Quien se hizo construir esta villa blanca había huido de Milán después de una revolución y de Roma después de otra, y llegó a París como exiliado. Hoy la casa de Henri Cernuschi es el museo Cernuschi, el museo de las artes de Asia de la Ciudad de París: da al parque Monceau, tiene un portal en arco y dos medallones de mosaico en la fachada, y dentro sigue estando, en buena parte, lo que su propietario compró en Asia.

la fachada blanca de la villa del museo cernuschi en la avenue velasquez, con el gran portal en arco, dos medallones de mosaico y las estatuas bajo la cornisa

Conviene saber una cosa antes de organizar el día, porque cambia la cuenta: la colección permanente es gratuita, como en los museos del Ayuntamiento de París, y ahora mismo también lo es lo único expuesto además de la permanente, las tres obras de Matsutani Takesada en la sala de Pintura. Desde el 20 de noviembre de 2026 la exposición sobre Corea se pagará, 10 euros. El museo cierra los lunes.

¿Qué hace un buda japonés de cuatro metros cuarenta dentro de una villa parisina?

¡Empezamos!

1. El revolucionario milanés que acabó de banquero en París

La vida de Henri Cernuschi explica la casa mejor que cualquier guía. Nacido en Milán en 1821, participó en la insurrección de 1848 contra los austriacos y luego en la República Romana de 1849, donde tuvo escaño en la asamblea. Caída la República, se refugió en Francia, donde se rehízo una vida de economista y de financiero: en 1865 publicó la Mécanique de l’échange, y tras la caída del Imperio, en 1870, adoptó la nacionalidad francesa.

Esa parte de su vida está escrita en la fachada, y casi nadie la lee. En las hojas del portal hay dos placas con dos nombres de meses, Février y Septembre: son los meses de las revoluciones francesas de 1848 y de 1870. Un señor que se hace construir un palacete y manda grabar en él los meses de sus propias revoluciones no es un coleccionista cualquiera.

Levanta la vista mientras estás delante: sobre las ventanas del primer piso, dos grandes medallones de mosaico, colgados de una cinta que sale de la boca de un mascarón de león, llevan los retratos de Leonardo da Vinci y de Aristóteles, el arte y la ciencia. Más arriba, una fila de atlantes barbudos sostiene la cornisa.

2. El viaje que hizo el museo

¿Cuánto se tarda en reunir un museo?

A Cernuschi le hicieron falta dieciséis meses. Salió en septiembre de 1871 con el crítico de arte Théodore Duret, el que poco después defendería a los impresionistas, y volvió en enero de 1873 con unos cinco mil objetos comprados entre Japón y China. No era un viaje de estudio con una lista: era una vuelta al mundo hecha por un hombre rico y curioso, en un momento en que Japón acababa de reabrirse y las colecciones se formaban deprisa. Eso explica lo que vas a tener delante, las elecciones de una sola persona y no el fruto de campañas de excavación.

la villa del museo cernuschi vista de lado desde el parque monceau, con la balaustrada en el tejado y los arboles sin hojas delante

A la vuelta compró a los hermanos Péreire el último solar libre de la avenue Vélasquez y encargó la casa al arquitecto William Bouwens van der Boijen, que la construyó entre 1874 y 1876 en un neoclasicismo de gusto lombardo. Mírala desde el parque, como en la fotografía de arriba: la balaustrada recorre todo el tejado y las ventanas en arco son altas como una habitación. Al morir, en 1896, Cernuschi dejó la villa y las colecciones a la Ciudad de París, y el museo abrió el 26 de octubre de 1898.

