Si estás a punto de viajar a Bélgica y quieres saber cuáles son las ciudades más bonitas que visitar, no puedes perderte la fascinante ciudad de Brujas. Esta encantadora pequeña ciudad del norte de Europa ha conservado buena parte de su aspecto medieval, con las típicas casas de ladrillo de frontones escalonados y sus campanarios góticos.

Si quieres dar una sorpresa romántica, has de saber que Brujas se ha ganado el título de ciudad más romántica de Flandes, y sus especialidades gastronómicas tampoco son nada desdeñables.

Aquí abajo te recomiendo algunas cosas que hacer y ver en Brujas, fruto de mi experiencia.

¿Estás impaciente por descubrirlas más a fondo?

¡Empezamos!

Vista de la torre Belfort de Brujas

1 – La Markt

Puedes considerar la Markt como el antiguo centro comercial de Brujas en época medieval. Hoy es una de las plazas más importantes de la ciudad y uno de los lugares de mayor interés turístico. Aquí asoman las típicas casas escalonadas de Brujas con sus agujas puntiagudas: en su día fueron sedes de los gremios, como en la Grande Place de Bruselas, y hoy albergan restaurantes y cafés muy agradables, donde te recomiendo que te pares a tomar algo.

Pero ¿qué hay que ver?

Desde aquí podrás admirar la torre cívica de Brujas, que en la Edad Media custodiaba el tesoro de la ciudad y los mercados. El Belfort (así se llama la maciza torre) mide nada menos que 83 metros, es del siglo XIII y es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO (dentro del conjunto de los campanarios cívicos de Bélgica y Francia).

Para subir hasta arriba hay 366 escalones por una escalera empinada y angosta. Yo subí, y el panorama de Brujas desde lo alto es realmente sugerente. Dentro del Belfort se encuentra también un antiguo carillón con nada menos que 47 campanas.

Desde lo alto de la torre podrás ver también el Provinciaal Hof, el antiguo palacio provincial de estilo neogótico que domina la plaza.

El Belfort de Brujas

2 – El Burg, el corazón antiguo de Brujas

Siguiendo con las plazas, hay que pasar sin falta por el Burg, donde se levantaba el castillo fortificado de la ciudad, erigido por los condes de Flandes para proteger a la población de las incursiones de los vikingos sobre lo que, en época romana, ya era un nudo importante.

Del castillo no queda nada, pero hoy puedes admirar el ayuntamiento y la bellísima Heilig-Bloedbasiliek, la basílica de la Santa Sangre, que los condes de Flandes quisieron como capilla privada en el siglo XII. La basílica superior, restaurada en el siglo XIX, custodia la veneradísima reliquia de la Santa Sangre de Cristo, traída según la tradición desde Tierra Santa en tiempos de las cruzadas. Te recomiendo también la capilla inferior, mucho más desnuda pero también más auténtica.

El ayuntamiento de Brujas (Stadhuis) es del siglo XIV y es uno de los más antiguos de los antiguos Países Bajos. Dentro merece la pena la Sala Gótica, con la bóveda de madera y las pinturas murales de finales del siglo XIX que ilustran los acontecimientos más importantes de la historia de Brujas.

La basílica de la Santa Sangre en Brujas

3 – La Virgen de Miguel Ángel

Parece increíble, pero en la bonita iglesia de Nuestra Señora (Onze-Lieve-Vrouwekerk) se encuentra una estupenda Virgen con el Niño de Miguel Ángel.

Pero ¿qué hace una obra maestra de Miguel Ángel en el norte de Europa?

Sencillo: la obra, en mármol de Carrara, fue comprada hacia 1504 por la familia de mercaderes Mouscron, que hacía negocios en Florencia, para su capilla de Brujas. Es la única escultura de Miguel Ángel que salió de Italia mientras el artista seguía vivo. Y ha tenido una historia aventurera: fue robada dos veces, por los revolucionarios franceses en 1794 y por los nazis en 1944 (que la querían para Hitler), hasta que finalmente la recuperaron los Monuments Men en 1945, un episodio que cuenta también la película homónima. Hoy está en la nave lateral derecha, protegida por un cristal antibalas.

