¿A ti también, como a mí, te entra la crisis de vez en cuando a la hora de preparar la maleta?

Cuando no sabemos cómo hacer la maleta empezamos a preguntarnos “¿me hará falta el secador? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Me llevo las chanclas de ducha? Pero ¿quién soy yo en realidad? ¿Y el albornoz?

Bromas aparte, sé muy bien que hacer la maleta nunca es tan sencillo como parece.

Si no sabes cómo hacerlo ni dónde meter todas las cosas que crees que vas a necesitar en el viaje, te enseño lo que llevo yo en la mía y te desvelo algunos trucos para ahorrar espacio en la maleta.

Lo primero es entender de verdad si algo nos hace falta o no. Volviendo al ejemplo del secador: si vas a un hotel, probablemente no lo necesites, porque casi todos lo tienen (y hasta en los albergues más baratos puedes pedirlo prestado en recepción).

¿Y la ropa?

Mi consejo es simple: no lleves más ropa de la que vas a usar, porque NO LA USARÁS.

Prepara tus conjuntos para meter en la maleta si el estilo te importa especialmente, y llévate solo una o dos prendas «comodín» que puedas usar si algo se mancha o se estropea durante el viaje.

Ten en cuenta que en la mayoría de los sitios hay lavadoras que puedes pedir usar, o lavanderías para casos de emergencia, así que no hace falta cargar con todo el armario.

¿Quieres descubrir cómo hago yo la maleta?

¡Empezamos!

La ropa extendida sobre la cama antes de preparar la maleta

Antes de nada: las medidas del equipaje de mano en 2026

Pongo esta parte al principio porque ha cambiado bastante desde que escribí este artículo, y hoy es lo que más caro te puede salir.

Hasta hace unos años las compañías low cost dejaban subir gratis un trolley de cabina. Hoy ya no es así: lo que incluyen todas las tarifas es solo el bulto pequeño que va debajo del asiento, mientras que el trolley de cabina propiamente dicho casi siempre se paga aparte, con la prioridad o con un suplemento.

Las medidas, actualizadas a 2026, son más o menos estas:

  • la Unión Europea ha fijado un estándar mínimo para el bulto pequeño gratuito, de 40 × 30 × 15 cm, que las compañías deben garantizar;
  • Ryanair permite gratis un bolso de 40 × 30 × 20 cm debajo del asiento (una medida ampliada hace poco justamente para adaptarse al estándar europeo);
  • easyJet es más generosa e incluye gratis un bulto pequeño de hasta 45 × 36 × 20 cm y 15 kg, siempre para colocar debajo del asiento de delante.

¿Por qué te cuento esto? Porque la maleta que ves en estas fotos mide 50 × 36 × 19 cm: en su momento viajaba en cabina sin problemas, hoy ya no entra en el bulto pequeño gratuito de ninguna de las dos compañías y hay que facturarla o pagarla como trolley. Antes de comprar una maleta o de reservar, comprueba siempre las medidas en la web de la compañía, porque cambian a menudo y cada aerolínea es un mundo.

¿Y los líquidos? La norma de los 100 ml por envase, todos dentro de una bolsa transparente de un litro, volvió a estar plenamente en vigor en toda la Unión Europea desde septiembre de 2024. Desde 2025, eso sí, muchos aeropuertos han instalado escáneres de nueva generación que permiten dejar los líquidos dentro del equipaje y, en algunos casos, llevar hasta dos litros. El problema es que depende de cada aeropuerto e incluso de cada control: la regla de oro sigue siendo preparar el equipaje como si el límite de los 100 ml valiera siempre, y así no te arriesgas a tirar tu champú en el control.

La maleta de cabina lista para salir

Cómo hacer la maleta: así hago yo la mía

Hace tiempo me pidieron que escribiera un post sobre cómo hacer la maleta, pero tardé mucho porque me di cuenta de que nunca hago las maletas de la misma manera. Depende de adónde voy, de cuánto tiempo me quedo y de la estación. Pero sobre todo depende de los límites de espacio y de peso que me imponen los medios de transporte.

