Durante siete años el inquilino de esta casa se hizo llamar con un nombre que no era el suyo, y el contrato de alquiler estaba a nombre de otra persona. De 1840 a 1847 Honoré de Balzac vivió en el 47 de la rue Raynouard como Monsieur de Breugnol, apellido prestado por su ama de llaves, y lo hizo por una razón muy concreta: los acreedores lo buscaban, y en Passy, entonces un pueblo fuera de París, nadie iba a comprobar quién pagaba el alquiler.

la maison de balzac vista desde arriba, con el tejado de pizarra, las contraventanas verdes, la veranda acristalada de la entrada y la torre eiffel que se alza contra el cielo a la izquierda, sobre un edificio blanco de tejado plano

De las once casas parisinas de Balzac esta es la única que sigue en pie, y es hoy un museo de la Ciudad de París como la Maison de Victor Hugo, así que la colección permanente se visita gratis. Hay sin embargo obras en marcha: los trabajos en las fachadas, en el lado de la rue Berton, siguen hasta noviembre de 2026, y el museo se disculpa de antemano por el ruido durante la visita.

¿Cómo se pone en orden una obra de noventa títulos?

¡Empezamos!

1. El nombre falso del contrato

Balzac llegó a Passy en octubre de 1840, y llegó perseguido. Arrastraba deudas desde la quiebra de su imprenta, en 1828, y las había agravado con los gastos de una vida que no podía permitirse. Lo que alquiló era una dependencia del edificio del número 47: un comedor, un salón y un dormitorio con el despacho al lado, más el uso del sótano y del jardín. Costaba 650 francos al año, y para hacerlo habitable Balzac tuvo que gastar otros mil. El contrato lleva el nombre de Louise Breugnol, el ama de llaves, y a quien llamaba a la puerta le contestaban que el señor de Balzac no vivía allí.

Esta no es la casa de un escritor consagrado que se ha comprado un buen retiro, y las habitaciones lo dicen. Es un escondite, elegido porque costaba poco y porque tenía dos salidas. Balzac tenía cuarenta y un años, y se quedó aquí hasta 1847, tres años antes de morir.

La casa que recorres es la parte baja de un edificio más grande, apoyado en la ladera de la colina de Passy. Se entra por arriba, desde la rue Raynouard, y se baja. Por eso, desde la calle, lo que ves es el tejado.

2. La mesa de la Comédie humaine

El cabinet de travail, el despacho, es la habitación por la que merece la pena el viaje, y es pequeña. Paredes rojas, una chimenea esculpida, un sillón tapizado y, en el centro, la mesa en la que Balzac trabajaba, hoy protegida por una vitrina de cristal con dos hojas manuscritas dentro.

el cabinet de travail de la maison de balzac, con las paredes rojas, la chimenea esculpida, el sillon tapizado y la mesa de trabajo protegida por una vitrina de cristal con dos hojas manuscritas

¿Qué produjo de verdad esta mesa?

No solo páginas nuevas. El título Comédie humaine, la Comedia humana, aparece por primera vez justo en 1840, el año de la mudanza a Passy, y aquí Balzac cogió decenas de novelas ya publicadas por separado y las convirtió en un sistema único, con los mismos personajes que pasan de un libro a otro. Los primeros dieciséis volúmenes de la edición Furne se completaron en 1846, mientras vivía en estas habitaciones: el trabajo de ordenar cuenta tanto como el de escribir, y esta casa es el sitio en el que ocurrió.

Balzac trabajaba de noche. Se levantaba hacia la una, escribía hasta bien entrada la mañana, dormía unas horas y volvía a empezar. Mira el sillón: es el único mueble cómodo de la habitación.

