El Park Güell no nació como un parque. Eusebi Güell lo quería como una urbanización para familias ricas, con sesenta casas, calles para los carruajes y un mercado cubierto, y le puso un nombre inglés porque tenía en mente los parques residenciales británicos. Se construyeron dos casas, y ninguna de las dos es de Gaudí.
Lo que ves hoy son las zonas comunes de un barrio que nunca existió: la escalinata de entrada, el mercado, la plaza, los caminos sobre los viaductos. Por eso el parque parece un decorado sin función, y esa es también la forma más útil de mirarlo.
La entrada tiene reglas precisas: es nominativa, conviene comprarla por internet con antelación y vale para una franja horaria, desde cuyo inicio tienes media hora para entrar. El nombre tiene que coincidir con el de tu documento, que te pueden pedir en la entrada.
¿Por qué el dragón de la escalinata, el que todo el mundo fotografía, tiene la boca abierta?
Una urbanización para sesenta familias, y llegaron dos
En 1900 Güell encargó a Antoni Gaudí el proyecto de una parcelación en la colina que los barceloneses llamaban Muntanya Pelada, la montaña pelada. El plan preveía unas sesenta parcelas triangulares, y las normas de construcción eran estrictas: solo se podía edificar una sexta parte de cada parcela, y la altura y la posición de las casas estaban fijadas para que ninguna quitara a las vecinas las vistas al mar o el sol.
Las obras empezaron en octubre de 1900 y avanzaron deprisa. En enero de 1903 ya estaban terminados los dos pabellones de entrada, la escalinata, el muro de cierre, los viaductos y parte de la gran explanada. La primera parcela se vendió en 1902 a un amigo de Güell, el abogado Martí Trias i Domènech, que encargó su casa al arquitecto Juli Batllevell. La casa, Casa Trias, sigue siendo de los descendientes del abogado.
¿Qué fallaba en un barrio con vistas al mar?
El terreno quedaba lejos de la ciudad y mal comunicado, los contratos de compra seguían una vieja fórmula de enfiteusis, y el carácter exclusivo de la operación hizo el resto. En 1914 las obras se pararon con dos casas construidas de sesenta. La segunda era una casa piloto, diseñada por Francesc Berenguer para enseñar a los compradores cómo sería el barrio: nadie la compró hasta que en 1906 la adquirió el padre de Gaudí, y el arquitecto se fue a vivir allí.
Güell murió en 1918 en la Casa Larrard, la antigua casa señorial de la finca, que había convertido en su residencia. El 26 de mayo de 1922 el Ayuntamiento acordó la compra, y en 1926 la urbanización frustrada abrió como parque municipal. Desde 1984 es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. En la ciudad, Güell ya se había hecho construir por Gaudí una casa familiar, el Palau Güell, a dos pasos de la Rambla.
La escalinata del dragón, y por qué el dragón tiene la boca abierta
Desde la entrada principal, en la calle de Olot, sube una doble escalinata dividida en tres tramos. A media altura encuentras el escudo de Cataluña; más arriba está el dragón, o salamandra, cubierto de trencadís, el mosaico de fragmentos de cerámica con el que Gaudí revestía las superficies curvas.

La boca abierta tiene una razón hidráulica. Encima de la escalinata está la sala hipóstila, y encima de la sala, la plaza: el agua de lluvia que se filtra por la plaza la recoge un conducto que baja por dentro de las columnas y acaba en una cisterna subterránea. Cuando la cisterna está llena, el agua sobrante sale por un único punto, y ese punto es la boca del dragón. La estatua que todo el mundo fotografía es el aliviadero de un depósito.
Así trabajaba Gaudí en todo el parque: cada adorno tiene también una función. Al final del último tramo, protegido bajo la sala, hay un banco en forma de teatro griego, y ahí termina la escalinata.
La sala hipóstila: un mercado de 86 columnas
¿Qué hace una columnata dórica en una urbanización?
Era el mercado cubierto de la urbanización, el sitio donde los vecinos de las sesenta casas habrían hecho la compra. Las columnas son 86, estriadas e inspiradas en el orden dórico, y las exteriores están inclinadas, contra todas las reglas de la composición clásica, porque tienen que aguantar el empuje de la plaza que hay encima.

