Si estás pensando en hacer un tour por la Toscana y quieres descubrir cuáles son las ciudades más bonitas que visitar, te sugiero sin dudarlo una escapada a Lucca.
Lucca no es solo la ciudad de las 100 iglesias, sino una auténtica joya, a menudo eclipsada por las vecinas Pisa y Pistoia y por la bellísima Florencia, a solo 80 km de distancia. Esta zona de Italia es una de las más visitadas, no solo por sus monumentos sino también por sus bellezas naturales: a poca distancia de Lucca puedes darte un baño en las playas de la Versilia o hacer excursiones estupendas por las colinas toscanas.
Pero ¿qué hay de tan interesante que ver en Lucca?
Lo primero que debes saber es que la historia de la ciudad es antiquísima. Fue fundada por poblaciones ligures, se convirtió en colonia romana en el 180 a. C. y todavía conserva su antiguo trazado urbano: donde hoy se levanta la iglesia de San Michele estaba el foro, y la ciudad tenía un gran anfiteatro, del que la actual Piazza dell’Anfiteatro conserva aún la forma elíptica.
Entre los monumentos que ver en Lucca, no te olvides del Duomo de San Martín, que se inspira en el duomo de Pisa pero está enriquecido con elementos típicos del románico luqués. En su interior destacan dos obras maestras y se esconden numerosos misterios: un laberinto enigmático, un caballero sin mancha, una bella durmiente e incluso un Cristo negro.
¿Te apetece saber más?
¡Empezamos!
Recorrido turístico por Lucca, qué ver
En cuanto llegues a Lucca, te darás cuenta enseguida de que la ciudad ha mantenido perfectamente su trazado medieval, encerrado por unas imponentes murallas renacentistas que todavía custodian casas con tejados rojos de terracota.
La mayoría de las cosas que ver en Lucca se encuentran justo dentro de estas murallas. La ciudad vivió uno de sus periodos más florecientes en la Edad Media, cuando empezó la construcción de las iglesias, las torres y los palacios más bonitos.
Por citar solo los monumentos más importantes, el recorrido turístico por Lucca te llevará a la iglesia de San Michele in Foro, a Piazza dell’Anfiteatro y a la iglesia de San Giovanni. Te recomiendo sin dudarlo subir a la torre de San Giovanni: con la misma entrada puedes visitar también el área arqueológica bajo el baptisterio, y la vista desde lo alto es una de las más bonitas de la ciudad.
Piazza Napoleone, en cambio, se remonta al periodo de la dominación francesa (desde 1805): en aquellos años Lucca estuvo gobernada por Elisa Bonaparte Baciocchi, hermana de Napoleón, y la plaza recuerda precisamente a las grandes plazas parisinas de la época imperial.
En resumen, Lucca es una de las ciudades más bonitas de la Toscana, también gracias a sus murallas, de más de 4 kilómetros de largo y perfectamente conservadas, hoy convertidas en un paseo arbolado.
Pero la verdadera joya de la ciudad es su magnífica catedral.
¡Ahora te explico por qué!

El Duomo de Lucca y sus secretos
El edificio más emblemático de la ciudad es sin duda la catedral.
El Duomo de Lucca, dedicado a San Martín, tiene su origen en el siglo VI pero fue reconstruido a partir de 1070, en el típico estilo románico toscano. La parte más antigua que ha sobrevivido es la fachada de perfil escalonado, dividida en logias de arquillos, pero el edificio custodia obras maestras extraordinarias y algunas particularidades únicas, ligadas al esoterismo y a la espiritualidad medieval.
Aquí van algunas.
Lo primero que notarás del Duomo de Lucca es su fachada, extrañamente asimétrica. Es una característica rara en una estructura medieval, porque la armonía y la simetría simbolizaban la obra de Dios. Si te fijas, verás que el último arco de la derecha es más pequeño que los otros dos: quizá un error, quizá una necesidad estática para adaptar la fachada al campanario preexistente. En cualquier caso, el Duomo de Lucca tiene una fachada única para su época, rematada en lo alto por Guidetto da Como en 1204.
Justo en la fachada del Duomo de Lucca podrás admirar las esculturas de Guidetto y de sus colaboradores, el ciclo de los meses, las historias de San Martín y, sobre el portal izquierdo, el extraordinario Descendimiento de Nicola Pisano, una de las obras más avanzadas de su tiempo (hacia 1260).
¡Pero esto no acaba aquí!

El laberinto de la entrada del Duomo de Lucca
Justo en el pilar derecho del pórtico hay un extraño grabado que representa un laberinto. Estos grabados suelen asociarse al esoterismo y aparecen de forma parecida en muchas iglesias antiguas. Al lado, una inscripción en latín dice:
Hic quem Creticus edit Daedalus est laberinthus, de quo nullus vadere quivit qui fuit intus, ni Theseus gratis Adriane stamine iutus.
es decir
Este es el laberinto construido por Dédalo el cretense, del que nadie que entró en él pudo salir, salvo Teseo, gracias al hilo de Ariadna.
Pero ¿qué quiere decir todo esto?
Como en las catedrales francesas de Chartres, Reims y Amiens, el laberinto es una alegoría de la vida: se puede alcanzar la salvación y «salir» solo siguiendo el «hilo» de Dios.
Pero hay más: el laberinto representa también a los arquitectos, herederos de Dédalo, el primer gran inventor mítico, capaces de construir con su arte edificios increíbles como las catedrales. Es uno de los laberintos medievales mejor conservados de Europa.

