¿Estás buscando un sitio al que viajar en diciembre? Si te gusta pasear entre los puestos del centro histórico, no puedes perderte los mercados de Navidad más bonitos de Europa.
Los mercados de Navidad son una tradición típica de la Europa central y septentrional, nacida en los países de lengua alemana entre la Edad Media y el Renacimiento, aunque últimamente se están extendiendo un poco por todas partes. Las calles y las plazas más bonitas del viejo continente se llenan de pequeños puestos con productos típicos, comida callejera, artesanía, ideas para regalar y mucho más.
Si te gusta viajar en invierno, los mercados de Navidad son una excusa estupenda para visitar las ciudades más bonitas del norte de Europa: llenos de luces, adornos y aromas, te embriagarán y alegrarán los días oscuros del invierno, además de ser una auténtica atracción turística.
Un aviso útil antes de salir: casi todos los mercados de los que te hablo abren hacia finales de noviembre y cierran poco antes o poco después de Navidad, no en Nochevieja. Es el error de planificación más común, así que comprueba siempre las fechas en la web de la ciudad antes de reservar, porque cambian cada año.
En este artículo encontrarás los 5 mercados de Navidad más bonitos de Europa que he visitado, con las cosas más ricas que se pueden probar.
¡Empezamos!
Los mercados de Navidad en Alemania: Aquisgrán
Los mercados de Navidad en Alemania son popularísimos.
Si no sabes qué regalar en Navidad, estos mercados son siempre una excusa estupenda para encontrar los regalos de última hora o para tomarte un ponche caliente y entrar en calor en las frías tardes de invierno.
Los mercados de Navidad de Aquisgrán se montan alrededor de la catedral y del ayuntamiento, en el corazón del casco antiguo, y están entre los más bonitos que he visitado: paseas entre las casetas con la catedral de Carlomagno iluminada a tu espalda, y el efecto es difícil de superar.
Entre los productos típicos que puedes encontrar están, por supuesto, los dulces.
El más famoso de todos son las Printen, las galletas especiadas que son la especialidad de Aquisgrán y que tienen incluso una denominación de origen protegida: son duras, huelen intensamente a canela y anís, y existen decenas de variantes, desde las más tiernas hasta las cubiertas de chocolate. Junto a ellas encontrarás el pan de jengibre, los Spekulatius, los Dominosteine y el mazapán cubierto de chocolate.
Están todos excepcionalmente buenos, para probarlo y creerlo.

Los mercados de París: qué ha cambiado
Entre los mercados de Navidad más bonitos que he visitado están sin duda los de París.
Aquí, eso sí, hace falta una actualización importante, porque el sitio ya no es el mismo. Durante años el gran mercado navideño se celebraba a lo largo de los Campos Elíseos, pero en 2017 el ayuntamiento no le renovó la concesión: no por razones de seguridad, como se ha leído a menudo, sino por un litigio con el organizador y por la voluntad de la administración de subir la calidad de la oferta, que consideraba demasiado comercial.
Desde el año siguiente el mercado se ha trasladado al Jardin des Tuileries, entre la place de la Concorde y el Louvre, donde se celebra con el nombre de Magie de Noël, con casetas, atracciones y una gran noria. No es el único: en diciembre encontrarás otros en La Défense, en Saint-Germain-des-Prés y en Notre-Dame. Si tu recuerdo o tu guía siguen hablando de los Campos Elíseos, que sepas que allí hoy encontrarás sobre todo la iluminación navideña, que sigue siendo un espectáculo.
¿Quieres regalar productos típicos franceses?
En los mercados de París hay quesos de todas las regiones francesas, vinos para cualquier paladar y los típicos têtes au chocolat, merengue blando cubierto de chocolate… ¡buenísimos! A dos pasos está el Petit Palais, que es gratuito y está calentito: una idea estupenda para hacer una pausa cuando ya no te sientes las manos.

