¿Has pensado alguna vez en visitar Civita di Bagnoregio? ¿Te gustaría saber por qué esta pequeña ciudad se ha hecho tan famosa en el mundo y por qué se ganó el nombre de «la ciudad que muere»?
¡Te lo cuento ahora mismo!
El pueblo de Civita di Bagnoregio se encuentra cerca del lago de Bolsena, en el valle de los Calanchi, esas cárcavas que la lluvia ha ido excavando en la arcilla. Aquí la erosión progresiva del terreno de alrededor está condenando al pueblo: un día, por desgracia, Civita di Bagnoregio podría desprenderse y desaparecer sin remedio.
El terreno de esta zona, de hecho, es sobre todo arcilloso y de toba, y eso ha producido una erosión notable por culpa de las precipitaciones y de los cursos de agua, dejando un paisaje muy característico.
Este pueblo, apodado «la ciudad que muere», es único en el mundo.
Pero hay muchísimas cosas que contar sobre Bagnoregio. Aquí abajo te explico por qué deberías visitar Civita di Bagnoregio para descubrir uno de los pueblos más bonitos de Italia y del Lacio.
¿Quieres saber más?
¡Empezamos!
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Historia de Civita di Bagnoregio
El territorio donde se encuentra Bagnoregio está habitado desde la época de los etruscos.
El pueblo que muere ocupa, de hecho, una posición privilegiada que no solo permitía controlar todo el valle de alrededor, sino que además era rica en agua y en vegetación.
Las vías de acceso a Civita di Bagnoregio estaban garantizadas por cinco puertas, a las que conducían unos caminos impresionantes excavados en la roca. Ya entonces la erosión era un problema serio, hasta el punto de que los etruscos y después los romanos excavaron y encauzaron los cursos de agua para salvar Civita.
¿Qué queda hoy en Civita di Bagnoregio?
Los edificios que puedes ver todavía hoy en este pueblo son sobre todo de época medieval y renacentista, mientras que el gran puente peatonal de acceso es de 1965. No faltan, sin embargo, testimonios del periodo etrusco y romano, como una antigua necrópolis.
Por desgracia buena parte del pueblo original quedó comprometida por el violento terremoto de 1695, que aceleró el aislamiento del peñasco; aun así, todavía hoy Civita di Bagnoregio figura entre los pueblos más bonitos de Italia, no solo por su fama de ciudad moribunda sino también por el precioso panorama y las vistas de quitar el hipo.
¡Yo la considero uno de esos sitios que hay que ver al menos una vez en la vida!
¿Sabías que precisamente en Bagnoregio nació uno de los grandes santos de la Edad Media? Aquí, en 1221, vino al mundo San Buenaventura, teólogo, doctor de la Iglesia y ministro general de la orden franciscana: la tradición cuenta que fue el propio San Francisco quien, al curarlo cuando era niño, exclamó «o buona ventura!» («¡oh, buena ventura!»), dándole el nombre con el que lo conocemos.
Qué ver en Civita di Bagnoregio
El pequeño pueblo parece una islita frágil en medio del valle de los Calanchi. Ya desde lejos verás el caserío, con el campanario de su única iglesia sobresaliendo en el centro.
La sensación que yo tuve es de una inestabilidad extrema, como si de un momento a otro el pueblo pudiera hundirse y perderse para siempre.
La calma y el silencio del lugar hacen que Civita di Bagnoregio resulte aún más surrealista. El acceso de los coches está evidentemente prohibido dentro del pueblo, donde quedan poquísimos negocios para recordarte que ya no estamos en la Edad Media sino en la época moderna.
Pero ¿qué hay que ver dentro?
Nada… o mejor dicho, ¡todo!
Para entrar en el pueblo tendrás que pasar por fuerza por Porta Santa Maria, donde encontrarás el símbolo de la ciudad de Bagnoregio: dos leones que aplastan unas figuras humanas y simbolizan a los habitantes de la Civita aplastando a los tiranos.
A partir de la entrada, entrar en Civita di Bagnoregio ¡es como hacer un viaje en el tiempo!
Pasear por sus callejuelas, entre flores, casitas de piedra e iglesias pequeñas, es muy evocador, y el panorama que se disfruta desde sus balconadas está entre los más bonitos de la zona.
Las estructuras medievales son todas muy parecidas entre sí, pero hay también algunos palacios nobiliarios construidos por familias importantes de Viterbo durante el Renacimiento: son los palacios de los Colesanti, Bocca y Alemanni.
Si buscas algo que visitar en Civita di Bagnoregio, justo dentro del palacio de los Alemanni está el museo geológico y de los desprendimientos, que te permitirá entender mejor el territorio, su evolución y sus peculiaridades.
La plaza más importante, por no decir la única, es Piazza San Donato, y es ahí donde está el campanario que ya has visto desde lejos. La iglesia, construida sobre un templo etrusco, es un espléndido ejemplo de arquitectura viterbesa del siglo XVI, aunque el interior fue restaurado por desgracia y ha perdido gran parte de su encanto.
En resumen, para visitar Civita di Bagnoregio déjate llevar por el instinto: todo el pueblo es un laberinto de callecitas por descubrir, que te harán enamorarte a cada mirada. Hay además varias balconadas asomadas al valle de los Calanchi, y tengo que reconocer que el panorama es realmente impresionante.

