Si has mirado aunque sea una vez las obras de El Greco, seguro que te has fijado en su estilo inconfundible. En una sala llena de otros cuadros, es imposible no ver estas pinturas bellísimas, marcadas por una modernidad sorprendente tanto en el trazo como en el uso del color.

Siempre he considerado a El Greco un artista genial y un gran adelantado a su tiempo. Maestro indiscutible del Renacimiento español, fue capaz de desarrollar un estilo enormemente personal en una época en la que salirse de los esquemas impuestos no era nada fácil.

¿En qué sentido?

Estamos en plena Contrarreforma, y hasta los artistas tenían que someterse a leyes severas para no acabar delante del tribunal del Santo Oficio. Piensa que, en este momento histórico, incluso el fresco de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina se retocó, añadiendo unos «calzones» a todas las partes que el artista había dejado desnudas.

En este contexto, el arte de El Greco fue el reflejo de un carácter valiente que acabó inspirando incluso a las generaciones de artistas posteriores.

¿Sabías que inspiró hasta a Picasso?

Aquí abajo te cuento su historia y 5 obras de El Greco para descubrir el Renacimiento español.

¡Empezamos!

El Greco: dónde nació e historia del artista

El Greco se llamaba en realidad Doménikos Theotokópoulos.

¿Adivinas dónde nació?

Como habrás deducido fácilmente por su nombre y por su apodo, este artista nació en Grecia, concretamente en Creta, en 1541, y ya con 22 años abrió su propio taller en la isla. No se quedó mucho tiempo: su arte dio un giro de verdad cuando se trasladó a Venecia en 1567, donde conoció el arte de Bassano, Veronés, Tintoretto y sobre todo de Tiziano.

Hay que recordar que Creta estaba entonces bajo dominio veneciano, así que la mudanza respondía sobre todo a las ganas de darse a conocer y de instalarse en una gran ciudad, centro de cultura y de arte.

Pero probablemente ni siquiera Venecia le bastaba.

En 1570 El Greco se trasladó a Roma, donde entró en el círculo del cardenal Alejandro Farnesio (gracias al miniaturista Giulio Clovio) y frecuentó su palacio. Fue allí donde conoció a un estimulante grupo de intelectuales españoles, que lo convencerían para marcharse a Toledo. De hecho, en los años que vivió en Roma abrió un taller, pero no obtuvo el éxito que merecía.

Aquí va una curiosidad

Es famosa la anécdota sobre Miguel Ángel: parece que, contemplando los frescos de la Capilla Sixtina, dijo que Buonarroti «era un buen hombre, pero no sabía pintar». Después de aquello se ofreció a volver a pintar el muro del Juicio Final. ¡Por suerte nunca le dieron permiso!

Como no conseguía que su carrera despegara, hacia 1577 El Greco se marchó a España, esperando la protección del rey Felipe II: un favor que, sin embargo, nunca llegó.

Aun así, fue allí donde llegaron los primeros encargos importantes y donde conoció al amor de su vida, doña Jerónima de las Cuevas. Parece que nunca llegaron a casarse, pero tuvieron un hijo. Suyo es el rostro de la mayoría de las Vírgenes que pintó El Greco.

En Toledo encontró tanto éxito y tanta fortuna que en su madurez llegó a tener tres viviendas.

Aquí murió en 1614.

autorretrato de el greco

El arte de El Greco: formas alargadas, astigmatismo y colores fuertes

Tienes que saber que las obras de El Greco recibieron influencias muy distintas.

Formado en un ambiente bizantino, donde todavía se pintaban figuras austeras sobre fondos monocromos, se perfeccionó observando las obras de los maestros venecianos del color. Y pese a sus críticas, durante su estancia romana su arte quedó condicionada para siempre por Buonarroti.

Sus pinturas recibieron por tanto influencias muy diferentes, que él reelaboró de una manera del todo original.

¿De qué modo?

Los personajes de las obras de El Greco son pálidos, aceitunados, tienen formas alargadas y visten colores fortísimos, casi molestos: verde ácido, rojo sangre, negro, amarillo, violeta. Sus obras resultan a menudo sombrías, atravesadas por una luz extraña, como si estuviéramos en plena tormenta, con el cielo plomizo.

El ritmo que da a sus figuras lo acerca al manierismo, pero su originalidad lo convierte también en un anticipador de las búsquedas más recientes sobre el color. Fue justamente el uso del color, que él declaró más importante que el dibujo, lo que lo caracterizó y decidió su éxito (aunque también le atrajo muchas críticas).

