En este artículo te llevo al Parque de los Monstruos de Bomarzo, un lugar único en el mundo donde encontrarás estatuas realmente insólitas y sugerentes. Vas a descubrir las curiosidades más interesantes de este jardín y sus secretos.
Pero empecemos por el principio.
Este parque es un auténtico jardín de las maravillas, encargado por el príncipe Pier Francesco «Vicino» Orsini en 1552 y proyectado, según la tradición, por el arquitecto Pirro Ligorio.
En aquella época no era raro que los nobles mandaran construir jardines parecidos, pero Bomarzo sigue siendo una obra única en muchos aspectos. Normalmente los jardines a la italiana, como el del Palacio Real de Caserta, siguen una lógica geométrica rigurosísima, hecha de amplias terrazas, esculturas simétricas y fuentes con juegos de agua.
Bomarzo, en cambio, te parecerá un parque completamente irregular, que se desarrolla alrededor de sus esculturas y de sus inscripciones enigmáticas. Ni siquiera los estudiosos más apasionados consiguen ponerse de acuerdo sobre sus complejos simbolismos. Te lo aseguro: el Sacro Bosco, el bosque sagrado, te parecerá un auténtico laberinto, no tanto físico como intelectual.
Pero ¿por qué se construyó este parque?
La obra estuvo dedicada a la memoria de Giulia Farnese, la esposa del príncipe, fallecida poco antes. Precisamente por eso las esculturas, igual que las inscripciones que las acompañan, han dado pie a las interpretaciones más diversas.
Y si crees que en Bomarzo solo hay criaturas terroríficas, te equivocas de medio a medio: el jardín está poblado también por animales y personajes mitológicos, y en los siglos siguientes ha inspirado a muchísimos artistas.
¿Por ejemplo?
Sin ir más lejos, basta con visitar el Jardín del Tarot de Niki de Saint Phalle para advertir muchísimas semejanzas.
¡Empezamos!

Los monstruos del Sacro Bosco de Bomarzo
Dentro del Parque de los Monstruos de Bomarzo encontrarás todo tipo de figuras mitológicas, además de representaciones de animales, gigantes y dragones. Lo primero que me vino a la cabeza mientras paseaba entre estas maravillas fue:
«Pero ¿cómo consiguieron traer hasta aquí estas estatuas enormes?»
Y aquí está una de las curiosidades que poca gente conoce: las estatuas no se transportaron a Bomarzo, sino que se esculpieron directamente en el sitio, aprovechando los grandes afloramientos de peperino, la piedra volcánica que ya estaba en el bosque.
No te lo esperabas, ¿verdad?
La fantasía no puso límites a la creatividad de los escultores, aunque parece que el príncipe Orsini tenía en mente un simbolismo muy preciso para su bosque sagrado.
Pero eso no es todo. Tras la muerte de Vicino Orsini el parque quedó prácticamente abandonado durante siglos, a merced de los caprichos de la naturaleza, hasta que en el siglo XX un grupo de intelectuales y artistas decidió revalorizarlo, contribuyendo a la fama de la que goza todavía hoy.
¿Y qué otros secretos esconde Bomarzo?
Ahora te lo cuento.

El simbolismo del Parque de los Monstruos
Desde que se construyó, el Parque de los Monstruos de Bomarzo ha fascinado a estudiosos y artistas, dando pie a las interpretaciones más variadas. Fíjate que hasta Salvador Dalí lo celebró por su originalidad (allí rodó también un cortometraje en 1948).
Aunque no hay documentos que lo demuestren con claridad, el príncipe Orsini habría seguido un esquema preciso en la elección de los temas. Los acertijos y las frases enigmáticas, repartidos aquí y allá, no hacen más que espesar el misterio y desorientarte, exactamente igual que en el Jardín del Tarot.
Justo en la entrada, junto a dos esfinges, está la inscripción:
«Vosotros que entráis aquí, considerad lo que veis y luego decidme si tantas maravillas están hechas para el engaño o para el arte».
Pero ¿qué quiere decir?
Nadie lo sabe con exactitud. Ten en cuenta que el Parque de los Monstruos también se conoce como bosque iniciático: tienes que imaginar que sigues un recorrido por etapas que simboliza la vida y sus facetas. Todo parece hecho con el único objetivo de hacerte reflexionar, con simbologías a veces clarísimas y otras completamente oscuras. No por casualidad un templete dedicado a la esposa difunta del príncipe se encuentra en lo alto de la colina que domina el bosque; un poco más abajo están Prosérpina, esposa del dios del más allá, y el perro Cerbero, guardián del inframundo.

