La Abbadia di Fiastra es un lugar maravilloso rodeado por el verde de las Marcas. Se trata de una reserva natural, custodiada y modelada durante siglos por los monjes cistercienses, que han preservado un vasto territorio salvaguardando el bosque y su ecosistema.
La reserva natural de la Abbadia di Fiastra conserva todavía hoy una arboleda preciosa, guardiana de una gran biodiversidad: el paisaje va de la campiña de las Marcas hasta una auténtica selva.
¡Pero no acaba aquí!
Si fui a este lugar, lo hice para ver algo que me emocionó todavía más.
A lo largo de los siglos, en efecto, los monjes no solo preservaron la reserva natural, sino que también construyeron la bellísima abadía de Chiaravalle di Fiastra: un patrimonio de valor incalculable, que ha llegado hasta nosotros prácticamente intacto.
El resultado es un lugar en perfecta armonía con el entorno, donde respirarás un profundo equilibrio entre la naturaleza y el ser humano. Si buscas un sitio espiritual donde regenerarte, la abadía de Chiaravalle di Fiastra es justo lo que necesitas.
¿Te apetece saber un poco más?
¡Empezamos!

El bellísimo lago de Fiastra
Cuando leí sobre la abadía de Fiastra me dije que tenía que visitarla cuanto antes. Así que, el primer fin de semana libre, cogí el coche y me puse en marcha. Imagina mi asombro cuando, al llegar al pequeño municipio de Fiastra, no encontré ninguna abadía.
Cualquiera pensaría que la abadía de Fiastra está en Fiastra, pero ¡no es así! El municipio se encuentra de hecho entre las montañas, cerca de Visso: aquí la naturaleza ha dado lo mejor de sí, pero de la abadía no había ni rastro.
Aun así, vimos un espectáculo realmente sugerente.
Cuando llegas a Fiastra, después de muchísimas curvas, subidas y bajadas, te quedas sin aliento: delante se abre un lago de montaña de color cristalino, de un verde espectacular. La belleza de este lugar te dejará literalmente sin palabras.
Muchísima gente se detiene cerca del lago para disfrutar de los días buenos. Pero nosotros habíamos llegado hasta aquí por un motivo: encontrar la abadía de Chiaravalle di Fiastra.
Aquí tienes dónde está en realidad.

Abbadia di Fiastra: dónde está
La Abbadia di Fiastra se encuentra a unos cincuenta kilómetros del municipio de Fiastra, cerca de Tolentino y Urbisaglia. Lleva el mismo nombre que el municipio porque por aquí cerca corre el río Fiastra, el mismo que alimenta el lago del que te hablaba antes.
Cuando llegues a la Abbadia di Chiaravalle di Fiastra te invadirá una profunda sensación de paz, típica de los lugares de gran espiritualidad. Será por su jardín tan cuidado, por los pájaros que cantan al sol o por los árboles que se mecen con el viento fresco del verano, pero la Abbadia di Fiastra te parecerá un auténtico paraíso.
¿Sabías que durante siglos esta fue una de las abadías más importantes de la región y de Italia?
Los monjes cistercienses, llegados de la abadía de Chiaravalle de Milán, la fundaron en 1142 sobre un terreno donado por Guarnerio II, duque de Spoleto, comprometiéndose a seguir la regla de San Benito. Ora et labora era uno de sus principios fundamentales, y con ese espíritu los monjes levantaron algo único y extremadamente valioso.
¡Pero no partieron de cero!
En la Antigüedad esta zona estaba cerca de la antigua ciudad romana de Urbs Salvia (la actual Urbisaglia), destruida por Alarico hacia el 410: los monjes reutilizaron sus materiales y dieron nueva vida al lugar, hasta el punto de que la abadía se convirtió pronto en un centro económico rico y próspero.