Para enseñarte una maleta «tipo» he decidido complicarme la vida: voy a preparar un equipaje de mano (o sea, sin facturar) para una compañía low cost.

El «viaje» que me he imaginado duraría una semana y he elegido el invierno porque es la época más complicada en cuanto a espacio. Ten en cuenta que a veces llevo muchas menos cosas: depende del tipo de viaje, de cuánto tenga que desplazarme o de si duermo siempre en el mismo sitio.

Así que considera que esta maleta no está reducida de verdad a lo estrictamente indispensable. 🙂

Sigue leyendo para descubrir lo que llevo.

Para una semana de invierno me llevo:

  • 4 jerséis
  • 1 jersey extra grande (para ponerme en caso de mucho frío debajo del abrigo y encima del otro jersey, puesto ya al salir)
  • 5 camisetas de manga larga
  • 4 camisetas de tirantes
  • 4 pantalones
  • una falda
  • un vestido grueso
  • 1 pijama
  • 7 braguitas
  • 7 pares de calcetines
  • 3 leggings o medias gruesas (para llevar debajo del vestido, de la falda o incluso debajo de los pantalones si hace frío)
  • 2 sujetadores
  • 2 toallas grandes de microfibra
  • 1 par de botas (con las que salgo de casa)
  • 1 par de zapatillas de deporte
  • 1 par de chanclas
  • 1 neceser pequeño con lo necesario (medicinas incluidas)
  • el ordenador y un libro
  • 1 bolsa donde meter la ropa sucia a la vuelta
  • un abrigo
  • una bufanda
  • un gorro
  • un par de guantes
  • cargadores
  • cartera
  • móvil

El contenido de la maleta colocado antes de guardarlo

Los 5 trucos para ahorrar espacio

Ya te he contado lo que para mí es indispensable llevar en el equipaje de mano. En este caso nuestra maleta es también el equipaje de mano, así que las 8 cosas que hay que llevar en el equipaje de mano las he metido en la maleta.

No he aplicado los 5 consejos salvaespacio para hacer la maleta que te voy a dar, porque no ha hecho falta. En cualquier caso, espero que te resulten útiles.

Estos son mis consejos:

  • El envasado al vacío: si tienes que llevar muchas prendas voluminosas en la maleta, mi consejo es cerrarlas en bolsas de vacío. Puede que se arruguen, pero ocuparán un tercio del espacio. Ojo con una cosa que casi nadie dice: el vacío comprime el volumen pero no quita ni un gramo de peso, así que si tu límite es el peso y no el espacio, no te sirve de nada.
  • Enrollar en lugar de doblar: las prendas suaves, como camisetas, tirantes y pijamas, ocupan menos espacio y se arrugan menos si las enrollas apretadas en vez de doblarlas. Las prendas rígidas y estructuradas, tipo camisas y chaquetas, es mejor doblarlas. Y si luego pones los rollos de pie, uno al lado del otro, lo ves todo de un vistazo sin deshacer la maleta cada vez.
  • Tapar los huecos: los calcetines, los cargadores, incluso los zapatos (si van separados en dos bolsas distintas) son perfectos para ocupar los «huecos» que deja la ropa. Los calcetines enrollados dentro de los zapatos son el clásico que siempre funciona.
  • Salir con las prendas más voluminosas puestas: ponte siempre encima lo que más abulta. Botas, zapatos gruesos, jerséis anchos y abrigo, si tienes poco espacio, van puestos al salir de casa.
  • El formato de viaje: jabones pequeños, botecitos para rellenar con tus productos, peines de bolsillo, toallas de microfibra. Llévate las cosas que ocupan menos espacio, y recuerda que los botes de líquidos tienen que ser de 100 ml como máximo si viajas solo con el equipaje de mano.