Alguna curiosidad para visitar Civita
Desde hace algunos años Civita di Bagnoregio se ha convertido en un centro de gran interés turístico precisamente por su fama de «ciudad que muere».
Pero no es esta la única razón.
Muchos de los turistas que visitan Civita vienen de China y de Japón, y no es casualidad. Se cuenta, de hecho, que el pueblo inspiró al maestro de la animación Hayao Miyazaki: la película que se suele asociar a Civita es «El castillo en el cielo» (Laputa, 1986), cuya isla suspendida recuerda al peñasco envuelto en la niebla de la mañana. El Studio Ghibli nunca lo ha confirmado oficialmente, pero Miyazaki sí visitó la zona en 1990: leyenda o no, el encanto se mantiene.
No te extrañes, por tanto, si durante tu visita a Bagnoregio te encuentras con muchos turistas de origen asiático.
Otro dato sorprendente tiene que ver con los habitantes: Civita di Bagnoregio cuenta hoy solo con un puñado de residentes estables (una docena escasa).

Cómo visitar Civita
La única forma de entrar en Civita di Bagnoregio es a través del largo puente peatonal construido en época moderna. Antiguamente había otro puente, de obra, que por desgracia las tropas alemanas hicieron saltar por los aires durante la Segunda Guerra Mundial.
Cruzar el puente solo es posible después de pagar un pequeño «peaje», que es en la práctica el único recurso con el que la administración financia las obras de restauración y mantiene el pueblo accesible pese a los desprendimientos.
La entrada al pueblo cuesta 5 € (se puede comprar también online, así te ahorras la cola en las taquillas) y es gratuita para algunas categorías. Te conviene comprobar tarifas y horarios actualizados antes de salir, porque cambian en los periodos de temporada alta.
Si quieres llegar en coche a Civita di Bagnoregio y no sabes dónde aparcar, que sepas que hay un aparcamiento cómodo, también de pago, a poca distancia del puente. El puente, en cambio, se recorre solo a pie.

Qué ver cerca de Civita di Bagnoregio
Esta zona de la provincia de Viterbo es quizá una de las más bonitas y características de todo el Lacio.
Desde Bagnoregio podrás llegar a lugares naturales de una belleza extrema, como el lago de Bolsena, o continuar el recorrido cultural visitando la preciosa Orvieto o el centro histórico de Viterbo.
No muy lejos está también el famoso parque de los Monstruos de Bomarzo. Si tienes la suerte de pillar un buen día, es el sitio ideal para terminar tu excursión por la zona de Viterbo.
En resumen, yo te aconsejo visitar Civita di Bagnoregio y después moverte hacia los pueblos de alrededor: estoy segura de que tendrás donde elegir.
Cómo llegar a Civita di Bagnoregio
Civita es en realidad una pequeña pedanía del municipio de Bagnoregio, que tendrás que atravesar para llegar a este espolón de roca.
En coche puedes recorrer la autopista A1, coger la salida de Orvieto y seguir en dirección Bagnoregio unos 18 km; como alternativa, salir en Attigliano y continuar unos 30 km, siempre hacia Bagnoregio.
Si quieres meterla en una ruta más amplia, Civita es la primera de las nueve paradas de mi guía a los pueblos del Lacio, donde encuentras también cómo llegar a los demás sin coche.
Y tú, ¿de Civita di Bagnoregio te atrae más su fragilidad suspendida en el vacío o el encanto de un pueblo que se ha quedado parado en la Edad Media?
