Cuando visité Ostuni por primera vez no tenía ninguna expectativa. Pensaba que me encontraría con una típica ciudad de Apulia, con los clásicos callejones y bonitas vistas al mar, pero nada más.
No me malinterpretes, estoy enamorada de esta región, pero después de haber visitado Monopoli, Polignano a Mare, los trulli de Alberobello, el precioso casco antiguo de Trani, Lecce y decenas de otros pueblecitos, creía que ya había visto lo mejor de Apulia.
¡Pues no: Apulia volvió a sorprenderme una vez más!
Ostuni es espectacular y la llaman la «ciudad blanca» porque está enteramente cubierta de blanco. El revoque de cal sobre los muros amplifica la espléndida luz del sur, tanto que ni siquiera te parecerá estar en Italia, sino haber desembarcado en una islita griega.
El azul del cielo y del mar, que brilla a pocos kilómetros de distancia, crea una atmósfera irreal. Si tuviera que hacer un retrato de mi idea de verano mediterráneo, Ostuni sería el sujeto perfecto.
¡Pero no es todo! Además de su característico centro, Ostuni ha recibido varios reconocimientos por la belleza de su mar: ha reunido nada menos que cinco Velas de Legambiente por la limpieza de la costa y los servicios que ofrece.
¿Qué me dices, te entran ganas de darte un baño?
Pero Ostuni tiene también una historia antiquísima: habitada desde el paleolítico e importante centro en la antigüedad, esta zona de Apulia fue fundamental durante toda la edad media, entre los conflictos de sarracenos y bizantinos.
Pero ¿qué ver en Ostuni y qué actividades hacer?
¡Empezamos!
El casco antiguo de Ostuni
Si te preguntas qué ver en Ostuni, no puedes renunciar de ninguna manera a su precioso casco antiguo. La «ciudad vieja» es un laberinto de callejuelas a las que asoman casas y palacios completamente cubiertos de blanco.
Te aconsejo dejar el coche fuera del centro por dos razones: las calles son tan estrechas que corres el riesgo de quedarte encajado, y muchísimos de esos callejones son ciegos. La única arteria de verdad es «via Cattedrale», corazón de la vida ciudadana, que corta el barrio en dos.
Pero ¿cuánto tiempo hace falta para visitar Ostuni?
Calcula al menos dos horas, no porque la ciudad sea grande, sino porque merece la pena disfrutar del paseo a ritmo lento: el barrio ha mantenido su forma medieval y es un placer descubrir hasta sus detalles más pequeños. Si quieres entender de verdad su historia, un tour a pie con un guía local te cuenta la tradición de la cal y te lleva hasta la concatedral.
¡Y aquí va una curiosidad!
Precisamente en esta zona se han encontrado asentamientos del paleolítico. En los años noventa (en 1991) se descubrió el esqueleto de la llamada Delia, una mujer que vivió hace unos 28.000 años y que murió durante el embarazo, con la mano derecha apoyada sobre el vientre casi como para proteger al feto. Su estado de conservación excepcional la convirtió en un hallazgo extraordinario.
Extraordinario, ¿verdad?

La concatedral de Ostuni
Si te preguntas qué ver en Ostuni, no te pierdas una visita a la iglesia principal. La concatedral se remonta al siglo XV (construida entre 1435 y 1495) y se encuentra en el punto más alto del barrio. Es peculiar porque mezcla el arte gótico con el del románico apulense.
Personalmente no me entusiasmó tanto como otras iglesias de la región: será que soy medievalista, pero los interiores rehechos en el siglo XVIII le han hecho perder parte del encanto antiguo. Todavía se ven partes de los frescos originales, y son muy bonitos el altar barroco y los grandes lienzos del techo, pero en conjunto me quedé un poco decepcionada.
Pero ¿entonces no vale la pena visitarla?
En mi opinión la mejor parte es la fachada, con un gran rosetón gótico de 24 radios, entre los más grandes de Europa; debajo hay un bajorrelieve con la Virgen con el Niño en gloria. La entrada es de pago (un billete simbólico), pero la fachada por sí sola merece la parada.

