En la piazza San Giovanni, delante del Baptisterio, cientos de personas fotografían cada día de cerca los paneles dorados de la Puerta del Paraíso, la que según la tradición Miguel Ángel consideró digna del paraíso. Esos paneles, sin embargo, son copias.
Los originales de Ghiberti están a doscientos metros, dentro de una vitrina sellada del Museo dell’Opera del Duomo, y se ven con la misma entrada que casi todos llevan ya en el bolsillo sin saberlo. Este artículo cuenta el trayecto entre los dos edificios; la cuenta de qué pase comprar está en el artículo sobre el Duomo y la cúpula de Brunelleschi.
Un horario que conviene tener presente: el Museo dell’Opera cierra el primer martes de cada mes por mantenimiento, un cierre que no tiene ningún otro lugar de Florencia, así que quien llega a principios de mes se lo encuentra sin esperarlo.
¿Cómo pudo un concurso para una puerta de bronce, en 1401, decidir quién construiría la cúpula del Duomo?

Qué ves de verdad cuando miras el Baptisterio desde fuera
La fotografía de arriba está tomada desde lo alto, y es el único modo de ver la forma verdadera: el Baptisterio es un octógono cubierto por un tejado piramidal blanco. Desde el suelo no se aprecia, y casi todos se van creyendo haber visto una cúpula.
¿Por qué ocho lados? Porque en la arquitectura cristiana el ocho es el número del bautismo: el séptimo día cierra la creación, el octavo abre la vida nueva. Los edificios bautismales son octógonos en media Europa, y este es de los más antiguos y de los más imitados.
Lo otro que solo se nota mirándolo con calma es el revestimiento a franjas de mármol blanco y verde, geométrico, con recuadros y arcos ciegos. Es el románico florentino, y es la misma gramática que reencuentras en San Miniato al Monte, en la colina de enfrente. Durante siglos los florentinos creyeron que el Baptisterio era un templo romano readaptado: se equivocaban, pero ese malentendido alimentó todo el Renacimiento, porque sus arquitectos creían estar copiando la antigüedad mientras copiaban la Edad Media.
Las tres puertas, y el concurso que decidió quién construiría la cúpula
Las puertas son tres y no una, y cuentan un siglo.
La puerta sur es la más antigua, de Andrea Pisano, y es del siglo XIV. Las otras dos son de Lorenzo Ghiberti y pertenecen al XV.
En 1401 se convocó un concurso para la segunda puerta, y los dos finalistas fueron Ghiberti y Filippo Brunelleschi. Ganó Ghiberti. Brunelleschi perdió, y según la tradición dejó Florencia rumbo a Roma para estudiar las ruinas antiguas: de ese viaje volvió el hombre que construiría la cúpula de Santa Maria del Fiore. Los dos paneles del concurso existen todavía y se ven en el Museo del Bargello, uno al lado del otro: es una de las comparaciones más directas que permite el arte italiano.
La tercera puerta, la que mira al Duomo, es la Puerta del Paraíso, y el nombre, según la tradición, lo dio Miguel Ángel. Diez paneles cuadrados y dorados con historias del Antiguo Testamento, y dentro de cada uno una profundidad que la escultura no había mostrado nunca.

Dónde acabaron los originales, y por qué los quitaron
¿Por qué una puerta de bronce dorado ha acabado dentro de una caja de cristal? Porque el aire de una ciudad ya no es aquel para el que fue fundida.
Los paneles originales fueron retirados y sustituidos por copias, y hoy están en el Museo dell’Opera del Duomo, en una vitrina sellada y climatizada, reunidos en su marco como una puerta de verdad. La restauración duró décadas y fue una de las más largas jamás realizadas sobre una obra italiana.