Los mercados de Navidad en Viena
¿Quieres organizar un viaje a Viena? Yo estuve allí hacia 2010 y hay dos cosas que se me quedaron grabadas de verdad: los espléndidos mercados de Navidad de la capital austriaca y ¡el FRÍO!
Los mercados de Navidad de Viena no tienen un sitio concreto, sino que se reparten por varios puntos de la ciudad, de Schönbrunn al Belvedere, de la Maria-Theresien-Platz al patio del Museumsquartier.
¿Quieres saber cuál es el más sugerente?
El de la plaza del ayuntamiento, el Christkindlmarkt de la Rathausplatz, que es también el más antiguo y el más grande: sobre ese fondo neogótico se montan unas casetas de madera preciosas, todas decoradas de fiesta y con tantas luces que la plaza parece aún más mágica. En el parque de enfrente los árboles se adornan siguiendo un tema y hay incluso una pista de patinaje entre los paseos.
Aquí encontrarás las tradicionales velas hechas a mano, adornos navideños y ponches hirviendo para combatir el frío.
Si no sabes dónde cenar en Viena, entre los puestos de los mercados de Navidad puedes encontrar las clásicas tortitas de patata austriacas, las patatas al horno con queso y, por supuesto, la inevitable porción de tarta Sacher. Un consejo de andar por casa: por el ponche y el vino caliente casi siempre pagas una fianza por la taza, que te devuelven cuando la llevas de vuelta. Si la taza te gusta, quédatela: es el recuerdo más barato que existe.

Los mercados de Navidad de Liubliana
Estuve en los mercados de Liubliana y me quedé fascinada.
La orilla del río se anima con puestos y luces preciosas, acompañados de música incluso en directo y de una comida callejera estupenda, entre la que está el gulash. Son un punto de encuentro para los habitantes, que lo aprovechan para estar juntos y disfrutar de las tardes de invierno entrando en calor con vino caliente.
Comparado con los demás de esta lista, el de Liubliana tiene un carácter propio: es pequeño, no está pensado para los autobuses de turistas y se parece más a una larga fiesta de barrio a lo largo del río, con una iluminación de autor que cada año cambia de diseño.
Si te toca ver los mercados de Navidad en Liubliana, te aconsejo también subir al castillo. Cuando está iluminado hace que la ciudad parezca aún más bonita, y desde arriba ves toda la cinta de luces que sigue el curso del Ljubljanica.

El pequeño pueblo de Monschau
Monschau es un pueblecito de Alemania, en el Eifel, a hora y media de Colonia, y ya de por sí parece la aldea de los elfos que ayudan a Papá Noel: casas de entramado de madera apiñadas unas contra otras al fondo de un valle estrecho, con un torrente que pasa por en medio. Imagínatelo bajo la nieve y lleno de lucecitas.
En el mercado de Navidad de Monschau se pueden encontrar todos los productos típicos alemanes: desde la famosa cristalería artesanal para los adornos del árbol hasta los productos de la histórica fábrica de mostaza (¡hay que probar la de miel o la de tomate!) y muchísimos encajes y puntillas típicas.
Hay incluso una House of Christmas, una tienda de varias plantas en pleno centro que vende adornos navideños prácticamente todo el año.
Dos advertencias prácticas, porque aquí equivocarse de viaje es facilísimo. La primera: el mercado de Monschau no abre todos los días, sino solo los fines de semana entre finales de noviembre y la semana antes de Navidad, así que consulta el calendario antes de salir. La segunda: el pueblo es pequeño y estrechísimo, y en los fines de semana de más afluencia se llena hasta tal punto que se camina en fila india; sin coche llegas en unas dos horas desde Colonia, con el tren hasta Aquisgrán y luego el autobús. Ve pronto por la mañana y lo disfrutarás de verdad.
¡Te lo recomiendo encarecidamente!

Algunos consejos prácticos para los mercados
Unas pocas cosas que he aprendido recorriendo unos cuantos, y que valen para todos.
Vístete como si tuvieras que estar parado, no como si tuvieras que caminar: en los mercados pasas mucho rato de pie, a menudo quieto en la cola o en una mesa alta, y te enfrías mucho más deprisa de lo que crees. Zapatos impermeables, calcetines gruesos, guantes.
Ve entre semana, si puedes. Los fines de semana de diciembre las ciudades más famosas se llenan por completo y la magia se pierde un poco entre la multitud.
Lleva efectivo. Muchas casetas, sobre todo en los pueblos pequeños, no aceptan tarjetas, y los cajeros del centro se quedan sin dinero en los días de fiesta.
No esperes a Nochevieja. Como decía al principio, gran parte de los mercados cierra entre el 23 y el 26 de diciembre; solo algunos, como ciertos mercados de Viena, siguen abiertos hasta primeros de enero.
¿Cuáles son tus favoritos?
Creo que la Navidad es un momento para redescubrir las propias tradiciones y, por tanto, también para poner en valor los productos típicos locales, y no solo los gastronómicos.
Por eso los mercados de Navidad en Europa son un punto importante de encuentro, pero también de redescubrimiento cultural.
En los próximos años espero visitar muchos más, sobre todo en Austria y en el norte de Italia.
¿Y tú, cuál me recomiendas?
