Si quieres descubrir los parques más bonitos de Roma y alejarte de los sitios de siempre, llenos de turistas… ¡puede que tenga justo lo que buscas! Hay lugares, en Roma, cuya existencia ignoran incluso los propios romanos. Uno de ellos es Villa Torlonia, una auténtica joya en medio de un parque público de la via Nomentana.
Villa Torlonia es un parque precioso, y las residencias principescas que hay dentro están llenas de historia y de belleza.
Rodeadas de verde, en la via Nomentana, se levantan varias construcciones distintas: el Casino Nobile, el Casino dei Principi y la Casina delle Civette, todas ellas realizadas entre los siglos XIX y XX por la poderosa familia Torlonia.
Hoy el parque acoge dos museos, uno dedicado a la Escuela romana y otro a las vidrieras liberty. Pero las sorpresas no acaban aquí: Villa Torlonia está a dos pasos del famoso barrio Coppedè, un rincón de Roma realmente peculiar que te aconsejo descubrir porque te dejará sin palabras.
¿Quieres saber un poco más y descubrir qué hay que ver en Villa Torlonia?
¡Empezamos!

Los orígenes de la finca
Villa Torlonia, en Roma, debe su nombre a los príncipes Torlonia, que compraron la finca en 1797 y la convirtieron en su residencia. Una vez obtenido el título nobiliario, Giovanni Torlonia decidió transformarla en una morada digna de su rango, para mostrar su riqueza a la nobleza romana.
Las primeras obras se encargaron a Giuseppe Valadier, que entre 1802 y 1806 reformó el Casino Nobile y el Casino dei Principi, construyó las caballerizas y ordenó el parque con paseos regulares. El hijo de Giovanni, Alessandro, quiso ampliar todavía más la finca y llamó al arquitecto Giovan Battista Caretti, que añadió una tribuna con fuente, un templo, un anfiteatro e incluso unas falsas ruinas de gusto romántico.
¡Pero eso no es todo!
Alessandro encargó después a Giuseppe Jappelli el diseño del jardín romántico de la parte sur de la villa, con grutas artificiales, un pequeño lago, la Serra Moresca y la Capanna Svizzera (que más tarde se convertiría en la Casina delle Civette). Como toque final, mandó levantar dos obeliscos en honor de sus padres.
Su nieto, Giovanni Torlonia junior, añadió a su vez una casa del guarda, el Villino Rosso y el Villino Medievale, y dio a la Casina delle Civette el aspecto que tiene hoy.
En definitiva, una obra enorme que duró muchos años y que transformó esta zona de Roma en una residencia de cuento. Quizá precisamente por eso, mucho más tarde, Benito Mussolini decidió mudarse aquí.
Ah, ¿no lo sabías?
¡Pues te lo cuento ahora mismo!

El Duce y Villa Torlonia
Además de los Torlonia, en esta villa se alojó también Benito Mussolini durante los años de la dictadura. La familia Torlonia le permitió residir en el Casino Nobile de 1925 a 1943 por un alquiler puramente simbólico, una lira al año, y aquí el jefe del fascismo vivió con su familia, organizando encuentros y recepciones.
¡Aquí van algunas curiosidades!
El invernadero de los limoneros de la finca se convirtió primero en el garaje familiar y después en una sala de proyección (no, todavía no existía la televisión): es aquí donde se pasaban los noticiarios cinematográficos.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el parque de Villa Torlonia se convirtió en un auténtico huerto de guerra, con maíz y patatas en lugar de parterres, y bajo el Casino Nobile se excavaron unos refugios antiaéreos y antigás (hoy visitables con reserva previa: es el célebre «búnker de Villa Torlonia»).
Tras la caída y la detención del Duce, de 1944 a 1947 la villa fue ocupada por las fuerzas angloamericanas. Siguieron casi treinta años de abandono, hasta que en 1977 el Ayuntamiento de Roma compró la finca y la abrió al público como parque al año siguiente; las restauraciones de las residencias llegaron después, entre los años noventa y los dos mil.

