¿Estás organizando tus próximas vacaciones de playa y quieres descubrir qué ver y qué hacer en Tenerife para disfrutar al máximo de esta preciosa isla canaria?
Me muero de ganas de contarte mi experiencia.
Seguro que lo primero que te viene a la cabeza son las playas o los sitios para salir por la noche. Pero Tenerife es también uno de los destinos preferidos de muchos expatriados, que deciden dejarlo todo, mudarse a Tenerife y empezar una nueva vida en la isla de la eterna primavera.
Pero ¿qué tiene esta isla que engancha tanto?
Si quieres descubrir qué ver en Tenerife en una semana, aquí abajo encontrarás mi experiencia y algunas curiosidades que te la harán apreciar todavía más.
¡Vamos allá!
Curiosidades sobre Tenerife: qué saber antes de ir
Quizá no lo sabías, pero Tenerife es la isla más grande y más poblada del archipiélago canario (las otras son Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote, La Palma, La Gomera y El Hierro), frente a las costas de Marruecos, en el océano Atlántico.
Las Canarias están tan visitadas que allí oirás cualquier idioma y cualquier acento. Se dice que el nombre de la isla viene de «Tene», antigua palabra para montaña (el volcán), e «ife», el blanco de la nieve en la cumbre.
Te adelanto dos buenísimas razones para visitar Tenerife en una semana: la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, patrimonio de la UNESCO desde 1999, y el precioso Parque Nacional del Teide, alrededor del volcán de la isla.
Y las cosas que hacer en Tenerife son muchísimas: durante el año hay un montón de eventos, entre ellos el famosísimo carnaval de Santa Cruz, uno de los más importantes del mundo.
¿Crees que se acaba aquí?
¡Pues no! Este archipiélago se considera un paraíso desde la antigüedad: una leyenda griega cuenta que las Canarias albergaban el mítico Jardín de las Hespérides, donde crecían las Manzanas de Oro custodiadas por las hijas de Atlas. En Tenerife nunca crecieron Manzanas de Oro, pero el clima es fantástico todo el año (siempre entre los 15 y los 30 grados): por eso la llaman la isla de la eterna primavera.

Qué ver en Tenerife: ¡el Teide!
El Teide no solo es la cima más alta de España (3.715 metros), sino que es también una de las estructuras volcánicas más imponentes del mundo si se mide desde el fondo del océano, y está estrechamente ligada a la vida de la isla. Igual que ocurre con el Etna, las erupciones del Teide han hecho de Tenerife la más fértil de las Canarias, con una biodiversidad increíble.
Si te han entrado ganas de subir al volcán, no te asustes: el teleférico del Teide te lleva casi hasta la cima en pocos minutos. Puedes reservar el billete del teleférico por internet y evitar las largas esperas.
Después de haber subido al Etna, estaba contentísima de ver otro volcán. Lo que no me esperaba era pasar de un paisaje alpino a un desierto rojo, de las palmeras a la nieve, del clima tropical al frío helado en apenas unos kilómetros.
Ojo con una cosa, porque es el tipo de detalle que te estropea el día: el teleférico no llega a la cima, te deja en la estación de La Rambleta, un poco por encima de los 3.500 metros. El último tramo hasta el cráter es el sendero Telesforo Bravo (el número 10) y para recorrerlo hace falta un permiso, que solo se reserva por internet en el portal Tenerife ON: quien llega sin permiso no sube, y allí no te lo dan. Las plazas se abren cada lunes a las 7 de la mañana (hora canaria) para los 28 días siguientes y vuelan, así que apunta la fecha y reserva en cuanto se abra la ventana. Desde el 19 de enero de 2026 el acceso en la franja de 9 a 17 es de pago: 15 euros para los no residentes, 6 euros para quien reside en las otras Canarias, gratis para los residentes en Tenerife y para los menores de 14 años. El billete del teleférico va aparte (datos verificados en agosto de 2026).
Si decides subir a la cima del Teide, acuérdate luego de abrigarte muy bien: allí arriba hace frío de verdad.