Abbadia di Fiastra: la arquitectura
La Abbadia di Chiaravalle di Fiastra es una de las muchas abadías fundadas por los cistercienses según el modelo «ad quadratum», teorizado por San Bernardo de Claraval, que dio inicio al gran éxito de la orden.
En esencia, Bernardo inventó una nueva manera de concebir el espacio monástico y eclesiástico, adaptable a cualquier territorio, material de construcción y presupuesto: una especie de «IKEA de los monasterios», por decirlo de forma simplista, que permitía construir las abadías en poco tiempo y a bajo coste.
Te parecerá poca cosa, pero ¡fue una revolución genial!
De este modo, y en muy pocos años, surgieron monasterios cistercienses por toda Europa. Todo se basaba en el concepto de cuadrado, repetido y multiplicado en cada ambiente porque era símbolo de perfección y sencillez.
La linealidad con la que se edificaron estas construcciones es tan simple como funcional: las relaciones proporcionales entre planta y alzado son siempre las mismas, regulares y claras. El resultado es una abadía de gran armonía constructiva, de una belleza tan sencilla como majestuosa.
La Abbadia di Chiaravalle di Fiastra no es una excepción: observando su planta podrás reconocer los distintos cuadrados que la componen, según el proyecto de San Bernardo. El estilo románico, tan poderoso y elegante, le da una belleza muy particular, por dentro y por fuera.
¡Ahora te lo cuento!

El interior de la Abbadia di Fiastra
Los monjes cistercienses tenían que trabajar y rezar, y su jornada estaba marcada de forma muy precisa.
¿Sabías, por ejemplo, que cada abadía debía ser independiente y producir todo lo necesario para su propio abastecimiento?
Por eso, también en la Abbadia di Fiastra hay una gran bodega donde se conservaban el aceite y el vino, y un complejo sistema de espacios subterráneos que servían para mantener constante la temperatura, tanto en verano como en invierno.
Me pareció encantadora la sala capitular, donde los monjes se reunían a diario para hablar y mejorar su propio carácter y la vida en comunidad.
También descubrí una curiosidad.
¿Sabes por qué se dice «no tener ni voz ni voto»?
La expresión viene del hecho de que algunos monjes solo podían escuchar durante la asamblea capitular, mientras que los coristas podían hablar y por tanto tenían voz y voto en el capítulo.
¿Curioso, verdad?
La caída y el regreso de los monjes
En 1422 ocurrió una auténtica desgracia en la abadía de Fiastra: el claustro y la iglesia fueron saqueados por Braccio da Montone, señor de Perugia y condotiero. Desde ese momento la abadía perdió su autonomía y se sucedieron varias órdenes religiosas, entre ellas los jesuitas.
En 1773 el complejo pasó a la familia Giustiniani Bandini, que añadió en el lado sur un elegante palacio neoclásico y un jardín inglés, todavía visibles. Extinguida la familia, el patrimonio se confió a una fundación: la reserva natural Abbadia di Fiastra se instituyó a mediados de los años ochenta y, en 1985, los monjes cistercienses (de nuevo procedentes de Milán) volvieron a vivir en la abadía.
Fíjate que hasta han montado un pequeño museo del vino y sobre la reutilización de los materiales en las construcciones medievales, aprovechando algunos restos de la antigua Urbs Salvia.
En definitiva, este lugar tiene todavía muchísimas historias que contar.
Qué hacer en Fiastra
Como te decía, hoy los espacios de la abadía de Fiastra están de nuevo ocupados y gestionados por los monjes cistercienses, que ofrecen incluso la posibilidad de participar en la vida religiosa de la abadía y redescubrir la propia espiritualidad.
Dentro de la reserva natural Abbadia di Fiastra tendrás a tu disposición todo lo necesario para disfrutar de los espacios verdes respetando la naturaleza. Si te gusta pasear, hay varios senderos y visitas que puedes reservar en la oficina de información, o bien puedes redescubrir la historia del territorio en el Museo de la Civilización Campesina, en el Museo Arqueológico y en el Museo del Vino.
Y si además te gusta la montaña, recuerda que el lago de Fiastra está a un paso del parque nacional de los Monti Sibillini, otro rincón de naturaleza que te conquistará.
En definitiva, en Fiastra hay tres tipos distintos de tesoros, a unos 50 km de distancia el uno del otro: un lago de montaña, una reserva natural y una abadía cisterciense.
¿Y tú, cuál visitarás primero?