3. El buda de Meguro, cuatro metros cuarenta de bronce

el gran buda amida de bronce del museo cernuschi visto de perfil, sentado con las piernas cruzadas sobre un doble loto y la mano derecha levantada

Es la pieza que decide la visita. El buda Amida es un bronce japonés del siglo XVIII de 440 centímetros de alto y 255 de ancho, sentado con las piernas cruzadas sobre una doble flor de loto, con la mano derecha levantada y el pulgar tocando el índice, y la izquierda apoyada en el regazo en el mismo gesto. Detrás de la cabeza se abre un gran anillo, la aureola. Los lóbulos de las orejas son largos y están perforados, el pelo es un casquete de rizos, y por los pétalos del loto corren filas de caracteres.

Cernuschi lo compró en 1871 en un templo del barrio de Meguro, entonces a las afueras de Tokio, que había dejado de llamarse Edo tres años antes. Llegó a París desmontado en piezas y lo volvieron a montar los talleres Barbedienne, la fundición que en París reproducía en bronce las esculturas de los museos europeos: imagina las cajas por desembarcar y la obra dentro de una casa recién terminada.

Busca después, en la pared que tiene detrás y por encima de la cornisa, las placas con nombres de ciudades. Son las etapas del viaje de 1871, grabadas en la casa como los nombres de las batallas en un monumento. En la fotografía de arriba, tomada en 2018 y por tanto antes de la reordenación de 2020, se lee una, KANG-CHAU.

4. La Tigresa, y el hombre que sujeta entre las patas

el vaso you llamado la tigresa, bronce chino con forma de animal agachado con los ojos saltones y el asa en arco, en vitrina

La segunda pieza famosa no viene del viaje por Asia: el museo la compró en 1920, en la liquidación del fondo incautado del anticuario Adolphe Worch. Es un vaso ritual del tipo you, es decir, un recipiente para el vino de las ceremonias, del siglo XI antes de Cristo, de unos treinta centímetros de alto, y viene de Hunan, de la zona del monte Weishan, cerca de Changsha.

A la vista, como en la fotografía, es un animal agachado con la cabeza enorme, los ojos redondos y saltones, las orejas tiesas y el morro plano: cada centímetro de la superficie está cubierto de espirales cuadradas y de pequeños dragones kui, y un asa en arco, como la de un cesto, se apoya en dos máscaras con cuernos. En la tapa hay un caprino de cuernos y orejas anchas, y la parte trasera del vaso es una cabeza de elefante.

Lo que la fotografía no enseña, y que tendrás que buscar dando la vuelta, está en la parte delantera: la tigresa sujeta entre las patas delanteras a un hombrecillo acurrucado, y lo sostiene con una calma que no se parece en nada a una comida. Los especialistas no se ponen de acuerdo sobre su sentido, y la cartela no te lo va a decir: unos leen una leyenda del reino de Chu, la del niño criado por una tigresa, y otros un sacrificio.

5. El bodhisattva imperial, el músico de Yungang y la tigresa de Sarah Bernhardt

¿Qué otras piezas merece la pena buscar, en un museo en el que se entra gratis y no hay prisa?

Tres, y no se parecen en nada.

El bodhisattva de bronce dorado viene de los talleres imperiales chinos de la época Yongle (1403-1424), mide 137 centímetros y lleva inscripciones en tres escrituras, china, tibetana y lantsa: es la prueba de que la corte Ming hablaba con el mundo tibetano también con los objetos, y no solo con los embajadores.

El gandharva, feitian en chino, es un músico celestial de arenisca de finales del siglo V, de 43 centímetros, y viene de las grutas de Yungang: formaba parte de una tropa de músicos y bailarines esculpidos alrededor de las grandes figuras religiosas, y sostiene una pipa, el laúd chino.

La tigresa de madera lacada y dorada de la época Edo, de 137 centímetros de largo, tiene una historia parisina: antes de llegar aquí perteneció a Sarah Bernhardt. Los ojos son de taracea, y los coleccionistas del siglo XIX la citaban por su movimiento, como si al animal lo hubieran pillado girándose.

