En la Mezquita de Córdoba entras en un bosque de columnas, unas ochocientas cincuenta, que sostienen arcos en dos alturas a franjas rojas y amarillas. Luego, en el centro, el bosque se abre y encuentras una catedral cristiana, construida dentro de la mezquita a partir de 1523. La visita es ese paso de un edificio al otro, bajo el mismo techo.
De lunes a sábado, entre las 8:30 y las 9:30, la entrada es gratis, aunque no para grupos; el resto del día la entrada oficial cuesta 15 euros. Merece la pena madrugar.
¿Por qué hay dos arcos, uno encima del otro?
La mezquita de Abderramán I
La mezquita la mandó construir Abderramán I, un príncipe omeya que escapó de la matanza de su familia en Damasco y llegó a ser emir de Córdoba en el 756. Las obras empezaron en el 785 y terminaron en menos de dos años.

Se hizo tan deprisa quizá porque las columnas y los capiteles no se tallaron para ella: venían de edificios romanos y visigodos. Esas columnas reutilizadas probablemente no eran lo bastante altas, y para elevar el techo se superpusieron dos arcos: el de abajo, de herradura, sirve de entibo a las columnas, y el de arriba, de medio punto, sostiene la cubierta. Las dovelas alternan el amarillo, de piedra caliza, y el rojo, de ladrillo.
Las fuentes islámicas dicen que en el lugar de la mezquita había una basílica dedicada a san Vicente, que cristianos y musulmanes compartieron durante un tiempo; las excavaciones indican un complejo episcopal del siglo V, pero la historia de la basílica compartida la discuten los especialistas.
El alminar y las dos últimas ampliaciones
La mezquita creció con la ciudad. Abderramán III, el primer califa, construyó un nuevo alminar a partir del 951, de 47 metros de altura. Su hijo Alhakén II, desde el 961, alargó la sala de oración 45 metros hacia el sur.

La última ampliación, la mayor, la hizo Almanzor entre el 987 y el 988. Esta vez la mezquita creció hacia el este, porque al sur estaba el río, el Guadalquivir.
El 8 de agosto de 2025 un incendio afectó a una capilla de la zona de la ampliación de Almanzor, usada como almacén, y la techumbre de la vecina capilla de la Expectación se derrumbó por el peso del agua de los bomberos.
El mihrab y el oro de Bizancio
¿De dónde vienen los mosaicos de oro del mihrab?
Según las fuentes tradicionales, de Constantinopla. Alhakén II habría escrito al emperador bizantino Nicéforo II para pedirle maestros mosaiquistas, y el emperador habría enviado a un maestro con unos 1.600 kilos de teselas como regalo; los mosaiquistas enseñaron el oficio a los artesanos del califa. El mihrab y las cúpulas se terminaron en el 965, los mosaicos entre el 970 y el 971.

El mihrab, el nicho que indica la dirección de la oración, aquí no es un nicho: es una pequeña sala octogonal, cubierta por una cúpula en forma de concha.
Delante del mihrab, levanta la vista hacia la cúpula de la macsura: está decorada con los mismos mosaicos de oro.

La catedral en el centro
En 1236 Fernando III de Castilla conquistó Córdoba, y la mezquita se convirtió en iglesia: la primera misa se celebró el 29 de junio de ese año. Durante casi tres siglos el edificio cambió poco, con alguna capilla y alguna tumba.
¿Quién quiso una catedral dentro de la mezquita?
El obispo Alonso Manrique, que la mandó empezar en 1523, contra la opinión del concejo de la ciudad. Carlos V intervino para autorizarla, pero más tarde, según Bernardo de Alderete, se lamentó con estas palabras: «habéis destruido lo que era único en el mundo, y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes».

La nave la proyectó Hernán Ruiz el Viejo, que todavía trabajaba con formas góticas pero introdujo elementos renacentistas. Cuando llegues, mira hacia arriba: después de los arcos de la mezquita, la bóveda del crucero es blanca, tallada y llena de luz.

El campanario y el patio de los Naranjos
El alminar de Abderramán III sigue ahí, pero no lo ves: está encerrado dentro del campanario renacentista, construido entre 1593 y 1617 según el proyecto de Hernán Ruiz III. Al campanario se sube por turnos cada media hora, con una entrada aparte.

En la base de la torre se abre la puerta del Perdón, que lleva al patio de los Naranjos, el patio de 130 metros por 50 donde los musulmanes se lavaban antes de la oración. Hay naranjos al menos desde 1512, y su disposición en hileras es la que les dio el obispo Francisco de Reynoso entre 1597 y 1601.
Información práctica
Datos verificados el 29 de octubre de 2026 en la web oficial mezquita-catedraldecordoba.es. Los precios y los horarios cambian: vuelve a comprobarlos antes de viajar.
La Mezquita se entiende mejor junto a la Alhambra de Granada, el palacio de los sultanes nazaríes. Y en Sevilla hay otro edificio islámico transformado por los cristianos: la catedral y la Giralda, donde el alminar se convirtió en campanario.
Fotografías de Wikimedia Commons: la sala de columnas, de Gzzz, CC BY-SA 4.0; la vista desde el río, los arcos con el altar y la bóveda del crucero, de Fernando, CC BY-SA 4.0; la fachada del mihrab, de José Luis Filpo Cabana, CC BY 3.0; la cúpula de la macsura, de R Prazeres, CC BY-SA 4.0; el patio de los Naranjos, de Daderot, CC0.