Simbologías «esotéricas» en el Duomo de Lucca
Si te fijas, dentro de San Martín de Lucca hay numerosos símbolos esotéricos o de «asociaciones secretas». No debe sorprenderte: en las iglesias hay sepulcros, obras de arte y monumentos dedicados a personas y acontecimientos, decorados con los símbolos de los comitentes, y a esas cofradías pertenecían a menudo poderosos personajes políticos y eclesiásticos.
En definitiva, ¡si prestas atención los encuentras en muchísimas iglesias!

San Martín, el caballero de la catedral
Dentro del Duomo encontrarás un elemento muy recurrente, en el pavimento, en la fachada y en la contrafachada: el símbolo de un caballero.
El titular del Duomo, San Martín de Tours, era en efecto un caballero. Fue soldado del ejército romano y se convirtió al cristianismo después de un sueño. El episodio por el que es más famoso es aquel en el que da la mitad de su capa a un pobre muerto de frío: aquella noche se le apareció en sueños Cristo envuelto en ese trozo de tela. El joven caballero empezó así su camino espiritual, que lo llevó a ser obispo de Tours.
Precisamente por eso sus orígenes caballerescos se destacan casi por todas partes, para dar importancia no solo a la figura del santo, sino al propio duomo.

El misterioso Volto Santo del Duomo de Lucca
El otro gran tesoro de este duomo es el Volto Santo (el «Rostro Sagrado»), un crucifijo de madera al que se atribuyen muchísimos milagros. Es una obra imponente (más de 2 metros) y está tan venerada, en toda Europa, que se considera acheiropoieta, es decir, no pintada por mano humana sino de origen divino. La leyenda de Leobino, hacia el año mil, sitúa su llegada a Lucca en el 782.
Y aquí llega el descubrimiento que lo cambia todo: en 2020, con motivo de los 950 años de la catedral, el INFN dató la madera con carbono-14 situándola entre finales del siglo VIII y principios del IX. El Volto Santo es, por tanto, la escultura de madera más antigua de Occidente que ha llegado hasta nosotros, mucho más antigua de lo que se pensaba. Una restauración reciente (2025) ha sacado además a la luz su policromía original.
Muchos se preguntan por qué el Cristo tiene la piel oscura: durante siglos la explicación más sencilla fue que la madera, expuesta al humo de cirios y velas votivas, se había ido ennegreciendo. Hoy lo puedes admirar en el precioso templete octogonal que Matteo Civitali le construyó a propósito, en 1484, en la nave izquierda.

El misterio de la mujer en «la última cena» de Tintoretto
Interesante es también el maravilloso lienzo de la Última Cena de Tintoretto, en el que algunos reconocen rasgos femeninos en una de las figuras sentadas junto a Cristo y leen ahí la presencia de una mujer entre los apóstoles.
La figura bajo sospecha es la de la derecha, vestida de rojo. Sinceramente, la luz y la distancia no me permitieron hacerme una idea clara, pero yo encontré mucho más enigmática la figura que amamanta en primer plano, porque no me parece haber visto nunca nada semejante en una representación de la Última Cena.
La explicación que me he dado es esta: al tratarse de la primera eucaristía, la mujer que amamanta debe leerse más bien como una alegoría de Cristo, que se entrega hasta ofrecernos su «cuerpo».
¿Y tú qué opinas?

La bella durmiente
Entre los tesoros del Duomo de Lucca, el que más me ha gustado es el sepulcro de Ilaria del Carretto, joven esposa de Paolo Guinigi, señor de Lucca a principios del siglo XV.
Este sepulcro es una obra maestra de Jacopo della Quercia (1406-1408) y fascina porque evidencia el paso del arte gótico al renacentista: la joven está representada como una «bella durmiente», con un perrito a los pies, símbolo de fidelidad. Los detalles de las vestiduras, el rostro, el mármol pulidísimo dan la impresión de que va a despertarse de un momento a otro.
El dolor de Paolo debió de ser enorme, porque Ilaria murió de parto con solo 26 años. Hoy la encuentras en la sacristía, incluida en la entrada.


Las vistas desde la torre de la iglesia de San Giovanni
El mirador más bonito de Lucca es probablemente la torre de la iglesia de San Giovanni, justo enfrente de la catedral. Sobresale por encima de la ciudad y regala un buen panorama desde lo alto.
Personalmente me asusté un poco con la escalera: es de hierro y está suspendida casi en el vacío (creo que sufro algo de vértigo). Parecía poco estable, pero la vista desde arriba me compensó de la subida y del miedo.

Horarios y entradas del Duomo de Lucca
La catedral de San Martín abre todos los días, con horarios que varían un poco según la temporada (en general desde la mañana hasta última hora de la tarde, con horarios más reducidos los domingos por las funciones). Conviene comprobar siempre los horarios actualizados en la web del complejo museístico antes de salir.
La entrada solo a la catedral cuesta unos 4 € (incluye la sacristía con Ilaria del Carretto); la entrada combinada con el museo de la catedral, el campanario y el baptisterio con área arqueológica cuesta unos 9 €. Te lo aseguro: vale hasta el último céntimo.
La entrada es barata y sin colas de verdad, pero para enlazar catedral, San Michele, Piazza dell’Anfiteatro y las murallas, un tour a pie del centro con guía es la mejor manera de no perderte ninguno de estos misterios.
Y a ti, ¿te gustaría buscar el hilo de Ariadna en el laberinto de Lucca y encontrarte cara a cara con el Volto Santo?
