La Alhambra es una ciudad de palacios en la colina de la Sabika, sobre Granada: residencias, jardines y una fortaleza construidos por los sultanes nazaríes a partir de 1238, y habitados después por los reyes cristianos. El nombre viene del árabe al-Ḥamrāʼ, «la Roja». Desde 1984 es patrimonio mundial de la UNESCO, junto con el Generalife.
Hay una sola regla que decide la visita: a los Palacios Nazaríes solo se entra a la hora impresa en la entrada. La Alcazaba, el Generalife y el palacio de Carlos V los recorres cuando quieras, desde las 8:30 hasta el cierre; en los palacios, avisan los revendedores, quien llega tarde no entra. Las entradas oficiales, además, se agotan pronto, así que conviene comprarlas en cuanto tengas las fechas.
¿Qué ves en la hora en que te dejan entrar en los palacios?
Una ciudad en la colina de la Sabika
La colina ya estaba habitada antes, pero la Alhambra que visitas nace con una sola dinastía. En 1238 Muhammad ibn Nasr tomó Granada y fundó la dinastía nazarí; él y sus sucesores construyeron aquí, durante dos siglos y medio, la fortaleza, los palacios de la corte, las murallas, el acueducto y un barrio urbano. El conjunto mide unos 740 metros de largo.

Sobre el nombre hay varias teorías. Una lo relaciona con el nombre completo al-Qal’a al-hamra, «el castillo rojo»; otra lo hace derivar del apodo del fundador, llamado «el Rojo» por el color de su barba.
En 1492 los Reyes Católicos completaron la conquista de Granada, y en la torre de Comares se alzaron la cruz y la bandera. La Alhambra se convirtió en una residencia de los reyes de Castilla, que añadieron un convento, una iglesia y un palacio.
El palacio de Comares y el patio de los Arrayanes
El recorrido de los Palacios Nazaríes empieza por el Mexuar, la sala más antigua, pero el corazón son dos palacios, y el primero es el de Comares. Lo empezó Ismail I, que reinó entre 1314 y 1325, lo continuó Yusuf I y lo terminó Muhammad V en 1370.

En el centro del palacio está el patio de los Arrayanes: una alberca que ocupa gran parte del patio, entre dos setos de arrayán que le dan nombre. Ponte en un extremo y mira el agua: verás reflejada la torre de Comares.
Dentro de la torre está el salón de los Embajadores, la sala más amplia y más alta del palacio. Levanta la vista: el techo de madera de cedro, con incrustaciones de maderas de distintos colores, representa los siete cielos de la tradición musulmana, y las estrellas son ciento cinco.

El palacio de los Leones
El segundo palacio lo mandó construir Muhammad V durante su segundo reinado, entre 1362 y 1391. Era un palacio independiente, con su propio acceso: el pasadizo que hoy lo une a Comares es de época de los Reyes Católicos.
¿Por qué los leones de la fuente son doce?
Nadie lo sabe con certeza. La fuente es una taza de mármol sostenida por doce leones, y hay tres interpretaciones, ninguna confirmada: los signos del zodiaco, el mar de bronce del templo de Salomón, al que alude una inscripción de la fuente, y la imagen del paraíso.

Una cosa, en cambio, la aclaró la restauración. Durante mucho tiempo se escribió que los leones procedían de un palacio más antiguo, el de un visir del siglo XI. Los análisis hechos durante la restauración dicen lo contrario: leones y taza son del siglo XIV, del mismo mármol de Macael y se hicieron a la vez. Los leones se retiraron en 2007 y volvieron a su sitio en julio de 2012.
Alrededor del patio se abren las salas. En la de los Abencerrajes, que era la alcoba del sultán, mira la cúpula: es de mocárabes, los pequeños nichos en forma de panal que cuelgan del techo como estalactitas.
El palacio de Carlos V
¿Qué hace un palacio renacentista cuadrado, con un patio redondo, en medio de los palacios nazaríes?
Es la firma del nuevo dueño. Carlos V decidió construirlo en 1526, el año de su boda en Sevilla y de su estancia en Granada, y encargó el proyecto a Pedro Machuca. Las obras empezaron en 1533, y se pagaron con los tributos impuestos a los moriscos, los musulmanes convertidos, a cambio de permitirles conservar algunas de sus costumbres.

La Alcazaba y el Generalife
La Alcazaba, la ciudadela, es la parte militar del conjunto, con sus murallas y sus torres.
El Generalife es otra cosa: la villa de los sultanes con sus jardines. Una inscripción dice que Ismail I la mandó remodelar en 1319. Su patio principal es el patio de la Acequia, con el largo canal de agua en el centro.

Los surtidores que se cruzan sobre el canal, sin embargo, no son nazaríes: se añadieron en el siglo XIX. Al principio había probablemente una sola fuente en el centro.
Qué entrada elegir
La entrada oficial que hay que comprar es la visita general de día, que incluye también los Palacios Nazaríes. La de los jardines cuesta menos y no los incluye: es la entrada adecuada solo si ya has visto los palacios.
Fuera de la web oficial, comprueba qué compras. En Tiqets la entrada sin colas a la Alhambra cuesta 16 euros e incluye la Alcazaba, el Generalife, el palacio de Carlos V y el Partal, pero los Palacios Nazaríes son una opción que se elige al comprar, con el horario. La visita guiada con los Palacios Nazaríes ya los incluye, y dura tres horas.
Los revendedores piden el nombre y el número de documento de cada visitante: lleva contigo el DNI o el pasaporte.
Información práctica
Datos verificados el 29 de octubre de 2026 en la web oficial alhambra-patronato.es. Los precios y los horarios cambian: vuelve a comprobarlos antes de viajar.
Después de la Alhambra, la visita que mejor la explica es la Mezquita de Córdoba, el otro gran monumento de al-Ándalus. En Sevilla, el Real Alcázar muestra lo que hizo un rey cristiano con artesanos llegados también de Granada. Y en Zaragoza hay otro palacio islámico convertido en residencia real cristiana, la Aljafería.
Fotografías de Wikimedia Commons: la Alhambra desde el mirador de San Nicolás, de Jebulon, dominio público; el patio de los Leones y el patio de los Arrayanes, de Tuxyso, CC BY-SA 3.0; el techo del salón de los Embajadores, de José Luiz, CC BY-SA 3.0; el patio de la Acequia, de Jebulon, CC0; el patio del palacio de Carlos V, de José Luis Filpo Cabana, CC BY-SA 4.0.