes Magos, el motivo por el que Colonia se convirtió en uno de los destinos de peregrinación más importantes de Europa.
¿Quieres saber qué me fascinó de verdad de este lugar?
Si decides afrontar la «escalada» y subir a lo alto de las torres de la catedral de Colonia (533 escalones, ¡te lo aseguro!), probablemente te darás cuenta tú también: la vista desde allí arriba es absolutamente impresionante.

4 – El Museo del Chocolate
¿Un museo del chocolate en Colonia?
¿De verdad es uno de los museos más bonitos que ver en la ciudad?
Sí, el museo del chocolate no será una atracción artística, pero puede enseñarte muchísimo.
Su nombre en alemán es Schokoladenmuseum y lo fundó el empresario del dulce Hans Imhoff. Quizá te cueste creerlo, pero desde su apertura, el 31 de octubre de 1993, hasta hoy ha tenido un éxito enorme: recibe más de 650 mil visitantes al año, de los más altos de toda Alemania.
¿Por qué visitarlo?
El museo del chocolate de Colonia está en el Rheinauhafen, el elegante puerto sobre el Rin no lejos de la catedral, y te permite hacer un viaje especialmente dulce por el mundo del chocolate. Entre sus salas descubres sus orígenes antiguos, cuando los mayas y los aztecas lo llamaban «el alimento de los dioses», cómo se produce hoy y su conquista progresiva de los mercados europeos y mundiales.
Dentro hay muchas instalaciones interactivas que hacen la visita aún más agradable, sobre todo si viajas con niños. Y, por supuesto, no faltan las catas: desde 2006 el museo tiene como socio a Lindt y puedes probar unas galletas mojadas en una fuente de chocolate de 3 metros de alto, llena con 200 kilos de chocolate… ¡ñam!
Un detalle que quizá no sabes: junto al museo hay también un pequeño invernadero tropical con árboles de cacao de verdad, así puedes ver de dónde nace todo.

5 – El Centro de Documentación del Nacionalsocialismo
Todo lo contrario del museo del chocolate: aquí de agradable vas a encontrar bien poco. El Centro de Documentación del Nacionalsocialismo de Colonia (el NS-Dokumentationszentrum) está instalado en la EL-DE Haus, la vieja sede de la Gestapo de la ciudad, y probablemente te dará sudores fríos.
En un edificio aparentemente normalísimo se esconden algunas de las historias más tristes de Colonia y de Alemania entera. En los sótanos hay una prisión terrible en la que estuvieron detenidas miles de personas, muchas de las cuales no salieron con vida.
¿Por qué visitarlo?
Antes que nada, porque es nuestro deber mantener el recuerdo de estas atrocidades, para que no vuelvan a ocurrir nunca más.
La parte más impresionante son precisamente las inscripciones en los muros de las celdas: se cuentan unas 1.800, en todas las lenguas europeas, del ruso al español, con los testimonios de los presos que cuentan fragmentos de su propia historia. Quien fue encerrado injustamente, quien estaba embarazada, quien tenía miedo y quien estaba resignado, quien iba a ser fusilado, quien era poco más que un chaval y quien ya era viejo: trozos de vidas rotas, o quizá milagrosamente salvadas de la muerte en uno de los periodos más horribles de la historia del hombre.
Yo sentí una gran angustia, que se me quedó encima incluso después de salir.
En las plantas superiores hay una exposición permanente sobre la vida bajo el nazismo: cómo estaban organizados la escuela, el trabajo, la represión. También aquí vas a encontrar testimonios más o menos impactantes.
¿Quieres saber qué me dejó de verdad conmocionada?
Lo más duro fue enterarme de la esterilización forzosa practicada a las mujeres consideradas «no sanas»: entraban en esa categoría todas las que tenían en la familia casos de enfermedades hereditarias.
Pero si es tan angustioso, ¿por qué ir?
A pesar del ambiente nada agradable, el Centro de Documentación de Colonia hay que visitarlo, sobre todo si vas con niños o adolescentes. Creo que nunca deberíamos olvidar las atrocidades de la guerra: el mundo no debe volver a caer en ciertos errores, y todos tenemos que ser conscientes de lo que ocurrió.
Un detalle que quizá no sabes: la prisión se salvó por casualidad. Fue un maestro quien se hizo encerrar a escondidas en los sótanos junto a un fotógrafo, que una noche documentó las inscripciones de los muros. Fue la publicación de aquellas fotos la que salvó las celdas y las convirtió, en 1981, en un lugar de la memoria.
Pensar que Colonia, una ciudad viva, bonita y llena de color, fue el escenario de ciertos hechos me rompió por dentro.

Información práctica para visitar los museos de Colonia
En Colonia encontrarás muchos otros museos interesantes, como el Kölnisches Stadtmuseum, el museo de la ciudad que recorre su historia a lo largo de los siglos; el Farina Duftmuseum, donde puedes descubrir la historia de la famosa «agua de colonia»; o el Kolumba, el refinado museo diocesano que entrelaza arte antiguo y contemporáneo. Hay muchos más, pero los que te he contado son mis preferidos.
Aquí tienes algo de información útil, actualizada pero siempre por comprobar en las webs oficiales:
- Museo Ludwig: abierto de martes a domingo, de 10 a 18 (el primer jueves de mes hasta las 22), cerrado los lunes. Entrada general unos 12 euros, reducida 8, gratis hasta los 18 años. Está en Heinrich-Böll-Platz, entre la catedral y el Rin.
- Museo Romano-Germánico: la sede histórica está cerrada por restauración; parte de la colección está en la Belgisches Haus (Cäcilienstraße 46). Comprueba horarios y entradas antes de ir.
- Tesoro de la catedral (Domschatzkammer): abierto todos los días, entrada de unos 6-8 euros. La catedral es gratuita, pero la subida a las torres y el tesoro se pagan aparte.
- Museo del Chocolate: abierto casi todos los días; entrada general unos 15-17 euros (los fines de semana cuesta un poco más), reducida para niños.
- Centro de Documentación del Nacionalsocialismo (EL-DE Haus): cerrado los lunes, entrada general unos 4,50 euros, reducida 2, gratuita para menores de edad. Está en Appellhofplatz, en pleno centro.
¡Un truco para ahorrar!
Si piensas visitar varios museos y moverte mucho por la ciudad, te aconsejo la KölnCard: desde unos 9 euros te da transporte público ilimitado durante 24 horas y hasta un 50% de descuento en muchísimas atracciones y museos. Ojo, eso sí: no incluye la entrada gratuita, sino descuentos, así que compensa solo si tienes previstas varias visitas.
Y si te han entrado ganas de seguir el viaje por los museos alemanes, te espero en Berlín, delante de las obras maestras de la Gemäldegalerie.