En cuanto a sus personajes alargados, hay incluso quien ha teorizado que El Greco tenía problemas de vista y que pintaba así por esa razón.

Evidentemente, nunca podremos saberlo con certeza.

paisaje de el greco

5 obras para entender el arte de El Greco

A continuación, algunas de las obras más famosas de El Greco que te ayudarán a entender su arte y su personalidad.

¿Te apetece saber cuáles son y qué problemas le causaron al artista?

¡No te queda más que seguir leyendo!

obras de El Greco

1 – El Greco: Apertura del quinto sello, La visión de San Juan

Pintada entre 1608 y 1614, La visión de San Juan de El Greco formaba parte de un retablo para el hospital toledano del mismo nombre, el de San Juan Bautista.

Esta obra muestra la apertura del quinto sello del Apocalipsis, que dice:

«Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que habían dado. Y clamaban a gran voz: “¿Hasta cuándo esperarás, Señor santo y verdadero, para hacer justicia y vengar nuestra sangre en los que habitan sobre la tierra?”. Y a cada uno de ellos le fue dada una vestidura blanca, y se les dijo que descansaran todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y de sus hermanos, que habían de ser muertos como ellos.»

Inquietante, ¿verdad?

Probablemente El Greco no llegó a terminar la apertura del quinto sello antes de morir, pero este cuadro ha tenido una importancia enorme. Según muchos estudiosos, la obra influyó e inspiró incluso a Pablo Picasso en la realización de uno de sus lienzos más famosos, el que abrió el camino al cubismo: Les Demoiselles d’Avignon.

Mira el grupo de almas del fondo: ¿ves el parecido?

En este lienzo se distinguen claramente todos los elementos que caracterizan las obras de El Greco. Los puedes observar en el uso manierista de los colores, pero también en la representación del tormento de algunas figuras y en la del cielo, muy expresionista.

Apertura del quinto sello, La visión de San Juan

2 – La Magdalena penitente: mírale las manos…

Una de las primeras obras que el artista realizó en España es La Magdalena penitente, de 1576-78, hoy en Budapest, en el Museo de Bellas Artes.

¿No te recuerda a otro importante artista italiano?

Este lienzo demuestra el influjo de Tiziano: basta con mirar el vaso de abajo a la izquierda y el modo en que está resuelto el reflejo del vidrio. Pero esta obra contiene ya el estilo típico de El Greco. La figura es alargada, y los tonos plomizos del cielo, de las ropas y del paisaje transmiten la tensión emocional y la idea del arrepentimiento.

El tormento del alma de la Magdalena de El Greco es palpable en todos los elementos que la rodean. El tema del arrepentimiento era muy querido por la Contrarreforma, y la Magdalena lo representaba a la perfección.

El vaso y las telas preciosas de las que se está despojando son los elementos mundanos de los que la espiritualidad de la pecadora se aleja. La calavera es imagen de la fugacidad de la vida: el fuerte contraste entre una mujer joven y el cráneo de un muerto transmite el mensaje con muchísima claridad.

¿Te has fijado en las manos?

En mi opinión son una de las cosas más bonitas de esta obra: son ellas las que señalan los elementos fundamentales de la obra de El Greco. Hablo de la calavera y del libro con las Sagradas Escrituras, y del pecho, donde el corazón arrepentido mira por fin hacia la luz divina.

La Magdalena penitente de El Greco

3 – San Mauricio: El Greco y la Inquisición

Fechado entre 1580 y 1582, El martirio de san Mauricio se lo había encargado a El Greco el propio rey Felipe II.

La historia del mártir está dividida en tres partes: en primer plano está el general romano Mauricio, que decide afrontar el martirio junto a sus soldados, todos cristianos. Detrás, como si fuera una procesión, se representa su suplicio, por orden del emperador Diocleciano.

La hagiografía cuenta que él y sus soldados fueron diezmados, es decir, que mataron a uno de cada diez. La historia termina con la glorificación del santo mártir y con la luz que desciende del grupo de ángeles.

Las palmas que sostienen en la mano son símbolo del martirio.

Bonita, ¿verdad?

¡Pues esta obra le causó unos cuantos problemas al artista!

Cuando se le presentó al rey, no le gustó nada y pronto fue sustituida por otro lienzo.