Santa Cruz de Tenerife
Vale, lo admito: en Tenerife no hay muchísimo arte. La historia de la isla no nos ha dejado grandes monumentos antiguos, y su éxito turístico es reciente (empieza en los años sesenta).
Pero lo que te fascinará es su historia milenaria, hecha de pueblos que aquí se encontraron y se mezclaron.
Si te apetece descubrir la vida «de ciudad» de la isla, date un paseo por Santa Cruz de Tenerife, la ciudad principal del archipiélago. Desde el punto de vista artístico hay algunos edificios contemporáneos interesantes, entre ellos el espléndido Auditorio de Tenerife, proyectado por Santiago Calatrava, y la iglesia matriz de la Concepción, del siglo XVI. Merece la pena de todos modos por su dinamismo y por su mezcla de culturas.

Nuestra Señora de Candelaria
Si te quedas una semana en Tenerife, no descartes una visita a Nuestra Señora de Candelaria, el lugar de peregrinación más importante de todas las Canarias.
No esperes una construcción antigua: la basílica es del siglo XX y su arquitectura no tiene nada de especial.
Pero entonces ¿por qué miles de personas vienen aquí cada año?
Para venerar el santuario de la Virgen Morena de Tenerife y visitar la sugerente cueva del milagro.
¡Esta es su historia!
Según la leyenda, la imagen de la Virgen de Candelaria fue encontrada en una cueva por dos pastores guanches, años antes de la conquista española. Los aborígenes creyeron que representaba a un espíritu maligno e intentaron dañarla, pero acabaron heridos: entendieron entonces que tenían delante algo sobrenatural y empezaron a venerarla. Cuando llegaron los conquistadores, reconocieron una imagen de la Virgen y construyeron una ermita, sustituida después por la basílica.
Además de la basílica, Candelaria te gustará por su playa de típica arena negra volcánica.

Las estatuas de los reyes guanches en Candelaria
En la misma plaza verás también unas estatuas imponentes que no tienen nada que ver con la tradición religiosa: son los jefes guanches de Tenerife, la antigua población autóctona de probable origen bereber, sometida y en gran parte exterminada por los españoles a finales del siglo XV (la conquista se completó en 1496).
Los guanches vivían de la pesca y del pastoreo, y de su civilización ha quedado poquísimo. Las nueve estatuas de los reyes guanches (menceyes) representan a los soberanos que se repartieron la isla antes y durante la invasión española: algunos de ellos lucharon con todas sus fuerzas en defensa de sus tierras.

Qué hacer en Tenerife: el mar
Si lees mi blog desde hace un tiempo, habrás entendido que soy una gran enamorada del mar y de sus criaturas. En Tenerife encontré playas bonitas, pero la parte más interesante es lo que vi bajo la superficie del agua.
Entre las cosas que hacer en Tenerife te aconsejo el snorkel o, si te atreves, una inmersión de buceo: nadé con tortugas, vi un caballito de mar y acaricié una manta, experiencias inolvidables.
Aunque nadar no sea lo tuyo, no te pierdas una excursión en barco para avistar delfines y ballenas que nadan libres frente a las costas de Tenerife: para mí fue uno de los momentos más bonitos, una emoción indescriptible. Y si buscas adrenalina, prueba el parasailing: ver el perfil de la isla desde lo alto, remolcada por una barca en medio del océano, es una experiencia mágica.

Qué y dónde comer en Tenerife
Tenerife está llena de locales, tanto en el norte como en el sur. Gracias al turismo encontrarás restaurantes de todo tipo, sobre todo de pescado: la verdadera hazaña es esquivar los sitios «atrapaturistas» y dar con uno de precios honestos y buena cocina, a poder ser con vistas a la bahía y a las puestas de sol.
Entre los platos típicos de Tenerife, además del pescado, están:
- los quesos de cabra;
- el gofio, una harina de cereales tostados que se usa para postres y entrantes;
- las salsas mojo rojo y mojo verde, perfectas con las célebres papas arrugadas;
- el barraquito, la bebida típica a base de café, canela, leche, piel de limón y licor: parece rara, pero te aconsejo probarla.
Y a ti, de Tenerife ¿qué te atrae más, la fuerza del volcán Teide o la emoción de nadar entre tortugas y ballenas?