Ropa enrollada para ocupar menos espacio en la maleta

Cómo me organizo, en la práctica

Cuando tengo que salir de viaje, para saber qué llevarme pongo toda la ropa sobre una mesa. Así me hago una idea de cuántas cosas voy a llevar, de lo que falta y de lo que podría necesitar (o dejar en casa).

La ropa interior la meto en una bolsita limpia en el bolsillo trasero de la tapa de la maleta, junto con los calcetines en otra bolsa. Como zapatillas de casa llevo siempre y solo unas chanclas impermeables que cierro en una bolsa, poniéndolas la una contra la otra. Si decido llevar un segundo par de zapatos, los separo y los cierro en dos bolsitas distintas para meterlos como «tapahuecos» en la maleta.

En el bolsillo exterior del equipaje llevo siempre la documentación en una bolsita de plástico, pañuelos, el libro o el ebook y el móvil, salvo que lleve un bolso pequeño conmigo. Los aparatos electrónicos, como el ordenador, los llevo siempre en una funda acolchada hecha a propósito, que los protege de los golpes. A veces, para protegerlos aún más, los meto entre las distintas capas de ropa. Si vuelas, recuerda que la batería externa va siempre en el equipaje de mano y nunca en la bodega: lo prohíben las normas de seguridad aérea.

La maleta colocada por capas

Sobre el neceser escribiré pronto un post dedicado.

Si tengo que llevar mis toallas, cuando voy a un albergue o me quedo en casa de alguien, llevo siempre dos grandes de microfibra, una para el cuerpo y otra para la cara. La microfibra quizá no sea lo mejor en cuanto a sensación sobre la piel, pero ocupa poquísimo espacio, se seca enseguida y es muy práctica. Estas dos toallas también las guardo en una o dos bolsitas limpias junto con la ropa interior, o como «tapahuecos».

Hay otra cosa que nunca dejo en casa: un bañador. Los motivos son dos:

  • soy wateraddicted: en cuanto veo una charca, un río, una piscina, me tiro literalmente;
  • no sé por qué, pero cada vez que no lo he llevado he tenido que comprarme uno para el lago, el balneario o el spa, y ya no salgo sin él, ni siquiera para un fin de semana. 🙂

Los accesorios de viaje listos para meter en la maleta

Una pequeña provocación

Hay una cosa que no consigo entender: ¿por qué algunos, cuando viajan, quieren llevarse todas las comodidades de casa? ¡Estás de VIAJE, no en casa! Así que saca tu sentido de la adaptación y tu flexibilidad.

Al diablo las zapatillas de ducha y las de habitación, las chanclas de playa y las chanclas de postureo.

Saca las chanclas de plástico feas de la piscina y usa solo esas para todo, ¡incluidos los baños en el mar y los paseos! Sal de tu zona de confort, ponte a prueba incluso en las cosas más pequeñas: renunciar a alguna comodidad inútil podría hacerte descubrir cosas de ti que ni te imaginabas. También así se superan los propios límites. 😉

Una maleta cerrada y lista para salir

Hacer la maleta es como jugar al tetris: un trabajo de encajes y de selección. Lo importante es no perder la calma e informarse bien sobre lo que hay y lo que no hay en el destino. Si vas a un hotel que ofrece toallas y secador, chanclas y champú, no hará falta que lleves los tuyos.

Un último consejo, si te van los métodos: hay quien jura por el doblado vertical al estilo Marie Kondo, es decir, colocar las prendas dobladas de pie como si fueran archivadores en lugar de apiladas, para verlo todo sin desmontar la maleta. Pruébalo, pero sin obsesionarte: la maleta perfecta no existe, existe la que se cierra.

Una vez que has aprendido a meterlo todo en la maleta, el paso siguiente es preguntarte cómo reducir el impacto del viaje: aquí encontrarás mis ideas para viajar de forma ecológica.

¿Y tú, eres más de rollo o de doblez? ¿Cuál es el truco salvaespacio que nunca te falla?