3. La cafetera, y la corona que no le correspondía

Sobre la mesa está el objeto más famoso de la casa, y es una cafetera de porcelana de Limoges. Se la regaló su amiga Zulma Carraud en 1832, y Balzac se la llevó consigo el resto de su vida.

fotografia de 1909 de la cafetera de balzac sobre su calentador, con el monograma hb legible, junto a un tintero de bronce

El monograma pintado en la cafetera lleva las letras HB, y encima de las letras hay una corona condal. Esa corona es lo más balzaquiano de la casa. El escritor había nacido Honoré Balzac, hijo de un funcionario, y la partícula nobiliaria se la añadió él solo hacia 1830, sosteniendo que descendía de los Balzac d’Entragues, una familia con la que no tenía ningún vínculo acreditado. En la cafetera que usaba cada noche, la genealogía inventada está pintada a fuego.

La fotografía de arriba la hizo la agencia Rol en 1909, un año antes de que la casa abriera como museo, y junto a la cafetera se ve el tintero de bronce.

Sobre el café, ojo con lo que leerás por ahí. Las cifras que circulan, cincuenta tazas al día, treinta, varían según quién las cuente y ninguna fuente contemporánea las confirma. Lo que Balzac escribió de verdad lo encuentras en el Traité des excitants modernes, publicado en 1839: allí describe el café molido finísimo y tomado con el estómago vacío, y lo cuenta como una técnica de trabajo, no como un vicio.

4. La puerta de la rue Berton

¿Por qué un escritor que huye de sus acreedores alquila una casa con dos salidas?

La casa tiene dos accesos, uno en la rue Raynouard y otro, abajo, en la rue Berton, que sigue siendo hoy un callejón adoquinado con un muro antiguo y un farol. No es una reconstrucción posterior: el contrato de alquiler de 1840 describe el piso como situado en la «rue Basse n.º 19 y rue du Roc n.º 5», es decir, en los dos nombres que aquellas calles llevaban entonces, con entrada por una y por otra. Esta doble salida es la razón práctica por la que Balzac eligió Passy, y es también la fuente de todas las anécdotas que ya habrás oído, con el escritor que se escapa por la puerta de abajo mientras el acreedor llama a la de arriba.

La doble salida está documentada. Las escenas de huida, en cambio, vienen de la leyenda balzaquiana construida después de su muerte, y conviene tomarlas por lo que son. Cuando estés en el museo, sal un momento por el lado bajo: la rue Berton es una de las pocas calles de París que ha conservado el aspecto de un pueblo, y ella sola merece el desvío.

5. El jardín, con los bancos y el manzano

Desde el patio se entra por una veranda acristalada verde, con una marquesina de hierro calado, y a sus dos lados corre una fila de bancos adosados al muro, de un verde azulado más oscuro que la marquesina. En el jardín crece un manzano, y a finales de verano los frutos cuelgan sobre los bancos.

la veranda acristalada verde de la entrada de la maison de balzac vista desde el jardin, con la marquesina de hierro calado, los bancos verde azulado adosados al muro a los dos lados y un manzano cargado de frutos en primer plano

No esperes sin embargo el jardín de Balzac: de cómo era en su época no se sabe nada, y lo que recorres se ha rehecho desde cero sobre 650 metros cuadrados, en tres franjas, con una cortina de verde a lo largo del muro de la rue Raynouard, un prado con árboles y, hacia la rue Berton, bosquecillos, viñas y frutales en espaldera.

Passy quedó absorbida por París en 1860 y el barrio se reconstruyó casi por entero entre los siglos XIX y XX. Esta construcción baja, a media ladera y escondida detrás de otros edificios, sobrevivió, y es hoy el último testimonio de los coteaux de Passy tal como se presentaban antes de la urbanización. En los sótanos, las excavaciones de 2002 encontraron viviendas rupestres de finales de la Edad Media: las únicas conocidas en París.

6. La torre Eiffel desde la ventana

Vuelve a la primera fotografía. Arriba a la izquierda, sobre un edificio blanco de tejado plano, se alza la torre Eiffel, y se ve más o menos la mitad: es un detalle que dice dos cosas a la vez.

