Antes de la Casa Batlló, antes de La Pedrera, antes de que la Sagrada Familia se convirtiera en la obra de su vida, Antoni Gaudí construyó una casa de veraneo para un agente de cambio. Las obras empezaron en 1883, Gaudí tenía poco más de treinta años, y la Casa Vicens fue su primer gran encargo.
Es una casa que no se parece a nada de lo que vendrá después: líneas rectas en lugar de curvas, ladrillo, piedra y azulejos ajedrezados, torrecillas que hacen pensar en Oriente. Y sin embargo ya está todo el método de Gaudí, que saca la decoración de lo que encuentra en el lugar. Durante más de un siglo fue una casa privada, y solo se visita desde 2017.
El día de la visita consulta la web: la Casa Vicens cambia a menudo el horario de forma extraordinaria. En octubre de 2026 cerró un día entero, cerró antes de lo habitual otros días y, por la lluvia, suspendió las visitas desde el sábado por la noche hasta el domingo por la tarde.
¿Qué tienen que ver unas flores silvestres con la fachada de una casa?
Una casa de veraneo en un pueblo que todavía no era Barcelona
El cliente era Manel Vicens, agente de cambio y bolsa, que había heredado de su madre un terreno en Gràcia. Hoy Gràcia es un barrio de Barcelona, pero entonces era un municipio aparte, con su propio ayuntamiento, y las familias burguesas tenían allí su casa de vacaciones: cerca de la ciudad, pero tranquilo como un pueblo. Gràcia no se anexionó a Barcelona hasta 1897.
Los planos se presentaron al Ayuntamiento de Gràcia en 1883 y la casa se construyó entre 1883 y 1885, para Vicens y su mujer, Dolors Giralt. En esos mismos años Gaudí se hacía cargo de las obras de la Sagrada Familia, que ya no dejaría nunca.
La web de la casa la describe como una obra adelantada veinte años al modernismo: contiene ya las soluciones estructurales y los motivos decorativos que se convertirán en el lenguaje de Gaudí.
Las flores amarillas y el palmito
Gaudí sacó los motivos de los azulejos y de la verja del propio terreno. Cuando fue a tomar las medidas, el solar estaba cubierto de flores amarillas, tagetes, que en catalán se llaman clavells de moro, y había un palmito frondoso, el margalló, la palmera que crece espontánea en Cataluña. Gaudí usó los dos: las flores se convirtieron en el motivo de los azulejos, las hojas del palmito en la reja de la verja. Lo contó él mismo, años después.

Las fachadas alternan obra de fábrica e hileras de azulejos, y la casa tenía tres, porque el cuarto lado estaba adosado al muro de un convento.

La verja de hojas de palmito que ves hoy delante de la casa es solo una parte de la original. Cuando en 1963 se vendió otra parte del jardín para construir, la cerca se desmontó, y algunas piezas acabaron en el Park Güell, donde hoy cierran la entrada principal: si vas, las reconoces enseguida. La historia de ese parque está en Park Güell, la urbanización de lujo fracasada.
Dentro: un fumador morisco y un cielo lleno de pájaros
¿Qué hace una bóveda islámica en una casa de veraneo de Gràcia?
Es la marca del periodo orientalista de Gaudí: en los años de la Casa Vicens estudiaba el arte islámico español y el de la India, Persia y Japón, también en los libros ilustrados de Owen Jones sobre la Alhambra.
La habitación más famosa es el fumador, la sala para fumar: el techo es una bóveda de mocárabes, los nichos en forma de estalactita de la arquitectura islámica, en yeso pintado, que reproducen hojas de palmera con racimos de dátiles.

En el primer piso, en la sala de estar que hay encima del fumador, levanta la vista: el techo tiene una falsa cúpula pintada, un trampantojo que abre un cielo azul sobre la habitación, con pájaros blancos en vuelo.

La tribuna y la fuente que hacía el arcoíris
Junto al comedor hay una tribuna cubierta, cerrada por celosías de madera de gusto oriental que, abiertas, convertían la habitación en un espacio al aire libre sobre el jardín. En el centro Gaudí puso una fuente: una pila sobre un pie y una reja metálica elíptica, parecida a una telaraña, desde la que el agua caía en un velo fino. Cuando la luz lo atravesaba, el velo mostraba los colores del arcoíris.

Esa fuente faltó durante noventa años. Con la ampliación de 1925-1927 la tribuna se cerró con cristaleras y la fuente se retiró; volvió a su sitio con la restauración terminada en 2017, junto con un sistema de persianas de celosía que recupera la idea del espacio abierto, y desde junio de 2019 el agua vuelve a correr.
Cómo creció la casa, y cómo se la devolvió atrás
¿Por qué la casa que ves hoy es más grande que la que construyó Gaudí?
En 1899 la viuda de Vicens vendió la casa al pediatra Antoni Jover, que en 1925 quiso ampliarla para convertirla en su residencia principal. Le pidió a Gaudí que se encargara, pero Gaudí, que ya solo trabajaba en la Sagrada Familia, lo rechazó y le recomendó a un arquitecto más joven, Joan Baptista Serra de Martínez. Entre 1925 y 1927 Serra construyó una nueva mitad de la casa en el lado del convento, imitando el estilo de Gaudí, y la dividió en tres viviendas, una por planta. Para hacerlo sustituyó la escalera original.

Desde fuera la diferencia todavía se ve: la mitad de Serra sobresale un poco hacia la calle, y los azulejos están dispuestos de forma uniforme, mientras que Gaudí los alternaba. El jardín, mientras tanto, se vendió por partes, en 1946 y en 1963.
En 2014 compró la casa MoraBanc, un banco de Andorra, y la restauraron entre 2015 y 2017 los arquitectos José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres con el estudio Daw Office. La restauración concentró la visita en las habitaciones de Gaudí y llevó a la ampliación de Serra la recepción y la exposición, donde encuentras la maqueta de la casa como era antes de 1925. La Casa Vicens abrió al público el 16 de noviembre de 2017, y desde 2005 es Patrimonio de la Humanidad junto con la Casa Batlló, la cripta de la Colonia Güell y dos partes de la Sagrada Familia, la fachada del Nacimiento y la cripta.
Información práctica
Datos verificados el 27 de octubre de 2026 en la web oficial casavicens.org. Los precios y los horarios cambian: vuelve a comprobarlos antes de viajar.
Lesseps es también la parada para subir al Park Güell, donde vuelves a encontrar la verja de hojas de palmito. Para ver lo que Gaudí hizo veinte años después con las mismas ideas de luz y decoración, la continuación es la Casa Batlló y La Pedrera.
Fotografías de Wikimedia Commons, todas de Enric, CC BY-SA 4.0.