6. La casa, que es la mitad del museo

la escalera interior del museo cernuschi con la alfombra roja, la barandilla de hierro forjado y el suelo de mosaico geometrico

En 2020, tras nueve meses de obras, el museo reabrió con un recorrido rehecho, y lo mejor de la reordenación es que la casa vuelve a verse. Nada más entrar, dos columnas claras enmarcan la escalera: peldaños de piedra con alfombra roja, una barandilla de hierro forjado llena de volutas que sube curvándose, y bajo los pies un suelo de mosaico de grecas blancas, negras y color ladrillo. A la derecha de la escalera, una vitrina alta hasta el techo guarda un objeto oscuro de pisos superpuestos, con la punta dorada.

Si miras las paredes entiendes que aquí la distinción entre el continente y el contenido no se sostiene: la sala grande que da al parque nació para el buda, y el buda lleva allí desde 1898.

7. Guimet o Cernuschi, si solo tienes tiempo para uno

¿Y si este fuera el museo asiático equivocado para ti?

Conviene decirlo claramente, porque en París los museos de arte asiático son dos y ninguna de las dos webs lo explica. El museo Guimet es nacional, cubre toda Asia, de la India a Japón pasando por el Sudeste Asiático y el Himalaya, y se paga. El Cernuschi es municipal, es casi todo China y Japón, con una buena sección coreana y vietnamita, su punto fuerte son los bronces arcaicos chinos, y es gratuito.

Si tienes una sola mañana y te interesan los bronces rituales, la pintura china y el Japón de finales del XIX, ven aquí. Si buscas los budas jemeres y el arte del Himalaya, ve al Guimet. Si tienes un día entero, están a unos veinte minutos de metro el uno del otro.

Información práctica

Datos verificados el 25 de septiembre de 2026 en la web oficial cernuschi.paris.fr. Los precios y los horarios cambian: vuelve a comprobarlos antes de salir.

Entradas. La colección permanente es gratuita y no pide reserva. Las exposiciones temporales cuestan 10 euros, 8 euros la reducida, y son gratuitas para los menores de 18 años. Qué se paga ahora mismo. Hasta el 13 de diciembre de 2026 el montaje Hashigakari con las tres obras de Matsutani Takesada está dentro de la sala de Pintura, así que se ve gratis. El 20 de noviembre de 2026 abre la exposición Corée. Le royaume des lettrés, y esa sí se paga. Horarios. El museo abre de martes a domingo, de 10:00 a 18:00, y la taquilla cierra a las 17:15. Cierres. Cierra los lunes y los días festivos franceses: 1 de enero, 1 de mayo, 8 de mayo, 14 de julio, 15 de agosto, 1 y 11 de noviembre, 25 de diciembre. Paris Museum Pass. El museo no lo acepta, y no te hace falta: la permanente es gratuita para todos. Cómo llegar. La entrada está en el 7 de la avenue Vélasquez. Las paradas son Villiers, en las líneas 2 y 3, y Monceau, en la línea 2. Cuánto tiempo calcular. La permanente se ve en hora y media, y el parque Monceau de delante se lleva el tiempo que le des.

Las exposiciones en curso en el museo, con sus fechas, están en la tabla de exposiciones en París.

A partir de aquí

El hermano mayor del Cernuschi es el museo Guimet, en la place d’Iéna, que cuenta toda Asia y se paga. Si Japón es el motivo de tu viaje, en Boulogne está el jardín japonés del museo Albert-Kahn, y en el museo del quai Branly encuentras las artes extraeuropeas que este deja fuera. En el mismo barrio, a diez minutos a pie por el boulevard Haussmann, está el museo Jacquemart-André, la otra gran casa de coleccionistas de la plaine Monceau, y más al norte el museo Jean-Jacques Henner.

Créditos fotográficos: fachada de Daderot (dominio público); buda de Meguro de Jean-Pierre Dalbéra (CC BY 2.0); vaso la Tigresa de Ismoon (CC0); escalera de Neoclassicism Enthusiast (CC BY-SA 4.0); villa desde el parque de Thomon (CC BY-SA 4.0), de Wikimedia Commons.