Giovanni Boldini es uno de los ejemplos más hermosos de innovación artística a las puertas del siglo XX.
No se limitaba al retrato: parecía querer capturar la verdadera esencia de sus modelos, su movimiento, su personalidad. Fue uno de los pintores más solicitados por la aristocracia de la Belle Époque, y sus retratos femeninos siguen estando hoy entre los más fascinantes jamás pintados.
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¡Empezamos!
Quién fue Giovanni Boldini
Giovanni Boldini fue un pintor italiano que vivió entre 1842 y 1931. Nació en Ferrara el 31 de diciembre de 1842, hijo de un pintor, y fue su propio padre quien lo encaminó hacia los estudios artísticos.
En 1862 se trasladó a Florencia, donde estudió durante algunos años y entró en contacto con los macchiaioli en el célebre Caffè Michelangiolo, el punto de encuentro de los pintores toscanos más innovadores. Pero el verdadero giro llegó con París: se instaló allí hacia 1871 y en pocos años se convirtió en el retratista más de moda de la capital, disputado por nobles, banqueros, actrices y damas de la alta sociedad.
Vivió entre Italia, Inglaterra y Francia, pero París fue su ciudad: allí tenía su estudio y allí murió, en 1931.

Boldini y su amor sin límites por las mujeres
Su punto débil fueron siempre las mujeres. De estatura menuda y elegantísimo, amaba el lujo de la clase aristocrática y las chicas guapas, a las que fascinaba con su personalidad arrolladora. Las mujeres fueron sus modelos preferidas.
Muchos de sus cuadros son retratos femeninos con vestidos elegantes y a la moda, símbolo de una emancipación cada vez más atrevida. Sus figuras femeninas están seguras de sí mismas, son fuertes y están decididas a abrirse paso en la vida y en la sociedad.
En su vida sentimental hubo muchas historias de amor, tormentas y giros inesperados. Se casó solo al final, en 1929, con la joven escritora Emilia Cardona: él tenía 86 años, ella poco más de treinta, y sería precisamente ella quien, tras su muerte, contaría su vida en una biografía.

Una carrera increíble
Fue amigo de los mayores pintores e intelectuales de su época. Conoció a los macchiaioli en Florencia y a los impresionistas en París, y frecuentó el jet set cultural de la Belle Époque.
Retrató a los personajes más célebres de su tiempo: el dandi Robert de Montesquiou (que inspiró el Charlus de Proust), la descarada marquesa Luisa Casati con su galgo, la estadounidense Rita de Acosta Lydig y muchas otras. También pintó a Giuseppe Verdi: el pastel de 1886, con el compositor envuelto en bufanda y chistera, se ha convertido en la imagen más célebre del músico.
Boldini viajó muchísimo por toda Europa para retratar a las mujeres de los personajes más influyentes de su tiempo. Fue, con toda probabilidad, el retratista más deseado por la aristocracia europea entre finales del siglo XIX y principios del XX.

El estilo de Giovanni Boldini
En sus cuadros se admiran la frescura de los colores, las figuras vibrantes y la idea del movimiento continuo. No por casualidad la crítica lo apodó el «Master of Swish», el maestro del «frufrú»: sus pinceladas largas y arremolinadas hacen que los vestidos y los cuerpos parezcan captados en un instante, casi como si fueran fotografías tomadas en plena acción.
De sus retratos emerge la personalidad misma de los modelos: determinación, dulzura, coquetería o fortaleza de ánimo. Cada uno de sus lienzos es un estudio del ser humano, nunca una pose fría y estática.

Dónde admirar las obras de Boldini
Las obras de Boldini se reparten entre Italia y Francia:
- en Roma, la Galleria Nazionale d’Arte Moderna (GNAM) conserva el célebre Retrato de Giuseppe Verdi al pastel (a dos pasos, si andas por la zona, del Vittoriano);
- en Ferrara, su ciudad natal, el Museo Giovanni Boldini custodia la colección más rica de sus obras: tiene su sede en Palazzo Massari y, tras los daños del terremoto de 2012, está prevista su reapertura en 2026 (mientras tanto, una selección va rotando en exposiciones temporales por la ciudad);
- en París, donde pasó gran parte de su vida, algunos de sus retratos están en el Musée d’Orsay y en el Petit Palais, el museo de la Belle Époque parisina;
- otras obras se encuentran en el Palazzo Pitti de Florencia y en Pistoia.
¿Y tú? Delante de uno de esos retratos que parecen seguir temblando de vida, ¿a quién te habría gustado que hubiera pintado Boldini? Déjate arrastrar por su torbellino de pinceladas: es la mejor manera de entender por qué, hace un siglo, media Europa hacía cola para que él la retratara.
