Entre las ciudades que visitar en Alemania te recomiendo una pequeña joya que te enamorará: Aquisgrán (Aachen, en alemán), ciudad de Renania del Norte-Westfalia, a un paso de la frontera con Bélgica y los Países Bajos, a la que le tengo un cariño especial y que guarda algunos monumentos bellísimos ligados al Sacro Imperio Romano Germánico.

Pero ¿cómo puede una ciudad tan pequeña haber sido tan importante?

Quizá te sorprenda, pero gran parte de los monumentos de Aquisgrán se deben a Carlomagno, que la convirtió en la capital de su imperio. Su fama atravesó toda la Edad Media y siguió siendo un importantísimo centro de peregrinación gracias a las reliquias traídas por el emperador y por Otón III. Además, Aquisgrán es uno de los destinos termales más importantes de Alemania, conocidos ya en la Antigüedad romana.

Pero no es todo: tras las destrucciones de la Segunda Guerra Mundial, Aquisgrán se reconstruyó como una de las ciudades universitarias más importantes del país, y aquí se celebran algunos de los mercadillos de Navidad más bonitos de la región.

Después de visitar Berlín, Düsseldorf y la bellísima catedral de Colonia, la antigua capital de Carlomagno fue para mí un tesoro por descubrir, entre termas, iglesias medievales, palacios y fuentes.

¡Empezamos!

Casas en el centro de Aquisgrán

El Rathaus en la Marktplatz

El Rathaus (ayuntamiento de Aquisgrán) es un edificio majestuoso de estilo gótico, de 1330, construido sobre las ruinas del palacio de Carlomagno; se asoma a la plaza principal, el Markt. De la época del emperador quedan la base de la Granusturm y parte del muro del lado sur.

Por desgracia, el edificio no ha tenido una historia afortunada: fue víctima del gran incendio de Aquisgrán de 1656, que quemó tejados y torres (rehechos después en estilo barroco, con las cúpulas de cebolla), de un segundo incendio en 1883, tras el cual las torres se reconstruyeron y se inauguraron en 1902, y, por último, de la Segunda Guerra Mundial, que destruyó cerca del 65 % de los edificios de Aquisgrán.

En su día sede de las coronaciones, hoy en la sala de la coronación se entrega el premio Carlomagno (Karlspreis), que rinde homenaje a personalidades europeas que han destacado por la unidad del continente.

Y hay también un motivo más goloso para pararse en la plaza: en invierno se celebra allí el Weihnachtsmarkt (mercadillo de Navidad), mientras que en verano podrás disfrutar de las vistas saboreando un waffel o un helado.

El Rathaus, ayuntamiento de Aquisgrán

La capilla palatina de Carlomagno

La capilla palatina de Aquisgrán la mandó levantar Carlomagno entre el 786 y el 804, y es hoy el corazón de la catedral, el primer sitio alemán inscrito en el patrimonio de la UNESCO (1978). Durante siglos allí fueron coronados los soberanos alemanes: en unos 600 años subieron al trono nada menos que 30 reyes y emperadores.

El arquitecto fue Eudes de Metz, bajo la supervisión de Eginardo, una de las personalidades más cultas de la corte del emperador.

La planta de la capilla es octogonal, para poner de relieve el número ocho (como en Castel del Monte), símbolo de perfección. La estructura se inspira en las primeras iglesias de Roma y sobre todo en San Vitale de Rávena, con sus increíbles mosaicos, y estaba anexa directamente al palacio real.

¿Por qué visitarla?

No es enorme, pero conserva obras de un valor inmenso: el ambón dorado de Enrique II (1014), el trono original de Carlomagno, su estatua dorada y su sarcófago. Y sobre todo, levanta la vista: la cúpula central está enteramente recubierta de mosaicos dorados.

vista de la catedral de Aquisgrán

La lámpara de Barbarroja

Un detalle que no todos advierten es la gran lámpara de la capilla, regalo de Federico I Barbarroja (coronado en Aquisgrán en 1152).

¿Por qué es tan importante?

Porque no es una lámpara cualquiera: es una representación de la Jerusalén celestial. Realizada en el siglo XII enteramente en bronce por el maestro Wibert, tiene un diámetro de más de 4 metros y, a lo largo del borde, 16 torrecillas y 48 llamas, igual que la ciudad celestial descrita en el Apocalipsis de san Juan.

Una obra que merece mucha más atención, ¿no crees?

cúpula de la capilla palatina de Aquisgrán

busto de Carlomagno en Aquisgrán

El Dom Schatzkammer (tesoro de la catedral)

El Dom Schatzkammer es el museo del tesoro de la catedral y, a pesar de sus dimensiones reducidas, contiene obras de orfebrería de un valor increíble: las cubiertas de marfil de antiguos códices medievales, las coronas de los emperadores alemanes, estatuas y objetos preciosos.

A mí me parecieron bellísimos la estatua de madera de Carlomagno de la entrada, el hisopo de marfil (siglo XI) y el cofre de Ricardo de Cornualles (1258, esmaltes de Limoges), perfectamente conservado. La entrada cuesta pocos euros (comprueba la tarifa actualizada) y se puede combinar con una visita guiada de la catedral.

¡No te lo pierdas!

Corona en el tesoro de la catedral de Aquisgrán

tesoro de la catedral de Aquisgrán

Las puertas medievales y las compras

Dos antiguas puertas de entrada a la ciudad se conservan bien: la Marschiertor y la Ponttor, ambas del siglo XIII y parte de la antigua muralla.

Para ir de compras, en cambio, dirígete hacia la Adalbertstraße, cerca del Elisenbrunnen, la elegante construcción neoclásica de las termas, donde encontrarás tiendas de todo tipo y excelentes Bäckerei (panaderías) en las que darte un capricho.

Y a ti, de Aquisgrán, ¿qué te atrae más, el trono de Carlomagno o los mosaicos dorados de su capilla palatina?

libro medieval en el museo de la catedral de Aquisgrán