Qué ver en el Casino Nobile
El Casino Nobile de Villa Torlonia fue construido por Valadier entre 1802 y 1806. El aspecto actual, que lo hace parecer un templo clásico, se le dio más tarde para volverlo aún más majestuoso.
Los interiores estaban decorados con gran fastuosidad, y todavía hoy puedes admirar salas espléndidas, como el gran salón de fiestas o la preciosa sala egipcia. La que más me gustó a mí es la sala de los poetas italianos, retratados con sus musas inspiradoras. Hoy el Casino Nobile acoge también el Museo della Scuola Romana, dedicado a los artistas que trabajaron en Roma entre las dos guerras.
Fue justamente en el Casino Nobile donde vivió Mussolini. Bajo la estructura, además de los búnkeres, ha salido a la luz una falsa tumba etrusca, construida probablemente por Caretti como capricho romántico.

La Casina delle Civette
La Casina delle Civette es la verdadera joya del parque de Villa Torlonia, tanto por su estructura peculiar como, sobre todo, por sus vidrieras: un ejemplo perfecto del estilo liberty de principios del siglo pasado.
De la Capanna Svizzera original de Jappelli no quedaban más que los muros. A partir de 1908, por voluntad de Giovanni Torlonia junior, el arquitecto Enrico Gennari la transformó por completo: abrió grandes ventanas decoradas con magníficas vidrieras de colores y enriqueció los interiores con mayólicas, boiserie y esculturas con temas de animales y plantas.
El edificio adquirió así el aspecto de una morada medievalizante y casi de cuento de hadas. Desde 1916 empezó a llamarse Casina delle Civette, «la casita de los mochuelos», por una espléndida vidriera con estas aves.
¡Una curiosidad sobre las vidrieras!
Las vidrieras no las realizó un solo artista: salieron del célebre taller de Cesare Picchiarini, sobre dibujos de grandes nombres del liberty italiano como Duilio Cambellotti, Umberto Bottazzi, Vittorio Grassi y Paolo Paschetto. El mochuelo, animal de Atenea/Minerva, diosa de la sabiduría, encajaba a la perfección con el gusto simbolista de la época: un ave nocturna que «ve» en la oscuridad, igual que el sabio sabe distinguir el bien dentro del mal.
El cuidado y la atención puestos en la decoración de los interiores de la Casina delle Civette te dejarán con la boca abierta: cada habitación tiene su propio tema. Lo más valioso siguen siendo, en cualquier caso, las vidrieras, algo único en el panorama artístico de la Roma de aquellos años. Hoy el edificio acoge el Museo della Vetrata Liberty, el museo de la vidriera modernista.

Una de las villas más bonitas de Roma
Pasear por Villa Torlonia te sumergirá en una atmósfera encantada. El parque no es muy grande, pero sigue siendo una de las villas menos conocidas de Roma, pese a su innegable encanto.
Después de las restauraciones de los años noventa y de la recuperación de los dos mil, hoy es un centro de cultura y de encuentro para los ciudadanos, con conciertos y exposiciones. Si te gusta la Roma menos turística, después de la villa date un paseo hasta el cercano barrio Coppedè: el contraste entre el parque principesco y las fachadas de cuento del Coppedè es uno de los paseos más bonitos e insólitos de la ciudad.
¡Es de verdad un sitio que hay que visitar!

Información práctica sobre Villa Torlonia
El acceso al parque público de Villa Torlonia es gratuito. La entrada a las casitas-museo, en cambio, es de pago: los museos abren de martes a domingo, de 9:00 a 19:00 (lunes cerrado, último acceso una hora antes).
Las entradas se compran para cada residencia por separado: la Casina delle Civette cuesta 10,50 € (reducida 7), el Casino Nobile 11 € (reducida 6,50) y el Casino dei Principi 8 € (reducida 5); hay también una entrada conjunta todo el año: 14 € en julio y agosto para los tres museos (reducida 11) y 17 € el resto de los meses, cuando incluye también la Serra Moresca (reducida 13). Datos verificados en agosto de 2026 en la web de los museos. El primer domingo de mes la entrada es gratuita para los residentes en Roma; desde 2026, también para los residentes en la Ciudad Metropolitana, el acceso a los museos ha pasado a ser gratuito. Encontrarás horarios y tarifas actualizados en el sitio oficial de los Museos de Villa Torlonia.
Un último consejo: si puedes, reserva la visita a los refugios antiaéreos que hay bajo el Casino Nobile. Es una experiencia distinta a todo lo demás de la villa y cuenta el lado más sombrío de su historia.

¿Y tú, conocías ya Villa Torlonia? ¿Cuál de sus casitas te gustaría visitar primero?