William Blake, largo tiempo incomprendido, está hoy considerado por muchos uno de los mayores artistas británicos de todos los tiempos.

Unía sus poemas a espléndidas ilustraciones, y ha sido celebrado tanto como poeta como en su faceta de pintor y grabador.

El talento de Blake lleva dos siglos inspirando a las generaciones posteriores, desde los prerrafaelitas hasta la cultura pop del siglo XX.

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William Blake: su vida y su idea del arte

William Blake, artista inglés que vivió entre 1757 y 1827, nació en Londres y desde niño contaba que tenía visiones: decía haber visto un árbol lleno de ángeles en Peckham Rye y el rostro de Dios en la ventana. No sorprende, por tanto, que defendiera toda su vida la idea de un arte como totalidad, pura actividad espiritual alejada de la materialidad.

Se formó como grabador, aprendiz del maestro James Basire desde 1772, y estudió brevemente en la Royal Academy, cuyo academicismo detestaba. En 1788 puso a punto una técnica propia, la impresión en relieve (o «impresión iluminada»), que le permitía grabar juntos texto e imagen en la misma plancha de cobre y después colorear a mano cada página: nacieron así sus célebres libros iluminados, como los Cantos de inocencia y de experiencia (con El tigre y El cordero) y El matrimonio del Cielo y del Infierno.

Sus creaciones tienen siempre tonos aguados muy transparentes, y sus poemas deben leerse junto a las ilustraciones para comprenderse del todo. Se inspiró en Dante, Homero, Milton y en la Biblia, de la que ilustró muchos pasajes que, en su opinión, contenían el verdadero mensaje divino.

En vida fue casi ignorado: cuando murió había vendido menos de treinta ejemplares de su obra más famosa. Le apoyó siempre su mujer, Catherine Boucher, que aprendió a imprimir y a colorear las planchas y le acompañó en cada trabajo. Blake murió en Londres en 1827 y fue enterrado en el cementerio de los disidentes de Bunhill Fields.

Beatriz se dirige a Dante, acuarela de William Blake para la Divina Comedia

El héroe contemporáneo según William Blake: Newton

Newton es una de las obras más significativas para entender su poética, ligada a lo sublime «romántico» de su tiempo y a la idea del titán heroico miguelangelesco. Forma parte de las grandes estampas en color de 1795 y se conserva hoy en la Tate Britain de Londres.

La figura de Newton no está retratada con los rasgos reales del científico, sino como un gran héroe clásico, desnudo y poderoso como las figuras de Miguel Ángel, en tensión por el esfuerzo de la búsqueda de la verdad. El hombre está replegado sobre sí mismo, casi como testimonio de la imposibilidad de la mente racional de comprender la realidad y de lanzarse hacia el infinito. No presta ninguna atención al cielo oscuro (¿o es la oscuridad de un fondo marino?) e ignora por completo las rocas sobre las que está sentado, absorto en medir con el compás una verdad distinta y, aun así, dificilísima de alcanzar.

El personaje está solo, aislado del mundo, postrado como un Atlas que debe sostener el peso de un conocimiento que el hombre, con sus solos medios, nunca llegará a poseer del todo.

Newton de William Blake, inclinado sobre el compás en el fondo del mar

El simbolismo de William Blake

En Blake hay una inclinación fortísima al simbolismo, que influirá en muchos artistas posteriores, y una crítica cerrada a sus contemporáneos: la sociedad ilustrada había hecho de la ciencia su fundamento y, precisamente por eso, según Blake, el artista debía ser una criatura excepcional, capaz de ir más allá del límite de la racionalidad y de comprender lo que el solo conocimiento científico no puede explicar.

Lo vemos muy bien en Nabucodonosor (1795): el rey de Babilonia, castigado por Dios con la locura, queda reducido a una bestia que se arrastra por la hierba, con los ojos desorbitados y uñas de rapaz, imagen terrible del hombre que ha perdido toda dimensión espiritual.

Nabucodonosor de William Blake, el rey reducido a bestia que se arrastra por la hierba

La mitología de Blake: Urizen, Los y Elohim

Blake no se limitó a ilustrar la Biblia: inventó una mitología personal poblada de figuras simbólicas. Está Urizen, el dios legislador de la razón y de las reglas, representado a menudo con el compás mientras «mide» el mundo (como en la celebérrima El anciano de los días); y está Los, el herrero poeta que representa la imaginación y la fuerza creadora, su eterno adversario.

También cuando pinta episodios bíblicos, como en Elohim creando a Adán (1795), Blake los reinterpreta a su manera: la creación del hombre no es un momento de alegría, sino un acto casi doloroso, en el que Adán aparece ya apresado por la serpiente del pecado y del mundo material.

Elohim creando a Adán de William Blake, con Adán apresado por la serpiente

Los, el herrero poeta de la mitología visionaria de William Blake

Las frases célebres de William Blake

Blake fue también un aforista formidable. Estas son algunas de sus frases más célebres:

  • «Las prisiones se construyen con las piedras de la Ley; los burdeles, con los ladrillos de la Religión.»
  • «La imaginación no es un estado de la mente: es la esencia misma de la existencia humana.»
  • «Los hombres son admitidos en el Cielo no porque hayan dominado y refrenado sus pasiones, o no las hayan tenido en absoluto, sino porque han cultivado su capacidad de conocer.»
  • «Quienes reprimen el deseo lo hacen porque el suyo es lo bastante débil como para poder ser reprimido.»
  • «Si las puertas de la percepción quedaran limpias, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito.»

Esta última frase, tomada de El matrimonio del Cielo y del Infierno, inspiró el nombre del grupo The Doors y el título del ensayo de Aldous Huxley Las puertas de la percepción: un pequeño ejemplo de hasta qué punto Blake sigue hablando a las generaciones más lejanas.

Ilustración visionaria de William Blake de tonos aguados

Dónde admirar las obras de William Blake

Las obras de Blake se encuentran sobre todo en Londres, y la buena noticia es que los museos principales son gratuitos:

  • la Tate Britain conserva las grandes estampas en color de 1795 (Newton, Nabucodonosor, Elohim creando a Adán, La Piedad, El fantasma de una pulga) y muchas acuarelas;
  • el British Museum custodia una vastísima colección de sus grabados, estampas y libros iluminados;
  • las acuarelas para la Divina Comedia (encargadas por John Linnell en 1824-27 y que quedaron inacabadas) se reparten entre la Tate, el Ashmolean de Oxford y otros museos del mundo.

Una curiosidad: delante de la British Library, en Londres, hay una gran escultura en bronce de Eduardo Paolozzi que representa precisamente el Newton de Blake, sentado con el compás. Un homenaje moderno a un artista al que, en vida, casi nadie había entendido.

Y tú, al mirar su Newton inclinado sobre el compás, ¿ves ahí la celebración de la ciencia o su condena?

Los en otra lámina visionaria de William Blake