¿Estás pensando en hacer un viaje al Alto Adige y te gustaría saber qué ver en Merano?
Estás en el sitio adecuado.
Merano es una pequeña ciudad del Alto Adige encajada entre las montañas, a la entrada de la Val Venosta y de la Val Passiria, famosa por ser un balneario de fama internacional desde los tiempos del imperio de los Habsburgo.
Además de las termas, hay muchas otras cosas que ver en Merano: aquí los lugares del arte y de la cultura se funden con el paisaje y crean escenarios increíbles.
¿Preparado para descubrir esta preciosa ciudad entre los Alpes?
¡Empezamos!

La Passeggiata Tappeiner y la torre de la pólvora
Si te estás preguntando qué ver en Merano, te lo digo enseguida: paseando por sus callecitas te encontrarás en una atmósfera de otros tiempos. Casitas de madera enlucida, el río Passirio que corre entre pequeños puentes, jardines colgantes y terrazas con vistas a las montañas te harán enamorarte. Te parecerá estar en Suiza o en Austria, dada la cercanía.
Pero ¿por dónde empezar?
Yo empecé por la Passeggiata Tappeiner, un sendero que se extiende desde el centro hasta la antigua torre encaramada en la ladera de la montaña. El panorama de Merano desde lo alto quita el aliento y ayuda a entender cómo se articulan la ciudad y sus monumentos. La subida cansa un poco, ¡pero te recompensará cada esfuerzo!
El recorrido sale cerca de la catedral de Merano y asciende, bien señalizado, hasta lo más alto de la ciudad, entre balconadas panorámicas y paneles que cuentan la historia de Merano. Por el camino te encontrarás también con la torre delle polveri (Pulverturm), la torre de la pólvora, llamada así porque allí se guardaban las reservas de pólvora: la entrada es gratuita y puedes subir hasta arriba.
¡Totalmente recomendable!

El duomo de Merano
El duomo de Merano, dedicado a San Nicolò, está documentado desde 1266; lo que vemos hoy es fruto de una ampliación del siglo XIV en la que se reconocen influencias del norte de Europa e italianas fundidas en un conjunto único.
Pero ¿por qué esta fusión de estilos?
Porque el territorio estuvo disputado durante siglos entre el área germánica y la italiana, y esta doble pertenencia cultural ha dejado su huella en los monumentos de la ciudad de Merano. Un ejemplo es el campanario, de más de 80 metros de altura. Dentro, en cambio, la estructura es predominantemente de estilo gótico tardío.

La historia de Merano en el Palais Mamming Museum
Si quieres descubrir la historia de la ciudad, visita el Palais Mamming Museum, el museo municipal justo al lado del duomo de San Nicolò.
La colección la inició el médico Franz Innerhofer, que reunió obras de arte de toda la región; después fueron los propios habitantes de Merano quienes la enriquecieron con piezas recogidas por todo el mundo. Hoy el museo municipal de Merano reúne restos desde la prehistoria hasta la anexión del Alto Adige a Italia, con alguna pieza realmente curiosa: una máscara funeraria de Napoleón, una momia egipcia y armas sudanesas.
¿Te lo habrías esperado?
La parte más interesante, para mí, es la dedicada al desarrollo de Merano como centro termal y a la vida de montaña, junto con los testimonios (no precisamente felices) sobre la anexión a Italia: una porción de historia que me hizo reflexionar mucho.

Los jardines de Castel Trauttmansdorff
Los jardines de Trauttmansdorff en Merano son unos auténticos jardines de cuento. Si buscas qué hacer en Merano, ponlos en tu lista, ¡sobre todo si visitas Merano en primavera o en verano!
A los pies de un imponente castillo se extienden hectáreas de bosques, jardines floridos y fuentes; destacan el paseo hasta el pequeño lago, el sendero de los enamorados y un mirador suspendido en el vacío. Los jardines se dividen en cuatro áreas temáticas (jardines del sol, bosques del mundo, jardines acuáticos y aterrazados, paisajes del Alto Adige), con más de 80 ambientes botánicos y experiencias sensoriales basadas en aromas y texturas.
Como amante de las flores, no puedo más que recomendarte un paseo por aquí: me enamoré literalmente, y es perfecto también para familias con niños.
Te aconsejo también visitar el castillo de Trauttmansdorff, que alberga el Touriseum, el museo del turismo del Alto Adige. Aquí se recorre la historia del turismo y de los transportes de la región, y la del propio castillo, que pasó a ser propiedad de los Habsburgo.
¿Sabías que en Merano se alojó también la emperatriz Sisi? A la emperatriz le gustaba mucho este lugar y se retiraba precisamente a Trauttmansdorff para descansar y aprovechar las termas.

Las Terme di Merano
La tradición termal de Merano tiene más de 200 años. Fue en el siglo XIX cuando los primeros estudios sobre las aguas revelaron sus propiedades curativas: desde entonces Merano creció como ciudad termal y atrajo a la nobleza y a los soberanos austriacos, con un enorme beneficio para el turismo y la expansión urbana.
El gran centro termal actual, sin embargo, se construyó en 2005: hoy es un spa completo con saunas, masajes, bañeras de hidromasaje y más de 25 piscinas conectadas entre sí, interiores y exteriores. Lo más bonito, para mí, son precisamente las piscinas con agua a distintas temperaturas: bañarse en las exteriores mientras fuera todavía hace frío es precioso e incluso romántico.

Información práctica
Llegar a Merano en tren es facilísimo: un trenecito la conecta cada 20 minutos con Bolzano, a su vez bien servida por trenes de alta velocidad y regionales. En coche es posible, pero no te lo aconsejo (el centro es peatonal y limitado).
Muchas atracciones se visitan con tarjetas concertadas: existen entradas combinadas de termas más jardines de Trauttmansdorff y la MuseumCard, que da acceso a museos, transporte público y atracciones de toda la provincia. Si tienes previsto ver varias atracciones, sin duda te conviene.
Si te gustan la naturaleza y las dos ruedas, desde aquí puedes llegar también a otras zonas del Alto Adige: échale un vistazo a la pista ciclable de San Candido a Lienz y a las otras cosas que hacer en el Trentino-Alto Adige.
Y a ti, ¿qué te atrae más de Merano, el relax de sus termas o la magia de los jardines de Trauttmansdorff?