La primera es práctica: estás en el distrito 16, a pocos minutos del Trocadéro, y esta visita encaja bien con un día en la orilla derecha. La segunda es cronológica. Balzac murió en 1850, treinta y nueve años antes de que la torre se inaugurara. La casa en la que escribía de noche mira hoy un monumento que él no vio nunca, y que se ha convertido en el símbolo de la ciudad que él contó calle por calle.

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7. De escondite a museo

Quien salvó la casa fue un hombre de letras, Louis Baudier de Royaumont, que la había descubierto en 1890 durante una visita y que el 16 de mayo de 1908 alquiló el piso. Fue él quien inauguró el museo, el 16 de julio de 1910. La casa pasó después al Estado en 1929 y a la Ciudad de París en 1949, y abrió como museo municipal en 1960.

Hoy guarda miles de documentos balzaquianos, retratos, ediciones originales y las famosas pruebas corregidas, las que Balzac cubría de añadidos hasta convertir la impresión en una pesadilla para los tipógrafos. No esperes salas suntuosas: la fuerza del sitio está en que las habitaciones han seguido siendo tan pequeñas como eran.

Una advertencia sobre las expectativas: el retrato más célebre de Balzac, el del hábito blanco de monje con los brazos cruzados pintado por Louis Boulanger, no está aquí. Está en el musée des Beaux-Arts de Tours, en depósito del Louvre, y el de Tours es además el esbozo, porque el cuadro acabado que Ewelina Hańska encargó en 1836 se considera perdido.

Información práctica

Datos verificados el 27 de septiembre de 2026 en la web oficial maisondebalzac.paris.fr. Los precios y los horarios cambian: vuelve a comprobarlos antes de salir.

Entradas. La colección permanente es gratuita para todos, como en los demás museos de la Ciudad de París. Las exposiciones temporales, en cambio, se pagan, y el precio cambia de una a otra. Horarios. El museo abre de martes a domingo, 10:00-18:00, y el último acceso es a las 17:30. Cierres. Cierra los lunes, el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre. También los días de apertura la tienda cierra antes que el museo, a las 17:50. Atención: los trabajos en las fachadas, en el lado de la rue Berton, siguen hasta noviembre de 2026, y el museo se disculpa de antemano por el ruido. Accesibilidad. El jardín y las colecciones permanentes son accesibles para las personas con movilidad reducida. Cómo llegar. La dirección es 47 rue Raynouard, en el distrito 16, pero se entra por el 49. Bájate en Passy, en la línea 6, o en La Muette, en la 9. Con el RER C te bajas en Boulainvilliers o en Radio France. Allí paran también los autobuses 22, 32, 52, 70 y 72. Bolsos. En la entrada te piden abrir los bolsos y mostrar lo que llevas dentro, y encuentras taquillas. El café y la biblioteca. El salón de té lo gestiona Rose Bakery y sigue el horario del museo. La biblioteca atiende de martes a viernes, pero hay que escribirle antes. Cuánto tiempo calcular. Cuenta una hora para las habitaciones y el jardín, y media hora más si hay una exposición temporal.

A partir de aquí

La casa museo del otro gran novelista francés del siglo XIX está al otro lado de la ciudad: la Maison de Victor Hugo en la place des Vosges, también gratuita y también dejada como estaba. En la misma orilla, a un cuarto de hora a pie, está el Musée Marmottan Monet, que tiene la mayor colección de Monet del mundo.

En las casas museo parisinas se ve casi siempre el mobiliario y casi nunca el oficio. Las dos excepciones son el Musée Gustave Moreau, donde el taller ocupa dos plantas, y el Musée Delacroix.

Créditos fotográficos: fachada y entrada desde el jardín de Мандрівниця (CC BY-SA 4.0), de Wikimedia Commons; cabinet de travail de Romainbehar (CC0); cafetera y tintero, Agence Rol 1909, BnF, dominio público.