Otras iglesias y puntos de interés
Además de la concatedral, en Ostuni hay otras dos iglesias que vale la pena visitar.
La primera es la iglesia de San Francesco, de 1304, construida en estilo gótico. Por desgracia de la estructura original queda bien poco: el interior está cubierto de estucos y el exterior fue modificado radicalmente a partir del siglo XVII; hacia finales del XIX se cambió incluso la fachada, para uniformarla con la del convento vecino (hoy sede del ayuntamiento).
Otra iglesia interesante es la del Spirito Santo, en el casco antiguo: como en las demás, la parte más bonita es el exterior, con un bello portal del siglo XV decorado con bajorrelieves.
¿Hay algo más?
Te señalo también el obelisco de Sant’Oronzo en piazza della Libertà, la plaza principal. De casi 21 metros de alto y esculpido en 1771, se levantó como exvoto a san Oronzo por haber protegido la ciudad de la peste y las hambrunas: en la cima está la estatua del santo, mientras que en los lados aparecen otras figuras como san Blas y san Agustín.

Las playas de Ostuni
Si la ciudad blanca te ha dejado sin palabras, lo mejor está aún por llegar: cuando se habla de Ostuni, lo primero que viene a la mente es su costa maravillosa.
A diferencia de Polignano a Mare o Monopoli, la ciudad no está sobre la playa sino sobre una pequeña elevación, que servía también como punto de observación. Para llegar al mar hay unos 8 km de caminos entre campos de olivos centenarios y muretes de piedra seca.
Si te parece lejos, espera a llegar.
La costa aquí se extiende unos 20 km pero cambia de forma tan repentina que es imposible encontrar dos tramos iguales: se pasa de la arena finísima a los altos acantilados, pasando por deliciosas calas. En la costa de Ostuni se encuentra también el Parco delle Dune Costiere, más de 1.100 hectáreas de monte mediterráneo donde descubrir los aromas del mirto y del romero.
Pero ¿cuáles son las playas más bonitas?
Te sugiero empezar por Villanova, donde además del mar encontrarás un bonito castillo de época angevina que a mí me recordó al de Roseto Capo Spulico. Desde aquí llegas fácilmente a algunos de los balnearios más bonitos, como Lido Morelli, Lido Bosco Verde y el Pilone (con su torre aragonesa). Rosa Marina es famosa por la arena finísima, mientras que en Costa Merlata, Santa Lucia y Torre Pozzella el paisaje se vuelve más recortado y rocoso.

Los alrededores de Ostuni
A pocos kilómetros de Ostuni hay dos pueblos muy característicos: Carovigno y Cisternino.
Carovigno, a solo 8 km, tiene orígenes antiquísimos: te lo recomiendo no solo por su delicioso casco antiguo, sino sobre todo por el castillo Dentice di Frasso, desde el cual, en los días despejados, la vista llega hasta Brindisi.
Cisternino, a unos quince kilómetros de Ostuni, ha sido premiado con la bandera naranja del Touring Club por la belleza del pueblo y la calidad de los servicios. Se encuentra en el corazón de la Valle d’Itria: ¿y si te dijera que es una de las zonas donde se encuentran los famosos trulli? Alberobello es solo la más célebre, pero estas construcciones se encuentran también en otros sitios. En Cisternino verás alguna, junto al palacio del Gobernador y a las típicas casas blancas que recuerdan precisamente a Ostuni.
Curiosidad: por qué Ostuni es conocida como la ciudad blanca
¿Sabes por qué a Ostuni la llaman la ciudad blanca?
La respuesta parece casi obvia, ¿verdad?
Y sin embargo esconde una curiosidad interesante. El nombre se debe a la costumbre de encalar las casas, una tradición que se remonta a la edad media. Pero precisamente a esta práctica se liga una leyenda: se cuenta que, siendo la cal un desinfectante natural, ayudó a contener el contagio durante las epidemias de peste que asolaron Apulia. Cierta o no, lo que es seguro es que la cal le ha dado a Ostuni su inconfundible blancura.
Y a ti, de Ostuni ¿qué te atrae más, el dédalo blanco del casco antiguo o su mar premiado con las cinco Velas?

