En Perugia se puede entrar al centro pasando por dentro de un barrio del siglo XV. Las escaleras mecánicas que suben desde el aparcamiento de piazza Partigiani atraviesan doscientos metros de una calle medieval con las casas a los lados, los portales, las ventanas y los arcos, todo cubierto y en penumbra. La gente del barrio la recorre con las bolsas de la compra.

Ese barrio no fue excavado: fue tapiado en vida en 1540, relleno de tierra y usado como cimiento de una fortaleza. La fortaleza se derribó después, y debajo volvió a aparecer.

He juntado en un solo artículo la Rocca Paolina y el pozo etrusco porque son la misma visita: dos bajadas, media hora cada una, a diez minutos a pie la una de la otra. Una es gratuita y la otra cuesta nueve euros con la casa museo que la contiene.

Atención: el Ipogeo dei Volumni, que muchas guías juntan con estos dos, está cerrado. La tumba etrusca y la necrópolis del Palazzone están cerradas desde el 9 de junio de 2025 por obras; la reapertura se anunció para abril de 2026, pero todavía no consta publicado ningún horario de visita.

La guerra de la sal, o por qué existe la Rocca

¿Qué tiene que hacer una ciudad para merecerse una fortaleza construida a propósito contra ella? En 1540 el papa Paulo III Farnesio impuso un impuesto sobre la sal a todo el Estado Pontificio. Perugia, que tenía antiguos privilegios en la materia, se negó a pagarlo y se rebeló.

La guerra duró pocas semanas. Las tropas pontificias sitiaron la ciudad, que se rindió en junio de 1540, y el papa decidió un castigo que fuera también un monumento: levantar una fortaleza dentro de las murallas, en el punto más alto, encima del barrio de Porta Sole, donde vivían los Baglioni, la familia que había encabezado la revuelta.

El proyecto se encargó a Antonio da Sangallo el Joven. Y aquí viene la parte que hace a la Rocca distinta de cualquier otra fortaleza: para hacer los cimientos no demolieron el barrio. Lo rellenaron de tierra y construyeron encima.

Casas, talleres, iglesias, torres y calles se quedaron en pie dentro del terraplén, tapiadas y olvidadas. Alrededor de una cuarta parte de la ciudad desapareció así.

calles y arcos del barrio medieval sepultado dentro de la rocca paolina

Qué se ve hoy, y por qué resulta tan raro

En 1860, en cuanto Perugia entró en el Reino de Italia, la ciudad demolió la Rocca en un gesto de liberación tan sentido que los vecinos fueron a trabajar gratis. Encima hicieron jardines y una plaza.

Pero los cimientos no se tocaron, y dentro seguía estando el barrio. Eso es lo que se ve hoy: via Bagliona, una calle en cuesta con el empedrado original, flanqueada por las fachadas de las casas, con las puertas y las ventanas en su sitio, los huecos de los talleres y los restos de los suelos. Sobre las cabezas, las bóvedas del siglo XVI que Sangallo construyó para sostener la fortaleza.

No hay iluminación teatral ni recorrido museístico, y no hay taquilla: es un espacio público, abierto y transitado. La sensación es la de caminar por una ciudad dentro de otra, y es más fuerte precisamente porque nadie la pone en escena.

bovedas del siglo xvi sobre la calle medieval de la rocca paolina

El detalle que hay que buscar: la Porta Marzia remontada

En la pared exterior, hacia viale Indipendenza, hay una puerta etrusca del siglo III a. C. con un friso de figuras entre columnillas. Es la Porta Marzia, y no está en el lugar en el que se construyó.

Cuando Sangallo levantó el baluarte, la puerta le quedaba en medio. En vez de destruirla la mandó desmontar piedra a piedra y remontar unos metros más allá, encajada en el muro nuevo, donde sigue estando. Hoy es la entrada peatonal al barrio sepultado: se pasa bajo un arco etrusco para entrar en un callejón medieval cubierto por una bóveda renacentista.

puerta y arcos de piedra en el interior de la rocca paolina

El pozo etrusco, o cómo se sostiene un agujero

¿Qué impide que un pozo de cinco metros de ancho se desplome sobre sí mismo? A cinco minutos andando, bajo el Palazzo Sorbello, se baja al pozo etrusco, excavado en la segunda mitad del siglo III a. C. Tiene unos treinta y siete metros de profundidad y cinco y medio de anchura en la boca, y durante toda la Antigüedad fue la principal reserva de agua de la ciudad.

La parte extraordinaria es la cubierta. El pozo está cubierto por una estructura de vigas de travertino, algunas de más de cuatro metros de largo y de varias toneladas, dispuestas formando una cercha de piedra que descarga el peso sobre las paredes. Es una solución de ingenieros, y aguanta desde hace más de dos mil doscientos años sin mortero.

Se baja por una pasarela metálica hasta un metro del agua, que sigue ahí y se sigue alimentando sola. Mira las paredes: hasta cierta altura están hechas de bloques escuadrados de travertino colocados sin ligante, y por encima está la roca excavada.

interior del pozo etrusco de perugia con la cubierta de vigas de travertino

Cómo se visita el pozo, que es la parte que confunde

El pozo etrusco no tiene taquilla propia: se visita desde la Casa Museo di Palazzo Sorbello, en piazza Piccinino, con una entrada conjunta que incluye las dos cosas. Es el motivo por el que en internet se encuentran precios distintos según la página que se abra.

La casa museo merece por sí sola la media hora: es un piso nobiliario que se ha quedado amueblado, con la biblioteca, las mayólicas y los bordados de la familia Bourbon di Sorbello.

pasarela y agua en el fondo del pozo etrusco

Información práctica

Datos verificados el 4 de septiembre de 2026 en las páginas oficiales del Comune di Perugia y de la Casa Museo di Palazzo Sorbello. Los precios y los horarios cambian: vuelve a comprobarlos antes de salir.

Entradas. La Rocca Paolina es gratuita. El pozo etrusco se visita con la entrada conjunta de la Casa Museo di Palazzo Sorbello, que cuesta 9 euros e incluye las dos sedes; solo el museo con la exposición temporal cuesta 7 euros. Las dos entran en la tarjeta Perugia Città Museo, que cuesta 14 euros y vale para cinco museos en 48 horas.

Horarios. A la Rocca Paolina se accede por Porta Marzia de 7.00 a 20.00, y las escaleras mecánicas de piazza Partigiani funcionan de 6.15 a 2.00. La Casa Museo di Palazzo Sorbello con el pozo etrusco abre todos los días de 10.30 a 18.00, con última entrada a las 17.30.

Gratuidades. En la casa museo entran gratis los niños hasta 12 años, las personas con discapacidad, los socios del ICOM, los guías turísticos y los periodistas.

Cómo llegar. La Rocca se atraviesa subiendo desde el aparcamiento de piazza Partigiani con las escaleras mecánicas, o bien se entra por Porta Marzia, en viale Indipendenza. El pozo etrusco está en piazza Danti 18, detrás de la catedral, a cinco minutos de piazza IV Novembre.

Cuánto tiempo pide. Una hora para la Rocca Paolina caminando con calma. Veinte minutos para el pozo, media hora más si añades la casa museo.

Por dónde seguir

La Porta Marzia remontada en el baluarte es etrusca, y la misma civilización dejó en Perugia el pozo de este artículo. En superficie, a dos pasos, están la Fontana Maggiore y las obras de la Galería Nacional de Umbría.

El itinerario completo de dos jornadas está en Qué ver en Perugia en 2 días.

Fotografías de Wikimedia Commons, licencias CC BY-SA.