Imposible además no fijarse en la maciza torre de ladrillo de 115,5 metros de altura, la segunda torre de ladrillo más alta del mundo. Realizada en estilo gótico entre los siglos XIII y XV, es un ejemplo de la extraordinaria habilidad de los maestros flamencos.

Otro monumento que te señalo es la catedral de San Salvador (Sint-Salvator), la iglesia parroquial más antigua de Brujas, muy retocada a lo largo de los siglos.

La Virgen de Miguel Ángel en Brujas

4 – El hospital de San Juan

Cuando estaba decidiendo qué ver en Brujas dudaba si visitar o no el hospital de San Juan (Sint-Janshospitaal). Nada más entrar, me alegré muchísimo de haberlo puesto en la lista.

Es una estructura de mediados del siglo XII, uno de los edificios hospitalarios más antiguos de Europa, que dio asilo y cuidados a enfermos, peregrinos y pobres durante siglos (¡estuvo en funcionamiento hasta 1977!). El conjunto de los edificios y los interiores de madera te sorprenderán por su belleza sencilla. Hay también una sección dedicada a los antiguos instrumentos quirúrgicos que a mí me dio un poco de desasosiego… quién sabe qué pensarán las generaciones futuras de nuestros bisturís «modernos».

Pero el hospital de San Juan conserva sobre todo obras maestras importantes: alberga de hecho el museo dedicado a Hans Memling, gran pintor flamenco del siglo XV, que aquí realizó algunas de sus obras más significativas. Entre ellas, mi favorita es el Relicario de Santa Úrsula (1489), un refinado arcón de madera de seis paneles que cuenta la historia de la joven mártir: una auténtica joya de los primitivos flamencos.

El hospital de San Juan en Brujas

5 – Los museos de Brujas

¿Sigues buscando qué ver en Brujas?

¡Te recomiendo sus museos! Hay muchos y para todos los gustos.

El Groeningemuseum está dedicado sobre todo al arte flamenco y custodia auténticas obras maestras de los primitivos, como La Virgen del canónigo Van der Paele de Jan van Eyck. El Gruuthusemuseum está dedicado en cambio al mobiliario y a las artes aplicadas de época. En el Museo del Diamante puedes descubrir cómo se trabajan las piedras (Brujas fue una de las cunas del arte diamantista), e incluso hay un curioso Museo de la patata frita (el Frietmuseum), homenaje a una de las glorias nacionales belgas.

Un rincón de los canales de Brujas

Cuándo visitar Brujas

Brujas es una auténtica joya del norte de Europa, pero tiene la desventaja de haberse convertido en un destino «demasiado» turístico.

Por sus dimensiones contenidas, en verano a menudo no se consigue caminar por las calles a causa de la multitud, y fotografiar los canales y los rincones más bonitos se vuelve casi imposible. Merece la pena de todos modos, pero es mejor elegir una época menos concurrida, en primavera o en otoño. El invierno la vuelve más sombría y melancólica por el cielo plomizo y el frío: recomendado solo a quien quiera verla en su verdadera luz de ciudad del norte.

Los canales de Brujas

Cómo llegar a Brujas

Si quieres llegar a Brujas en tren, has de saber que la ciudad está conectada estupendamente con Bruselas, de la que dista alrededor de una hora. Yo cogí un billete integrado para todo el día y aproveché para ver también la bellísima Gante (que te recomiendo encarecidamente).

La estación está algo fuera del centro histórico, pero bastan unos pocos minutos a pie para encontrarte entre sus callejuelas adoquinadas y sus canales. La ciudad es un museo al aire libre: quizá sea por eso por lo que Brujas está considerada la Venecia del norte.

Si te gustan las ciudades medievales pequeñas y conservadas por entero, el equivalente catalán de Brujas es Girona: murallas carolingias, un barrio judío intacto y la nave gótica más ancha del mundo.

¿Y tú, qué rincón de Brujas pondrías en lo más alto de la lista?

Qué ver y qué hacer en Brujas