Un jardín lleno de contrasentidos: te explico por qué
Los escritos que acompañan a los monstruos de Bomarzo son deliberadamente contradictorios.
«Todo pensamiento vuela»
Esta inscripción está grabada en la boca abierta de par en par del Ogro, una invitación a abandonar el pensamiento racional y a penetrar en los instintos más profundos. Y, sin embargo, en el fondo de esa boca que parece querer devorarte hay una mesa de piedra. El Ogro representa la parte «animal» del hombre, y luego esconde dentro una mesa, que remite a una comida «civilizada».
¿O quizá quiere decir que, al penetrar en nuestros pensamientos más profundos, al final nos descubrimos más humanos de lo que creemos?
Las contradicciones continúan en el banco, que debería ser un lugar de descanso, donde se lee:
«Vosotros que vais errando por el mundo, deseosos de ver maravillas altas y estupendas, venid aquí donde hay caras horrendas, elefantes, leones, osos, ogros y dragones».
Al viajero que busca bellezas se le invita a mirar monstruos que en realidad no lo son, puesto que son estatuas de piedra: no es precisamente un pensamiento relajante, ¿no te parece?
Por último, te aconsejo entrar en la Casa Inclinada, construida sobre un peñasco ladeado, que te hará perder el equilibrio y el sentido de la orientación. La inscripción
«Animus fit quiescendo prudentior ergo»
te invita a descansar en un lugar donde es imposible encontrar reposo, porque a duras penas conseguirás mantenerte en pie. Y estos son solo dos de los muchos contrasentidos repartidos por este lugar de maravillas.

El recorrido: qué ver en Bomarzo
Entre las primeras esculturas que te encontrarás están las esfinges, seguidas por el coloso de Hércules despedazando a un gigante (identificado unas veces con Caco y otras con Licas: la identidad se discute).
Si sigues adelante encuentras la tortuga gigante cerca del río, con una pequeña Fama en equilibrio sobre el caparazón, y el precioso Pegaso, el caballo alado de la mitología griega. A mí me pareció impresionante la estatua monumental del dios Neptuno, que observa con el ceño fruncido a quien se acerca bajo su mirada.
¿Y qué más?
Durante la visita te cruzarás con un elefante de guerra que aprieta a un soldado con la trompa, un dragón que lucha contra los leones, osos con el escudo de los Orsini y, subiendo hacia el mausoleo, sirenas, Prosérpina (por desgracia muy deteriorada) y el terrible Cerbero. El monstruo que más me gustó es el Glauco, el gran mascarón del pescador convertido en divinidad marina, con la boca abierta de par en par, cerca de una cascada a la entrada del parque.

Información práctica y entradas
Para visitar el Parque de los Monstruos de Bomarzo (en Bomarzo, provincia de Viterbo) la visita dura alrededor de una hora, pero puedes quedarte todo el tiempo que quieras: tómatelo con calma y disfruta de cada estatua. El parque abre todos los días, de 9:00 hasta la puesta de sol (un horario que cambia con las estaciones).
La entrada cuesta 15 euros (reducida de 9 euros para los niños de 4 a 13 años). Si quieres llegar preparado, reserva por internet la entrada al Parque de los Monstruos y entra entre ogros, dragones y gigantes sin preocupaciones.
Una última cosa: si estás pensando en una excursión con tu amigo de cuatro patas, por desgracia dentro del parque no se pueden llevar animales (salvo los perros guía para personas ciegas).
Y tú, delante de ese Ogro que parece querer tragarte, ¿elegirías el engaño o el arte? En Bomarzo la respuesta la escribes tú, un monstruo detrás de otro.