El techo está hecho de pequeñas cúpulas de ladrillo revestidas de fragmentos blancos, y donde faltan algunas columnas se abren espacios que recuerdan las tres naves de una iglesia. Levanta la vista: entre las cupulitas hay unos medallones de colores, con forma de sol o de espiral. Los hizo Josep Maria Jujol, el ayudante de Gaudí, con fragmentos de cerámica y materiales de desecho.

La plaza es el tejado del mercado
Sal de la sala, sube y estarás sobre su tejado. La gran explanada del centro del parque se llamaba en los planos Teatro Griego, porque iba a acoger espectáculos al aire libre que se verían desde las terrazas de alrededor; hoy su nombre oficial es Plaça de la Natura.

Es el único punto del parque que Gaudí no adaptó al terreno: la plaza es artificial, en parte excavada en la roca y en parte apoyada en las columnas del mercado. Por el lado de la escalinata la cierra el banco ondulado cubierto de mosaico, también de Jujol, que hace a la vez de barandilla y de asiento. Por el lado de la montaña la cierra un muro de contención con grandes capiteles en forma de palmera.
Si buscas la fotografía de portada, está tomada desde aquí: el banco en primer plano, más abajo la torre ajedrezada de uno de los pabellones de entrada, y detrás la ciudad hasta el mar.
Los pabellones de entrada, y una verja que viene de otra casa
Los dos pabellones a los lados de la entrada principal parecen salidos de un cuento, y servían para cosas muy concretas. El de la izquierda recibía a los que llegaban, con una sala de espera y una cabina de teléfono; el de la derecha era la casa del portero, la Casa del Guarda, que hoy acoge un espacio del Museo de Historia de Barcelona. Los dos tienen el tejado cubierto de trencadís.

Fíjate en la verja entre los pabellones, la de las hojas de palmera de hierro. No forma parte del proyecto del parque: viene de la Casa Vicens, la primera casa de Gaudí, hoy en el barrio barcelonés de Gràcia. Cuando aquel jardín se vendió y se dividió, la verja se desmontó y algunas piezas llegaron aquí. La historia de la casa, y de la palmera de la que Gaudí sacó el dibujo de la verja, está en Casa Vicens, la primera casa de Gaudí.

Viaductos, las Tres Cruces y la casa donde vivió Gaudí
Para llevar los carruajes desde la entrada hasta la parte alta de la colina, Gaudí diseñó tres viaductos de cinco metros de ancho, sostenidos por columnas inclinadas y bóvedas hechas con la piedra en bruto del propio terreno. Bajo los viaductos se pasea a cubierto de la lluvia, por encima pasaban los carruajes, y cada viaducto tenía una cisterna para recoger el agua. En total, la red de caminos de la urbanización mide tres kilómetros.
En el punto más alto, a 182,30 metros, tenía que levantarse la capilla del barrio. Fracasado el proyecto, se pusieron allí tres cruces de piedra, el Calvario. Desde arriba ves la ciudad entera.
Un aviso, si piensas subir: a finales de octubre de 2026 están cerrados por obras los caminos entre la entrada de Coll del Portell y la escalera del Forat del Vent y entre la Casa Trias y el viaducto alto, con una duración prevista de dieciocho meses. La web del parque actualiza el estado de las obras en una página específica.
La Casa Museu Gaudí, la casa piloto donde el arquitecto vivió con su padre y su sobrina, está dentro del parque pero tiene entrada aparte: la entrada del parque no la incluye.
Información práctica
Datos verificados el 27 de octubre de 2026 en la web oficial parkguell.barcelona. Los precios y los horarios cambian: vuelve a comprobarlos antes de viajar.
Si ese mismo día quieres ver también la Sagrada Familia, el trayecto entre las dos obras se hace en metro, y la historia de Gaudí empieza más abajo, en el mismo distrito de Gràcia, con la Casa Vicens. Para las casas que Gaudí construyó en la ciudad en los mismos años que el parque, la continuación es la Casa Batlló y La Pedrera, en el mismo paseo.
Fotografías de Wikimedia Commons: el banco de la plaza con la torre del pabellón, de Daniel Kraft, CC BY-SA 3.0; las columnas de la sala hipóstila, de Harvey Barrison, CC BY-SA 2.0; el medallón del techo, de Delialendeczki, CC BY-SA 3.0; el dragón, de Isiwal, CC BY-SA 3.0; la plaza sobre la sala hipóstila, de Florio, CC BY-SA 3.0 ES; los pabellones de entrada, de Jean-Christophe Benoist, CC BY 3.0; la verja de hojas de palmera, de nikko23_99, CC BY-SA 3.0.