A esta pintura se le asocia también una anécdota muy citada (aunque difícil de documentar): se cuenta que le reprocharon haber pintado ángeles demasiado grandes y fastuosos, y que el ingenioso pintor respondió que les había hecho unas alas tan grandes precisamente para que pudieran subir al cielo más deprisa.

Lo que sí es seguro es que El Greco tuvo trato de verdad con la Inquisición de Toledo, pero en 1582 y como simple intérprete, para defender a un compatriota acusado de ser morisco.

El martirio de san Mauricio

4 – El entierro del Conde de Orgaz de El Greco y una reunión de familia

La obra más célebre de El Greco es precisamente El entierro del Conde de Orgaz, realizada en 1586 en Toledo.

La composición está dividida en dos partes perfectamente simétricas, con una separación marcada por una hilera de cabezas.

La zona de abajo representa la parte terrenal, donde el conde es enterrado. Es aquí donde se produce la sepultura de su cuerpo material. Luego, en la parte superior, hay una zona celeste en la que encontramos a Jesús, a la Virgen María y a los santos que acogen el alma del buen conde.

Las dos esferas de El entierro del Conde de Orgaz están separadas, significativamente, por las cabezas, que representan la parte intelectiva y por tanto más espiritual de nuestro cuerpo terrenal.

La teatralidad de la escena y la profusión de detalles espléndidos te dejarán sin aliento.

¡Pero hay más!

En este lienzo El Greco escondió a algunos personajes contemporáneos. Felipe II, el soberano de España, aparece representado como alma bienaventurada, flotando a la derecha. Una broma casi de mal gusto si tenemos en cuenta que, en la época del cuadro, ¡el rey seguía vivo! Probablemente hay también otros personajes escondidos junto a él.

Parece que en el cortejo fúnebre se encuentran además un autorretrato del artista y otro de su hijo. El hombre que nos da la espalda y levanta la cabeza al cielo sería él mismo, mientras que el muchacho que señala al conde muerto sería su hijo.

¡Menuda reunión de familia!

El entierro del Conde de Orgaz de El Greco

5 – La adoración de los pastores

En esta obra El Greco trabajó hasta el final de su vida, entre 1612 y 1614: la pintó para su propia tumba, en la iglesia de Santo Domingo el Antiguo de Toledo, y hoy está en el Prado de Madrid. Las líneas son ya indefinidas, disueltas en un temblor de luz, mientras las figuras giran alrededor del punto más luminoso de la escena: el Niño Jesús.

El ritmo de La adoración de los pastores de El Greco y el éxtasis de los rostros de los presentes convierten la escena en un remolino. La luz parece venir precisamente del pequeño, cuyo nacimiento milagroso se celebra: un verdadero testamento espiritual del pintor.

¿Recuerdas cuando te hablaba de las Vírgenes de El Greco?

Un detalle de las Vírgenes del artista es que se parecen todas: la modelo es casi siempre la misma, la mujer a la que amó toda su vida pero con la que nunca se casó, Jerónima de las Cuevas.

¡Piensa el escándalo si hubieran descubierto que el rostro de una mujer no casada, pecadora, estaba representado como Virgen en la España de la Contrarreforma!

La adoración de los pastores de El Greco

Dónde admirar las obras de El Greco

Las obras de El Greco están repartidas entre España y los grandes museos del mundo, pero su ciudad de verdad es Toledo, donde vivió las últimas décadas y donde todavía hoy se respira su arte:

  • El entierro del Conde de Orgaz está en la iglesia de Santo Tomé de Toledo, exactamente donde fue pintado (la parroquia lo expone con el título El Entierro del Señor de Orgaz).
  • La catedral de Toledo (con El expolio en la sacristía), el Museo del Greco y el Hospital de Tavera custodian otras obras suyas (La visión de San Juan, en cambio, está hoy en el Metropolitan de Nueva York).
  • En el Prado de Madrid encuentras La adoración de los pastores, El caballero de la mano en el pecho y otras obras maestras; La Magdalena penitente está en el Museo de Bellas Artes de Budapest.

La mejor manera de entender a El Greco es caminar por Toledo: si sales desde Madrid, un tour guiado de Toledo con entrada a Santo Tomé te lleva delante de El entierro del Conde de Orgaz y por las callejuelas que el pintor amó toda su vida.

¿Y a ti, qué obra de El Greco te ha impresionado más?