La comparación es sencilla: fuera ves las copias, desde abajo y entre la gente; aquí ves los originales de frente, iluminados, a la altura de los ojos. El reflejo en el cristal de la vitrina forma parte de la experiencia y no se puede quitar, pero es un precio bajo.
En la misma sala y en las contiguas el museo guarda otras cosas que estaban en los edificios y se pusieron a resguardo: las estatuas de la fachada medieval del Duomo, la Magdalena de madera de Donatello, la Piedad Bandini de Miguel Ángel, las cantorías. El Museo dell’Opera, en resumen, es el sitio donde acabó lo que se quitó de la plaza.
Los mosaicos de la cúpula, que se miran quedándose quieto
Dentro del Baptisterio, levanta los ojos. La cúpula está enteramente cubierta de mosaicos de fondo dorado de los siglos XIII y XIV, y la escena que domina es un Juicio Final con un Cristo enorme en el centro.

El modo justo de mirarlos no es buscar los detalles sino leer las franjas concéntricas: giran alrededor del octógono y cuentan, un anillo cada vez, el Génesis, las historias de José, las de Cristo y las del Bautista. Es un libro ilustrado para un público que no sabía leer, y la estructura circular sirve a eso.
Párate unos minutos en vez de dar la vuelta: se ve mucho más quedándose quieto, porque el ojo se acostumbra al oro y empieza a distinguir las figuras.
Información práctica
Datos verificados el 10 de septiembre de 2026 cruzando dos fuentes independientes, porque la web de la Opera di Santa Maria del Fiore rechaza las peticiones automáticas. Precios y horarios cambian: vuelve a comprobarlos antes de viajar, y en caso de duda llama.
Entradas. El Baptisterio no tiene entrada individual: se accede solo con uno de los tres pases del complejo. El Brunelleschi Pass cuesta 30 euros e incluye todo, cúpula incluida; el Giotto Pass cuesta 20 euros e incluye todo salvo la cúpula; el Ghiberti Pass cuesta 15 euros e incluye Baptisterio, Museo dell’Opera y Santa Reparata. Los tres valen tres días, con un acceso por monumento. Los niños de 7 a 14 años pagan 12, 7 y 5 euros, y los menores de 6 años entran gratis.
Horarios. El Baptisterio abre 8:30-19:30. El Museo dell’Opera abre 8:30-19:00 y cierra el primer martes de cada mes.
Atención: sobre estos horarios las fuentes divergen. Una tercera fuente da el Museo dell’Opera abierto 9:00-19:00 los martes, miércoles y jueves, y 9:00-21:00 los demás días. Dos fuentes independientes de tres coinciden en 8:30-19:00, y es el dato que doy, pero si organizas la jornada en torno a una visita nocturna conviene comprobarlo.
Cómo llegar. El Baptisterio da a la piazza San Giovanni y el Museo dell’Opera a la piazza del Duomo 9, detrás del ábside de la catedral: entre los dos hay doscientos metros.
Cuánto tiempo pide. Cuarenta minutos para el Baptisterio. Hora y media para el Museo dell’Opera, que es más grande de lo que parece.
El resto de Florencia
El pase que compras aquí abre también la cúpula y el campanile, y la cuenta de cuál conviene está en Duomo de Florencia y cúpula de Brunelleschi. El recorrido completo de los dos días está en qué ver en Florencia en 2 días.
Si el concurso de 1401 te ha picado la curiosidad, los dos paneles de Ghiberti y Brunelleschi se comparan en el Museo del Bargello. El románico a franjas blancas y verdes se ve en su mejor momento en San Miniato al Monte, y la iglesia que los Médici se hicieron como capilla de familia es San Lorenzo.
A trescientos metros, al otro lado de la via dei Calzaiuoli, está el Palazzo Vecchio.
Créditos fotográficos: vista desde arriba de Photo2023 (CC BY 4.0); Puerta del Paraíso en su sitio de Marek Śliwecki (CC BY-SA 4.0); puerta original de Sailko (CC BY-SA 3.0); mosaicos de la cúpula de Luca Aless (CC BY-SA 4.0). Todas desde Wikimedia Commons.