El Palau Güell está a pocos pasos de la Rambla, en la calle Nou de la Rambla, una calle tan estrecha que la fachada no se consigue ver entera. Es la casa urbana que Eusebi Güell, el industrial que después encargaría también el Park Güell, se hizo construir por Antoni Gaudí entre 1886 y 1890: cuadras bajo la calle, un salón de tres plantas de altura bajo una cúpula perforada, veinte chimeneas en la azotea.
Hoy es de la Diputació de Barcelona, que lo abre al público con una audioguía para escuchar en el móvil y que, por ahora, a causa de un problema técnico, vende las entradas solo por internet.
¿Por qué una casa privada tiene dos portales lo bastante anchos para que entre un carruaje?
Una casa urbana para Eusebi Güell
Güell y Gaudí se habían conocido en 1878. Güell ya tenía una casa en la Rambla, heredada de su padre, y en los años ochenta compró dos edificios en la calle de al lado, entonces calle del Conde del Asalto, para construir uno nuevo unido al antiguo. El permiso de obras se pidió en julio de 1886.
El proyecto chocó enseguida con el Ayuntamiento. Las ordenanzas exigían que las tribunas de las fachadas fueran de hierro y cristal, y la de Gaudí era de piedra. El arquitecto municipal emitió un informe negativo, pero la comisión lo desestimó y el permiso llegó a finales de julio. La piedra es caliza del Garraf, la comarca al sur de Barcelona donde Güell tenía una finca.

El palacio se inauguró en 1888, el año de la Exposición Universal de Barcelona, y la fecha está escrita en la fachada. Las obras de decoración siguieron hasta 1890.
Dos portales para los carruajes, y el fénix
La respuesta está en su función: los invitados llegaban en carruaje. Los dos portales tienen forma de arco parabólico y son lo bastante anchos para que pase un carruaje con sus caballos. En las rejas de hierro forjado de la parte alta, entre las líneas que se enroscan, se leen las iniciales E y G, de Eusebi Güell.

Entre los dos portales, fíjate en el escudo: las franjas son las de la bandera catalana, y encima hay un fénix, el ave que renace de sus cenizas. Era el emblema de la revista La Renaixensa, que Güell apoyaba, y lleva a la fachada la idea de una Cataluña que renace.
Las cuadras bajo la calle
¿Adónde iban los caballos, una vez dejados los invitados en la entrada?
Bajo tierra. El sótano del palacio era la cuadra, y los caballos llegaban a ella por una rampa diseñada por Gaudí, mientras los invitados subían por la escalera principal hacia las plantas de recepción.

Es la sala más sorprendente de la visita, precisamente porque era un espacio de servicio. Los pilares de ladrillo son cilindros que arriba se abren en cono y se funden con las bóvedas, como grandes setas. En las plantas superiores, en cambio, los pilares son de piedra.
El salón de tres plantas
Desde la planta baja la escalera lleva al entresuelo, donde estaban el despacho de Güell y el archivo, y luego a la planta noble. Aquí todo gira en torno a un salón central de unos ochenta metros cuadrados, de tres plantas de altura, 17,5 metros, al que se abren las salas de recepción, la capilla y el comedor.
¿De dónde llega la luz, en una sala rodeada por todos lados de otras salas?
Desde arriba. El salón está cubierto por una cúpula de perfil parabólico por dentro, revestida de placas rojizas y perforada por muchos pequeños óculos dispuestos en círculos alrededor de una abertura central. Levanta la vista: de día esos agujeros se encienden de luz y la cúpula parece un cielo estrellado.

A los lados del salón estaban la capilla y un órgano. El órgano original se perdió durante la Guerra Civil; el que ves hoy lo construyó Albert Blancafort y se terminó en 2012, con 1.386 tubos.
La parte de la planta noble que da al patio interior de la manzana tiene una fachada muy distinta de la de la calle: una tribuna cerrada por persianas de madera, con ménsulas de cerámica amarilla y un damero de azulejos azules, y encima un parasol de madera y hierro.

La azotea de las veinte chimeneas
La última escalera lleva a la azotea, y aquí el palacio cambia de carácter. Las chimeneas son veinte, catorce en el cuerpo principal y seis en el edificio anexo, y Gaudí no las esconde: las convierte en esculturas, en cono o en pirámide, revestidas de cerámica troceada, el trencadís, de vidrio y de mármol. Seis son de ladrillo visto: son las chimeneas del servicio, y precisamente por eso se reconocen.

En el centro se levanta la linterna que cubre la cúpula del salón, un cono de dieciséis metros de altura con ventanas que llevan la luz al interior.
La azotea no era un lugar de la familia: subían sobre todo los criados, a tender la ropa. Hoy es el sitio donde se entiende de dónde vienen las chimeneas de la Casa Batlló y de La Pedrera, que Gaudí construiría casi veinte años después.
De la familia Güell a la Diputació
Güell vivió en el palacio hasta que se trasladó al Park Güell, a la casa señorial de la finca, donde murió en 1918. La casa pasó a su viuda y después a sus hijas; durante la Guerra Civil se usó como comisaría de policía.
En 1945 su hija menor, Mercè Güell i López, la donó a la Diputació de Barcelona con una condición: que se conservara y se destinara a fines culturales. De 1954 a 1996 acogió el museo del teatro. Desde 1984 es Patrimonio de la Humanidad junto con las demás obras de Gaudí, entre ellas el Park Güell, y después de una larga restauración reabrió por completo en 2011.
Información práctica
Datos verificados el 28 de octubre de 2026 en la web oficial palauguell.cat. Los precios y los horarios cambian: vuelve a comprobarlos antes de viajar.
Si quieres ver dónde siguió trabajando Gaudí para Güell, el Park Güell es la urbanización que los dos proyectaron juntos en la colina. La primera casa de Gaudí, de pocos años antes, es la Casa Vicens, y la obra que lo tuvo ocupado el resto de su vida es la Sagrada Familia.
Fotografías de Wikimedia Commons: la fachada, de Canaan, CC BY-SA 4.0; los portales y el escudo, de Xavier Badia Castellà, CC BY-SA 3.0; las cuadras y la tribuna posterior, de Fred Romero, CC BY 2.0; la cúpula del salón, de Canaan, CC BY-SA 4.0; la linterna y las chimeneas, de FrDr, CC BY-SA 4.0.